River ganó, goleó y, lo más importante, no se desenfocó: cuatro fechas sumando, que no es poco
Con un doblete de Galván y un penal de Montiel, el equipo de Ponzio se impuso 3-1 ante Independiente Rivadavia en el Más Monumental y se prende arriba en la Zona B del Clausura 2026.
Cuatro fechas sin perder. Digo esto y me suena raro, porque vengo de un River al que se le escapaban los partidos en el descuento y las noches europeas eran un suplicio. Pero acá estamos: el Millonario le ganó 3-1 a Independiente Rivadavia en el Monumental, sumó su cuarto encuentro consecutivo sin caer en el Clausura 2026 y empieza a asomar entre los de arriba de la Zona B. Algo es algo, ¿no? Sobre todo para un club que hace meses parecía navegar sin norte.
El partido arrancó con esa cosa que ya conocemos: River con la pelota, Rivadavia agazapado y esperando. La primera media hora fue más control que peligro, hasta que Leonard Costa le cometió una infracción a Ángel Correa dentro del área y el árbitro cobró penal. Gonzalo Montiel tomó la responsabilidad, se paró frente a Bolcato y facturó: 1-0 a los 29 minutos. Antes del gol, Arce ya había avisado dos veces con cabezazos que encontraron bien parado al arquero local. Ojo con ese tipo: cuando se lo pierde de vista, cabecea hasta en los entrenamientos.
El segundo tiempo liquidó la historia
En el complemento, River salió a comerse la cancha. A los 3 minutos, Correa probó con la zurda y Bolcato mandó la pelota al córner. Cinco minutos más tarde llegó el 2-0: Almada entró al área, remató, el arquero rechazó corto y Tomás Galván apareció como un fantasma en el área chica para clavar el rebote contra el palo. Golazo de oportunismo, de esos que te hacen decir "estaba en el lugar justo".
Rivadavia reaccionó por la vía que mejor conoce: el juego aéreo. A los 22 minutos, Arce se elevó en el área y conectó un cabezazo que descontó para el 2-1. El partido se tensó por unos minutos: Sequeira estrelló un remate en el travesaño, y después un tiro libre de Matías Fernández fue bien contenido por el arquero. Cuando el empate asomaba en la nariz, Galván volvió a aparecer. A los 35, tomó la pelota en la puerta del área y la puso junto al palo con un remate colocado, quirúrgico, de esos que no se pueden enseñar. Doblete del pibe y 3-1 definitivo para desinflar cualquier ilusión visitante.
Con este resultado, River quedó noveno en la Zona B con 10 puntos, mientras que Independiente Rivadavia marcha séptimo con 11 unidades. La próxima parada para el equipo de Ponzio será el sábado 12 de septiembre a las 17:30, cuando visite a Atlético Tucumán. Mientras tanto, Rivadavia recibirá a Aldosivi ese mismo día desde las 14:45.
- Montiel no falla: otra vez de penal, otra vez con esa calma que contagia. En una etapa donde se discute cada decisión desde los doce pasos, el defensor le respondió a la cancha y al arco.
- Galván, de potrero a figura: dos goles, uno de rebote y otro con una sutileza impropia de alguien con tan poca trayectoria. Si esto se sostiene, el pibe se gana un lugar en serio.
- Álex Arce es de otro planeta: volvió a cabecear, volvió a meterla y dejó claro que mientras él esté en el área, las defensas rivales no pueden descuidarse ni un segundo.
- Ponzio ordenó, River respondió: cuatro fechas sin caer no es casualidad, es consecuencia de un equipo que por fin entiende a qué juega.
Dicho todo esto, y sin querer pasar por conformista, la pregunta del millón sigue siendo la misma de siempre: ¿podrá River sostener este envión y pelear de verdad el lote de arriba de la Zona B? Porque ganar así, de local, con autoridad, es una cosa. Repetirlo afuera de Núñez, en canchas calientes como la de Atlético Tucumán, es otra muy distinta. La historia dirá. Mientras tanto, entrenador (lo digo con cariño): deje a Galván de arranque, que los muchachos que definen así no se pueden quedar en el banco. Y deje de inventar variantes en el mediocampo, que cuando funciona no hay que tocarlo.
