Veinte mil dólares por 17 minutos: el regalo que la WTA le hizo a Giovannini en Nueva York
La cordobesa de 19 años abandonó cuando perdía 5-0 ante Bronzetti y el árbitro le aplicó la regla del estándar profesional: una multa de 20.000 dólares, el 62,5% de lo que iba a cobrar. Ya se prepara para los Juegos Suramericanos de Rosario, su "segunda casa".
Lo de Luisina Giovannini en el US Open fue, pongámosle un nombre, un papelón. No porque la pibe se haya lesionado —las lesiones existen y nadie las inventa— sino porque el reglamento de los Grand Slams le pasó por encima como una aplanadora: 17 minutos en cancha, 5-0 en contra, y a la calle con una multa de 20.000 dólares en el bolsillo. De esos 32.000 que tenía que cobrar por presentarse a la qualy, le quedaron 12.000 netos. Es decir, salió de Nueva York debiéndole plata al torneo.
La historia es conocida. Giovannini, de 19 años y ubicada en el 198 del ranking WTA, llegó al court con un vendaje en el tobillo izquierdo y se retiró al rato ante la italiana Lucia Bronzetti, 135 del mundo y séptima preclasificada de la clasificación. En ese tramo corto, Bronzetti había ganado 21 de 29 puntos y la argentina no había podido sostener ni uno solo de sus games de saque. El marcador era 5-0 y la cosa no daba para más. O eso se dijo desde el banco.
La regla que nadie quiere conocer
Acá es donde la cosa se pone espesa y donde la dirigencia del tenis argentino (desde hace años mirando para otro lado) debería sentarse a explicar qué le dicen a sus jugadoras antes de mandarlas a la qualy de un Grand Slam. La norma en cuestión se llama "First-Round Performance" y forma parte del reglamento de los cuatro majors: habilita al árbitro a sancionar hasta con el 100% del premio de primera ronda a cualquier jugador que no alcance el "estándar profesional requerido".
- No completar el partido.
- No haber disputado encuentros en las semanas previas al torneo.
- Haberse retirado del torneo anterior.
- Haber utilizado un ranking protegido para ingresar al cuadro.
En el caso de Giovannini se cumplieron al menos dos: no terminó el partido y su último encuentro oficial había sido en Wimbledon, dos meses antes. El árbitro entendió que el rendimiento estuvo muy por debajo de lo exigible y le aplicó el 62,5% de la bolsa. No hubo acusación de simulación ni nada que se le parezca —la propia jugadora había admitido que arrastraba una lesión— pero la multa, aclaremos, es una decisión administrativa y no un juicio moral. Igual duele.
Lo que viene: Rosario y la segunda casa
Mientras tanto, Giovannini ya puso la mira en los Juegos Suramericanos de Rosario, donde quiere llegar al 100% desde lo físico. "Vengo con una lesión de hace un tiempo, entonces estoy recuperándome para poder estar al 100% en los Juegos", declaró la cordobesa, que vive en Rosario desde hace ocho años y no dudó en definirla como "mi segunda casa". Está bien: tiene 19 años, proyección, margen para reinventarse. La multa duele, pero no la define.
(Y una sugerencia para el cuerpo técnico, ya que estamos: muchachos, la próxima vez que una jugadora llegue a un Grand Slam con vendaje y sin partidos en dos meses, plantéense si la mejor decisión es mandarla igual a la qualy. Porque veinte mil dólares no se pierden en 17 minutos: se pierden cuando alguien firma el plan de viaje sin chequear el estado físico de la tenista. Después no lloren.)
