Mientras Mirtha pelea por volver a su casa, Juana se calza el delantal de los dos ciclos y la mesa queda servida
La producción confirmó que Juana Viale seguirá conduciendo La noche de Mirtha y Almorzando con Juana hasta que su abuela reciba el alta. El Sanatorio Mater Dei aseguró que la conductora evoluciona bien, aunque seguirá internada unos días más. Jimena Monteverde contó que la ven mejor y con ganas de irse a su casa, aunque aclaró que habló con allegados y no con ella.
A veces las mesas más importantes no se arman alrededor de un mantel sino en un pasillo de sanatorio, con un parte médico y un grupo deWhatsApp familiar que no deja de sonar. Eso es lo que viene pasando desde hace varios días con Mirtha Legrand, internada en el Sanatorio Mater Dei por una neumopatía que, según el último parte, evoluciona favorablemente aunque todavía la obliga a quedarse unos días más bajo observación. Del otro lado de la ciudad, en los estudios donde se graban los dos ciclos que la tienen como conductora histórica, la producción ya tenía resuelto el reemplazo y este jueves lo terminó de oficializar: Juana Viale seguirá al frente de La noche de Mirtha, los sábados por la noche, y de Almorzando con Juana, los domingos al mediodía, hasta que su abuela pueda regresar a la televisión.
La decisión de la producción y el parte del sanatorio
La determinación se acordó con el equipo que arma cada emisión y, en los papeles, no hace más que prorrogar un esquema que ya estaba vigente por la ausencia de la conductora titular. Juana se hace cargo de los dos programas mientras Legrand siga hospitalizada, sin que por ahora exista una fecha estimada para el regreso. Desde el Mater Dei, en tanto, difundieron un parte en el que describieron una evolución favorable, aclararon que la paciente mejora día a día y dispusieron que continúe internada para sostener los controles y los cuidados que requiere el cuadro. El texto incluyó, además, un agradecimiento de la familia y de los profesionales por los mensajes y el afecto recibido, y avisó que, si no hay cambios, el próximo informe se conocerá el viernes.
Lo que más llama la atención del parte es la forma: no hay diagnósticos extras ni plazos atados con alambre. Hablan de neumopatía, de mejoría progresiva y de observación. Es el lenguaje clásico de los partes de sanatorio cuando la idea es transmitir tranquilidad sin prometer nada que después la realidad pueda desmentir. Para una conductora de 98 años, esa prudencia no es un detalle: cualquier cuadro respiratorio a esa edad se mira con lupa y se trata de evitar que un paso en falso termine en una complicación mayor.
Lo que dijo Jimena Monteverde y lo que no dijo
Mientras el sanatorio manejaba los tiempos médicos, en la pantalla y en las redes se abrió el clásico ventanal de las versiones cruzadas. Una de las voces que más se escuchó fue la de Jimena Monteverde, la cocinera que forma parte estable de los dos programas. “Mirtha está muy bien. Ayer vio tele y está durmiendo muy bien. Se quiere ir a su casa”, dijo, con el tono de alguien que conoce la intimidad de ese living mejor que nadie. La frase pintó rápido porque condensa lo que todo el público quiere escuchar: que la diva está lúcida, descansada y con la cabeza puesta en volver a su casa.
Ahora bien, Monteverde fue cuidadosa y aclaró algo que muchos pasaron por alto: no había hablado personalmente con Legrand. Su información llegaba a través de familiares y allegadas que están más cerca de la internación. Esa distinción importa, porque en estas coberturas las frases se repiten como si fueran palabras textuales de la protagonista y después alguien termina quemado por haber sobredimensionado un comentario. La cocinera también contó que la conductora tenía mucha tos y que la hospitalización se decidió por prevención, para asegurarse una atención más cercana y evitar que el cuadro se desmadrara en su domicilio.
La mesa queda servida con Juana al mando
Con ese panorama, la grilla del fin de semana se ordena de manera simple: el sábado a la noche, Juana Viale conducirá La noche de Mirtha; el domingo al mediodía, tomará las riendas de Almorzando con Juana, el ciclo que lleva su nombre y que se transformó en una suerte de versión extendida del clásico de su abuela. El regreso de Legrand queda atado, como no podía ser de otra manera, a lo que digan los médicos y a cómo siga respondiendo su cuerpo a los tratamientos. No hay apuro, aunque en televisión los plazos suelen ser tiranos: por ahora, la prioridad es que se recupere y que el plato fuerte del domingo siga siendo una mesa familiar.
- La producción extendió el reemplazo: Juana Viale conducirá La noche de Mirtha y Almorzando con Juana mientras Legrand siga internada.
- El Sanatorio Mater Dei informó que la conductora evoluciona favorablemente, pero decidió mantenerla hospitalizada unos días más para observación.
- El próximo parte médico se difundirá el viernes, salvo que haya cambios en el cuadro.
- Jimena Monteverde aseguró que Mirtha está bien, que ayer miró televisión y que quiere irse a su casa, aunque aclaró que habló con allegados y no directamente con ella.
- La cocinera contó además que Legrand tenía mucha tos y que la internación se decidió por prevención.
A esta altura, a los argentinos nos queda una imagen medio cinematográfica: la de Mirtha, con el control remoto en una mano y el teléfono en la otra, negociando con los médicos la fecha del alta mientras desde la tele le preparamos la mesa del domingo. Es probable que, antes de fin de mes, la veamos de nuevo sentada en su cabecera, con la misma ironía de siempre y un comentario filoso sobre algún invitado. Pero mientras eso no pase, la rutina ya está ordenada y el ciclo sigue. Como en los patios de barrio cuando falta el dueño de casa: los músicos se acomodan, se prueba el sonido del bombo y alguien, desde el umbral, promete que el abuelo llega en un rato.
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