Una nueva vuelta de tuerca para los Minis dorados: se viene la secuela de The Italian Job con Paul Feig en la mira
Paramount reaviva un proyecto que llevaba años dormido y pone sobre la mesa al director de Spy y La fiesta de las salsas. Mientras tanto, el elenco original sigue siendo una incógnita y los fans ya empiezan a sacar cuentas.
El redoble del bombo suena apenas arrancó la semana y la noticia me encontró sirviendo un mate en el patio, igual que tantas otras veces que un cable de Hollywood nos cruza de lleno en la pantalla. Le cuento, porque la cosa viene con tela para cortar: Paramount decidió desempolvar un proyecto que estaba guardado en un cajón desde hace años y meterle máquina a la secuela de The Italian Job, aquella película de acción de 2003 donde un grupo de ladrones se mandaba una de las piruetas más recordadas del género al estilo californiano, con Minis tuneados, semáforos hackeados y un botín de lingotes dorados que quedó grabado a fuego en la memoria de varias generaciones.
La información que llegó desde los Estados Unidos indica que la productora ya empezó a conversar con Paul Feig, un director que se hizo famoso por comedias con dientes, como Spy o la recordada La fiesta de las salsas, y que ahora aparece como el nombre apuntado para sentarse en la silla del director. Todavía no está cerrado: las negociaciones están en curso y los términos de su incorporación no se terminaron de pulir. Pero el solo hecho de que se haya movido la carpeta después de tantos años ya mueve el amperímetro de los seguidores del film original.
El reparto, todavía en el freezer
Acá aparece uno de los puntos que más expectativas despierta, y también uno de los más inciertos. No hay anuncio oficial sobre el elenco, así que todavía no se sabe si Mark Wahlberg, Charlize Theron, Jason Statham, Edward Norton o el resto del equipo original van a tener algún tipo de participación, ya sea un cameo breve o un regreso en toda regla. Lo concreto es que, a esta altura del partido, la productora no soltó prenda sobre ninguno de ellos, y eso abre un abanico enorme de posibilidades.
- La película original de 2003 fue dirigida por F. Gary Gray y recaudó 176 millones de dólares en todo el mundo, sobre un presupuesto de 60 millones.
- La historia sigue a un grupo de ladrones que planea un robo de oro en Los Ángeles con Minis modificados y un sistema para hackear semáforos.
- El film de 2003 es en sí mismo un remake del clásico británico de 1969 que encabezaba Michael Caine.
- La elección de Paul Feig abre interrogantes sobre el tono, ya que su trayectoria se inclina hacia la comedia con mayor peso humorístico.
Lo que sí está claro es que la elección de Feig no es un dato menor. Este director viene de un palo donde la comedia manda y el ritmo lo marca el gag, lo que hace pensar a más de uno cómo se va a compatibilizar ese estilo con el ADN de acción que tenía la película original. ¿Apuesta por el equilibrio de la primera, con humor como condimento y la acción como plato principal, o se inclina la balanza hacia el lado cómico? Es una de las preguntas que sobrevuelan la sobremesa de cualquier tertulia cinéfila de barrio, de las que se arman en la vereda con el Abuelo de turno que conoce cada truco de cámara de memoria.
Otra cuestión que vale la pena poner sobre la mesa es el calendario: el desarrollo está dando sus primeros pasos, no hay fecha estimada de rodaje ni de estreno, y eso significa que cualquier anuncio oficial todavía puede tardar un buen rato en llegar. Mientras tanto, el borrador sigue abierto y los estudios seguramente están tomando el pulso del público, midiendo qué tan viva sigue la llama de la película original veintitrés años después de su estreno en cartelera.
“¿Qué esperan los lectores de una secuela que llega más de dos décadas después: fidelidad al espíritu original o una apuesta por algo diferente?”Redacción
Yo, la verdad, me quedo con la sensación de que todavía falta mucho para ver un trailer en condiciones, pero también es cierto que estas cosas se cocinan a fuego lento y a veces explotan de un día para el otro. Lo que no se puede negar es que la movida reactivó la conversación, trajo a la mesa a toda una camada de actores y directores, y volvió a poner a los Minis dorados en la conversación popular. Si me preguntan a mí, prefiero esperar los movimientos con la calma del que sabe que las buenas películas, como los buenos tangos, no se apuran. Y ahora los dejo, que en la peña del fin de semana seguro que alguien ya está sacando el tema con un par de acordes de bandoneón de fondo.
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