Salta y San Rafael reescriben su perfil aeroportuario con obras que duplican capacidad y modernizan la experiencia del pasajero
Con una inversión cercana a los 130 millones de dólares entre ambos proyectos, las terminales aéreas de Salta y San Rafael quedaron prácticamente nuevas, en pleno repunte del turismo hacia el Norte y la Patagonia mendocina.
El Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, ubicado en la provincia de Salta, reabrió sus puertas el pasado 27 de agosto con una terminal que, en la práctica, puede considerarse nueva. La obra demandó una inversión de 110 millones de dólares y, según los datos oficiales aportados por Aeropuertos Argentina, eleva la capacidad operativa de la estación aérea en un 65 por ciento respecto de la infraestructura anterior. El proyecto fue articulado con el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA) y reconfiguró por completo los sectores de uso público y los edificios técnicos del predio.
¿Qué cambió en el hall principal y los servicios de tierra?
La intervención más visible fue la construcción de un nuevo hall principal, acompañado por 32 puestos de check-in y una ampliación de 650 metros cuadrados destinada al embarque doméstico, lo que descomprime de manera sensible los picos de pasajeros en horarios centrales. En paralelo, se ejecutaron edificios técnicos, una nueva subestación eléctrica y un acceso vehicular que reorganiza la circulación de quienes llegan o esperan en la terminal. En planta baja funcionará un drugstore, un servicio de embalaje de valijas y un café de especialidad, mientras que en el sector de preembarque doméstico se incorporaron una tienda y un espacio dedicado a la gastronomía local. Las entidades bancarias Nación y Macro instalan cajeros automáticos dentro del edificio.
¿Cuánta gente movió el aeropuerto salteño en lo que va del año?
Entre enero y julio, la terminal contabilizó 830.859 pasajeros, de los cuales 767.968 viajaron en vuelos de cabotaje y 62.891 lo hicieron en rutas internacionales. Esa cifra representa un crecimiento del 2,35 por ciento en comparación con igual período del año previo, y confirma una tendencia sostenida de recuperación del turismo receptivo en el Norte argentino. La estacionalidad de la temporada alta de julio y agosto suele explicar buena parte de ese incremento, pero las autoridades aeroportuarias destacan que la nueva infraestructura permite absorber picos sin los colapsos que se habían vuelto recurrentes en los últimos veranos.
¿Qué se hizo en San Rafael y cuánto se ejecutó hasta ahora?
- Superficie incorporada en esta primera etapa: 1.790 metros cuadrados.
- Inversión ejecutada: 15 millones de dólares, sobre un total proyectado de 20 millones para la obra completa.
- Edificio de check-in provisorio con cuatro posiciones de atención.
- Nuevo sistema de manejo de equipajes con carrusel de entrega.
- Oficinas operativas y puesto de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
- Capacidad simultánea: procesamiento de un arribo y una partida de aviones Boeing 737 al mismo tiempo, posibilidad que la infraestructura anterior no contemplaba.
La terminal aérea de San Rafael, ubicada en el sur mendocino por la ruta nacional 144 y cercana al acceso a los principales circuitos turísticos del departamento, se encuentra en plena obra y se ejecuta en dos etapas para no suspender operaciones. La primera, ya habilitada al público, constituye el núcleo de la nueva terminal. La segunda etapa, aún pendiente, prevé la transformación del edificio existente, que quedará integrado al conjunto una vez concluidos los trabajos. En 2023, la estación aérea ya había renovado pista, plataforma y calle de rodaje, por lo que la nueva terminal consolida un proceso de modernización que llevaba varios años en marcha.
En el plano normativo, ambas intervenciones se enmarcan en la política de concesión y regulación que el Estado nacional ejerce a través del ORSNA sobre los aeropuertos del sistema, con criterios de capacidad operativa, seguridad y calidad de servicio. En el terreno, el resultado es que Salta opera con una terminal equivalente a las más modernas del país, y San Rafael deja atrás una limitación histórica: la imposibilidad de procesar dos aeronaves medianas al mismo tiempo, restricción que condicionaba la conectividad del sur mendocino con Buenos Aires y con destinos regionales.
La coincidencia no es casual. Mientras el turismo internacional hacia Salta muestra signos firmes de recuperación, el flujo de visitantes hacia los viñedos, los ríos y las sierras del Sur mendocino también crece, y la infraestructura aeroportuaria acompaña ese movimiento. En los próximos meses, la finalización de la segunda etapa en San Rafael y la consolidación de los nuevos servicios comerciales en Salta marcarán el ritmo de una temporada en la que ambas provincias apuestan a que la primera impresión del pasajero deje de ser un cuello de botella.
