Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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Vuelve la red, pero con otro pulso: la secuela de “La red social” se anima en octubre y cambia de manos

Mikey Madison encarna a la denunciante de Facebook, Jeremy Strong toma el lugar de Zuckerberg y Aaron Sorkin vuelve a sentarse en la silla de director. Una película que promete mirar el poder digital con los ojos del presente.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 9 de septiembre de 2026 · hace 3 h

Después de un año de silencio, de luces encendidas para otros y de cámaras apagadas para ella, Mikey Madison vuelve a la pantalla grande. Lo hace con “El precio de la red”, la secuela de “La red social” que David Fincher estrenó allá por 2010, y que ahora se anima con otra fisonomía, otros nombres y, sobre todo, otra pregunta: ¿qué pasa cuando la red social que inventamos empieza a comerse a sus propios guardianes? La película llega a las salas en octubre de 2026, y aunque todavía no hay fecha confirmada para la Argentina, el ruido ya empezó.

Madison tiene hoy 27 años y un Óscar fresco en la repisa, el que ganó por “Anora” a principios de 2025. Con nueve largometrajes en el lomo, nunca había encabezado un proyecto de esta escala después de la estatuilla, y la elección habla por sí sola: le toca ponerse en la piel de Frances Haugen, la ex analista de Facebook que en 2021 filtró documentos internos con los que dejó al descubierto las malas prácticas de la compañía. Es decir, mientras la primera entrega mostraba la cocina del nacimiento de la red social, esta nueva película se mete de lleno en la cocina de su crisis de reputación.

Un elenco que cambia de manos

Lo más comentado de la preproducción fue, sin vueltas, la decisión de Jesse Eisenberg de no repetir como Mark Zuckerberg. Su lugar lo ocupa Jeremy Strong, un actor que viene de meterse en proyectos de larguísima respiración y que ya mostró que sabe habitar personajes con peso específico. Lo completa Jeremy Allen White, que se suma al reparto principal y termina de armar un trío que levantó expectativas antes de que se conociera una sola imagen oficial. La dirección, atención, vuelve a tener la firma de Aaron Sorkin, que en 2010 escribió el guion de la primera película y que ahora se calza el traje de director.

“Madison vuelve tras el Óscar que obtuvo por “Anora” a principios de 2025 y, con nueve largometrajes encima, enfrenta su primer gran protagónico después de la estatuilla.”Producción de “El precio de la red”

De los pasillos de Facebook a la pantalla

Para entender el corazón de la película hay que saber quién fue Frances Haugen. Se incorporó a Facebook en 2019 con un objetivo concreto: trabajar en la reducción de contenidos dañinos dentro de la plataforma. Poco después de cruzar la puerta, concluyó que las políticas internas de la empresa no acompañaban ese propósito. En 2021 filtró una serie de documentos confidenciales que sacudieron a la compañía y al Congreso de Estados Unidos, y que pusieron en el centro de la escena una discusión que todavía hoy seguimos dando: qué hacen las grandes tecnológicas con lo que publicamos y con lo que callan.

Yo, que vengo del barrio y aprendí a leer el mundo entre mates y revistas, miro estas noticias con la mezcla de curiosidad y resquemor que me dejó mi abuelo cada vez que le aparecía un nombre nuevo en la compu. Él decía, mientras cebaba, que había que mirar con cuidado a los que prometen conexiones infinitas, porque siempre cobraban la factura en otro lado. Cuando le conté de qué iba esta película, se quedó un rato en silencio y después remató con esa frase que repetía como un latiguillo: “Mirá, nene, la red es la red, pero la que teje queda en casa”. Algo de eso late, me parece, en la historia de Haugen.

Habrá que ver si la película mantiene el tono filoso y seco del original, o si se corre hacia el thriller institucional con el que Sorkin suele sentirse cómodo. Lo concreto es que la historia se corrió del garage universitario de Harvard a los pasillos donde se decide qué se ve y qué se oculta, y eso, en estos tiempos, no es un dato menor. Quienes tengan ganas de seguir el debate cara a cara, ya saben: el fin de semana los espero en la peña, con un vermut de por medio y los teléfonos en modo avión, que es la única manera de discutir estas cosas sin que la red se nos meta en la conversación.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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