Sábado, 26 de septiembre de 2026
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Central y la sobrada de El Fideo: al frente por 2-1 en una final plagada de lesionados

Rosario Central se fue al descanso arriba en la Supercopa Internacional con dos tantos de Ángel Di María, uno de tiro libre y otro de penal, tras la intervención del VAR. El Pincha perdió a dos jugadores por lesión y espera darlo vuelta en Santiago del Estero.

Por Matías SalvatierraDeportes · 26 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Vengo a decir lo que pienso y lo que pienso es esto: Central no merece menos que esto, así que me quito el sombrero. Ángel Di María, con la jerarquía que todavía le sobra, se cargó al hombro una final llena de ruido y se hizo cargo. Con un tiro libre exquisito y un penal que hubo que confirmar en la pantalla, dejó a Rosario Central 2-1 arriba al cierre del primer tiempo frente a Estudiantes en la Supercopa Internacional, jugada en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero. La historia, claro, todavía no está terminada.

El Pincha había arrancado en ventaja con el gol de Alexis Castro, que capitalizó una buena maniobra individual de Tobio Burgos por la derecha y la presencia de Guido Carrillo como pivote. Parecía el guion ideal para el conjunto platense. Sin embargo, el conjunto rosarino lo empató rápido con un tiro libre del Fideo que se le coló a Fernando Muslera, un arqueto de Selección, y lo dio vuelta desde los doce pasos después de que Darío Herrera revisara un contacto entre Tomás Palacios y Enzo Copetti. Jorge Baliño, a cargo del VAR, terminó de armar el paisaje.

Dos cambios que le cambiaron el aire al Pincha

El partido se le fue de las manos a Estudiantes antes de que Di María sellara la remontada. Primero se quedó sin Gabriel Neves, que se cayó mal y se golpeó la muñeca izquierda. Lo tuvieron que sacar en ambulancia y mandar a una clínica para los estudios correspondientes. Entró Jalil Elías, pero el reemplazante duró poco y nada: al intentar cortar un avance de Gaspar Duarte se le trabó la pierna y, encima, se ganó la amarilla. Tuvo que marcharse igualmente, esta vez por Fabricio Pérez. Dos lesionados en cuestión de minutos. Para esa altura, al Pincha le quedaban pocas ventanas para mover el banco.

  • Alexis Castro abrió el marcador con asistencia de Guido Carrillo, tras desborde de Tobio Burgos.
  • Ángel Di María empató con un tiro libre que dejó sin respuesta a Fernando Muslera.
  • Darío Herrera sancionó penal tras revisión del VAR por una infracción de Tomás Palacios a Enzo Copetti.
  • Di María cambió el penal por gol y dio vuelta el resultado.
  • Estudiantes sufrió las lesiones de Gabriel Neves y Jalil Elías en el primer tiempo.
  • El conjunto rosarino se fue al descanso 2-1 arriba y conserva la ventaja al arranque del complemento.

La final tiene un contexto que vale la pena repasar. Estudiantes llegó como campeón del Trofeo de Campeones, tras superar a Platense, ganador del Apertura. Central, en tanto, se metió por el primer puesto de la tabla anual de 2025. Es decir, lo que se está jugando esta noche en Santiago del Estero no es un título de consolación: es una copa con nombre y apellido, aunque a algunos les cueste entenderlo (y ni hablemos de la dirigencia, que lleva meses mirando hacia otro lado mientras el equipo se las arregla como puede).

Ahora bien, lo que viene no es gratis. Con un segundo tiempo por delante y el marcador todavía abierto, Central necesita algo más que el talento del Fideo: le hace falta sangre fría para no dormirse en la ventaja y, sobre todo, que el resto del equipo aparezca. El propio Di María ya avisó: convertir dos goles en una final es enorme, pero también es un mensaje al banco. Así que, señor técnico, ya que la tiene atada, no la suelte. Cierre la defensa, déjelo al diez unos minutos más y vaya pensando cómo gritar campeón. Total, soñar no cuesta nada, pero festejar, en este club, cuesta muchísimo.

MS

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