Saltar al contenido
Domingo, 4 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Una ensalada templada de garbanzos y zanahoria que se resuelve en el horno con tahini y unas pocas horas de descanso

La propuesta combina legumbres, verduras y un aderezo de sésamo en dos texturas, pensada como plato principal o acompañamiento según el agregado elegido.

Por Florencia CoriaAmbiente y monte · · hace 1 h
Una ensalada templada de garbanzos y zanahoria que se resuelve en el horno con tahini y unas pocas horas de descanso

A 30 minutos de cocción en horno se resuelve la parte central de esta preparación, que parte de garbanzos cocidos, zanahoria en láminas finas y cebolla de verdeo picada, condimentados con pimentón dulce, jengibre en polvo, orégano seco, sal y pimienta. Sobre el conjunto se agregan dos cucharadas de aceite de oliva antes de llevar la fuente al horno, con una pausa a los 15 minutos para revolver los ingredientes y asegurar una cocción pareja. La receta no precisa temperatura del horno ni cantidades cerradas de legumbres y verduras, por lo que admite ajustes según la fuente utilizada y la cantidad de comensales.

¿Cómo se arma el aderezo que define al plato?

En un bol aparte se mezclan tahini, jugo de limón, salsa de soja y una cucharada de aceite de oliva, y se diluye la preparación con agua caliente mientras se bate con energía. Aunque al principio la mezcla puede verse cortada, al seguir revolviendo se vuelve cremosa y adquiere un tono blanquecino, señal de que la pasta de sésamo emulsionó. Esa salsa se vuelca sobre la fuente apenas sale del horno, se integra a los garbanzos y las verduras, y el plato se termina con pimienta negra recién molida y unas gotas de aceite de sésamo.

¿Qué opciones admite a la hora de servir?

  • Hojas verdes, para una versión más ligera como entrada o almuerzo liviano.
  • Una porción de cereal cocido, que convierte a la ensalada en un plato principal más rendidor.
  • Crackers de semillas, para llevar a la mesa sin sumar otra preparación, manteniendo la mezcla de legumbres y verduras como centro.

El sésamo aparece dos veces en la receta: como tahini dentro de la salsa y como aceite en la terminación, lo que le da al plato una presencia marcada del fruto sin necesidad de añadir otros ingredientes. La combinación de legumbres, verduras de raíz y un aderezo cremoso con acidez de limón y el punto umami de la salsa de soja apunta a un perfil aromático profundo, en línea con la cocina de Medio Oriente que el tahini suele protagonizar.

A diferencia de preparaciones que requieren remojo prolongado y cocción a fuego, esta propuesta parte de garbanzos ya cocidos y resuelve casi todo en una sola fuente: los 30 minutos de horno, el breve armado de la salsa y la decisión final del acompañamiento. Queda lista para servir templada, con la cremosidad del aderezo recién incorporado y el aroma del aceite de sésamo en la superficie.

FC
Florencia CoriaAmbiente y monte

Te puede interesar