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Lisandro Martínez les pasó el trapo a todos: gol, ironía y una noche redonda en Old Trafford

El defensor argentino cerró la goleada 4-0 del Manchester United ante Sabah FK en el regreso a la Champions League y, de yapa, dejó mudos a los que lo cuestionaron cuando llegó a Inglaterra. Bien merecido se lo tenía.

Por Matías SalvatierraDeportes · 11 de septiembre de 2026 · hace 12 h

Hay cosas que el fútbol argentino tiene tan incorporadas que ni se discuten: si te bancan en Europa, te bancan con todo. Y si te critican, lo mejor que podés hacer es esperar. Lisandro Martínez esperó. Y cuando se le presentó la oportunidad, la agarró con las dos manos, sin perder la sonrisa, pero tampoco la elegancia. Cuatro a cero, gol incluido y una frase que vale más que cualquier estadística. Así volvió el Manchester United a la Champions League después de casi tres años sin pisarla.

La noche que el United necesitaba

Old Trafford estaba ansioso. La última victoria del United en Champions había sido en octubre del 2023, una eternidad para un club de esa historia. Del otro lado estaba Sabah FK, un debutante azerbaiyano que tenía más chapa de animador que de rival. El 4-0 final fue lógico, contundente y le dio aire a un equipo que viene pidiendo aire desde hace rato. Los goles los hicieron otros, pero el último, el que cerró la cuenta, lo metió Martínez. Un central que llegó como apuntado y se fue como figura.

(Mientras tanto, en los despachos de la dirigencia, habrá que ver si alguien se acuerda de que este tipo fue discutido hasta el hartazgo cuando lo trajeron. Pero esa es otra historia.)

La respuesta que todos estaban esperando

Lo mejor pasó después del partido. En una entrevista con un panel de televisión estaba sentado el mismo analista que, allá por 2022, había puesto en duda su llegada a la Premier por una cuestión de estatura. Uno imagina la tensión del momento. Le preguntaron cuál era su comentarista favorito del grupo. Eligió a Thierry Henry, caballero. Y cuando le preguntaron qué pensaba del panelista como jugador, Martínez contestó con una precisión quirúrgica.

“Me gustan los jugadores de calidad.”Lisandro Martínez

Ahí, en esa frase, estuvo todo. Porque al rato, cuando el interrogatorio siguió y le preguntaron qué le parecía como futbolista el que lo había cuestionado, Martínez volvió a la carga: ¿Como jugador? Buena persona. La carcajada fue general. Cuatro años de silencio respondidos con tres segundos de ironía. Un lujo. Un alivio, también. Porque Martínez no necesitó chicanear, ni pelearse, ni elevar el tono: le bastó con ser exacto.

El historial que carga la espalda

  • En 2022, un analista inglés sostuvo que su físico de 1,75 metros no servía para ser central en la Premier.
  • En febrero de 2023, el mismo analista reconoció que el rendimiento del argentino lo había sorprendido.
  • En mayo de ese año, pidió disculpas formales y dijo que Martínez había sido la sorpresa de la temporada.
  • Hace poco, otro ex defensor inglés lo cuestionó tras el Mundial 2026, calificando a la pareja central argentina como la mejor y la peor del mundo al mismo tiempo.
  • Martínez ya había respondido en aquella oportunidad con una frase que ahora suena a declaración de principios: estamos acostumbrados a que siempre hablen, respondemos en la cancha y siempre con respeto.

Esa es la escuela que uno quiere ver en un jugador nuestro en el exterior. Bancarse el palo sin responder en caliente, esperar el momento justo y dejar que la pelota hable. Y cuando la pelota habla, que sea con un gol en Champions y una ironía bien medida, mejor todavía. Lo que viene para el United no será sencillo: Atlético de Madrid, la Roma, Sporting de Lisboa, Bayern Múnich, Villarreal y compañía. Pero si Martínez sigue así, el equipo tiene una columna vertebral que conoce lo que es bancarse una tormenta entera y salir con la sonrisa intacta.

Amor, lo dejo a usted con una reflexión, director técnico mediante: la próxima vez que un jugador argentino le digan que no da la talla en Europa, fíjese primero si mide más de uno ochenta. Porque a veces la calidad no se mide en centímetros, sino en títulos, en goles y en respuestas a tiempo. Y a Martínez ya le sobra con los tres.

MS

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