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Sepúlveda, 49 años y un Prefederal: el básquet no se jubila, se reinventa

El histórico Mario Sepúlveda, cinco veces ascensorista a la Liga Nacional, vuelve al rectángulo para defender al Torito de Plottier en el Prefederal de Neuquén. La decisión arrancó de choreo y la terminaron de sellar las hijas. Historial, frases del jugador y la pregunta que sobrevuela la movida.

Por Matías SalvatierraDeportes · 31 de agosto de 2026 · hace 43 min

Acá hay una sola lectura posible: lo de Mario Sepúlveda no es una excentricidad de veterano ni una vuelta testimonial para sacarse el gusto. Es un señor de 49 años, con cinco ascensos a la Liga Nacional en la espalda, que se pone otra vez la camiseta para competir en serio. Yo lo tomo como lo que es: una declaración de principios del básquet argentino, ese circuito federal que sigue pariendo historias que en Europa no se imaginan ni en una serie de Netflix.

El propio Sepúlveda arrancó la conversación como la mayoría de las decisiones buenas de la vida: “fue sin querer queriendo”. Dejó la competencia en 2023 después del Federal, intentó mantener el físico con idas y vueltas al gimnasio, y terminó enganchándose con los entrenamientos de la Sub 21 del club los lunes, miércoles y viernes. Esa constancia, que es lo que separa a los que juegan de los que hablan de jugar, le devolvió ritmo y le encendió la chispa.

Las hijas empujaron más que cualquier dirigente

Sepúlveda lo contó tal cual: sus hijas, Juana (17, futbolista en Talleres) y Charo (14, basquetbolista del propio Centro Español), le venían pidiendo que volviera. Cuando lo soltó en broma en la mesa familiar, la reacción lo desarmó. “Encontré en sus caras una felicidad que no lo podía creer. Se largaron a llorar de la felicidad”, recordó. Ahí no había marketing ni foto: había una familia devolviéndole al deporte algo que el deporte le había dado durante décadas. (Mientras tanto, en muchos clubes, la dirigencia ni se entera de los cumpleaños de sus propios socios.)

También mencionó a su compañera, Naty, como parte del andamiaje que hizo posible la decisión. Cosa rara en el mundo del deporte argentino: un nombre familiar mencionado sin conflictuar, como lo que es: un sostén. La frase “Me propuse jugar la segunda parte del año con los chicos y me encontré que había Prefederal. La responsabilidad y la exigencia escaló mucho más de lo que pensaba” define perfecto lo que significa volver cuando ya no hay nada que demostrar salvo con los pibes.

El cuerpo manda, y Sepúlveda lo sabe

El cinco veces ascensorista no se engaña con la edad ni se vende humo. Reconoció sin escalas que la brecha física con los rivales de hoy es real y que la va a sentir, sobre todo en la recuperación post partido. Eso, lejos de bajarlo, lo enfoca: “El objetivo es disfrutar y dar lo mejor”. Habla como alguien que ya pasó por todas las presiones habidas y por haber y que ahora entiende que la mochila más pesada del deporte es la del que no se anima a volver.

“Esta hermosa comunidad del básquet recibió la noticia como una enorme alegría y me la transmite todo el tiempo.”Mario Sepúlveda
  • Nombre completo: Mario Sepúlveda. Edad: 49 años.
  • Último torneo oficial: Federal 2023, cuando colgó la camiseta.
  • Trayectoria destacada: cinco ascensos a la Liga Nacional, registro de elite en el básquet argentino.
  • Nuevo club: Centro Español de Plottier, conocido como el Torito de Plottier.
  • Torneo a disputar: Prefederal de Neuquén, en la segunda parte del año.
  • Plan de trabajo: entrenamientos lunes, miércoles y viernes con la Sub 21 del club.
  • Motivación familiar: las hijas Juana (17, futbolista en Talleres) y Charo (14, basquetbolista en Centro Español).

La pregunta que sobrevuela la movida

¿Aporta un jugador de 49 en un Prefederal o la vuelta es más simbólica que competitiva? Pregunta mal hecha. Aporta lo que siempre aportaron los jugadores con oficio en los federales: lectura de juego, pase en el momento justo, voz de mando en el vestuario y una manera de pararse en la cancha que no se entrena a los 20. Lo demás, lo físico, lo resuelve la cabeza y el grupo. Si hay algo que enseña el historial de Sepúlveda es que el básquet argentino se construyó en gran parte con tipos que se reinventaron cuando nadie los esperaba. (A los dirigentes que todavía miran el DNI antes que el CV: atenti.)

Al técnico del Torito, eso sí, le dejo un pedido nada más y nada menos que irónico: déjelo jugar, profe. No lo guarde para el último minuto ni lo use de yunque defensivo. Sepúlveda volvió por sus hijas y por la pelota, no para hacer gestos en el banco. Si el Prefederal se le empieza a complicar, el cinco veces ascensorista es el tipo al que hay que ponerle el balón en las manos. El resto lo hace él, como siempre.

MS

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