Aulas con ruedas: los oficios que llegan rodando a los rincones más apartados de Neuquén
Siete unidades educativas móviles recorren la provincia desde 2025 y ya capacitaron a más de 460 personas en once localidades, con cursos que van desde soldadura y tornería hasta instalación de paneles solares o confección de indumentaria, siempre adaptados a lo que cada comunidad necesita.
Aurelia salió una mañana temprano desde su casa en Huinganco, ajustó la bufanda contra el frío del norte neuquino y se subió al colectivo que la dejó a pocas cuadras del playón donde estaba estacionada una de las aulas móviles del programa provincial. Hacía meses que escuchaba comentarios en el barrio sobre un curso de mecánica de motores fuera de borda y motores nafteros que se dictaba ahí nomás, sin tener que viajar a la capital. Cuando llegó, otros vecinos ya estaban acomodando bancos y esperando al instructor. Esa escena, multiplicada por decenas en distintos puntos de la provincia, es la postal que mejor describe lo que viene ocurriendo en Neuquén desde 2025 con la red de unidades educativas móviles que coordina el Centro de Formación Profesional N°43.
La propuesta nació de una articulación entre el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano de Neuquén, la Dirección de Educación Técnica y los municipios de cada localidad, con el respaldo del Instituto Nacional de Educación Tecnológica. En concreto, se trata de siete aulas montadas sobre estructuras móviles, cada una equipada con herramientas, maquinaria y un espacio acondicionado para dictar cursos específicos. La idea, me la explicó una de las docentes coordinadoras del programa, fue sencilla de enunciar pero difícil de ejecutar: llevar formación profesional a los lugares donde la oferta educativa fija nunca llegó.
Una geografía que obliga a pensar en movimiento
Neuquén tiene una extensión enorme y poblaciones distribuidas en parajes rurales, localidades cordilleranas y zonas de baja densidad donde abrir un edificio permanente muchas veces no se justifica. Ahí entran las aulas rodantes. Desde que empezaron a funcionar, las unidades pasaron por Lonco Mula, Villa La Angostura, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Aluminé, Plaza Huincul, Chos Malal, Huinganco, Mariano Moreno, Centenario y San Patricio del Chañar. Son once localidades, once realidades productivas distintas y, según los datos oficiales del programa, 463 personas que completaron alguna capacitación en este período.
- Huinganco: mecánica de motores fuera de borda y motores nafteros.
- Aluminé: instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos.
- San Patricio del Chañar: gasista domiciliario y soldadura.
- Plaza Huincul: tornería.
- Mariano Moreno: moldería y patronaje de indumentaria.
- San Martín de los Andes: soldadura y formación de docentes técnicos.
- En toda la red también se dictan metalmecánica, mecánica automotriz y de motos, trabajo textil e instalación de sistemas de gas.
Lo que más me llamó la atención cuando recorrí el programa es que la oferta no se baja de un manual único, sino que se arma escuchando lo que pide cada lugar. En Aluminé, por ejemplo, la movida energética de la zona cordillerana empujó la capacitación en paneles solares, mientras que en Mariano Moreno el oficio que se enseña tiene que ver con la industria del vestido. Esa lógica de adaptar el curso a la demanda real del territorio es, según me dijo la directora de Educación Técnica provincial, la única manera de que estas aulas móviles tengan sentido: si no, se vuelven un esfuerzo lindo pero aislado.
Para los vecinos, el impacto es concreto. Varios de los oficios que se enseñan tienen demanda activa en la región, sobre todo soldadura, gasista, mecánica y las vinculadas a las energías renovables, un rubro en plena expansión en el sur argentino. Quienes terminan el curso salen con una certificación oficial y, en muchos casos, con la posibilidad de insertarse en cooperativas, talleres o empresas locales sin haber tenido que abandonar su pueblo. Una de las capacitadas en Huinganco me lo resumió con una frase que se repite en casi todas las sedes: acá aprendés un oficio y te quedás cerca de los tuyos, que es lo que uno quiere cuando vive lejos de todo.
