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Menos pantalla, más descanso y algo de movimiento: claves cotidianas para sostener la memoria

Especialistas consultados recomiendan ordenar el día con menos interrupciones, dormir entre siete y ocho horas, caminar con regularidad y comer bajo el patrón MIND como medidas simples para cuidar el recuerdo.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · 27 de septiembre de 2026 · hace 37 min

A Marta, de Caballito, le suele pasar que está contestando un correo y, a la vez, le llega un mensaje al teléfono. Mientras lee una cosa, atiende la otra, y al rato no recuerda con quién había quedado ni qué quería responderle. Esas interrupciones constantes, que parecen inofensivas, preocupan a los especialistas en salud cerebral porque fragmentan la atención y pueden deteriorar la memoria de corto plazo. En ese sentido, Gary W. Small, director de terapias innovadoras de salud conductual de Hackensack Meridian Health, explicó que alternar permanentemente entre una pantalla y otra aumenta los errores y genera un estrés que termina pasando factura al cerebro.

Organizar el día, una forma de cuidar la memoria

Llegué a esta conclusión después de cruzar la puerta de varios consultorios y leer lo que distintos profesionales vienen publicando sobre el tema. La propuesta es bastante concreta: dejar el celular lejos mientras se desarrolla una tarea, reservar horarios para revisar el correo y concentrar los trámites administrativos en un mismo bloque, en lugar de picarlos durante toda la jornada. El teléfono también puede esperar cuando no aparece un nombre conocido: intentar recuperarlo antes de buscarlo en la pantalla, aunque cueste, es un pequeño ejercicio para la memoria. Sara Mednick, profesora de Ciencias Cognitivas de la Universidad de California en Irvine, señaló que ese esfuerzo activa el hipocampo y la corteza prefrontal, dos regiones clave para fijar recuerdos.

  • Reservar momentos del día para revisar mensajes y correos, en lugar de chequearlos cada rato.
  • Dejar el celular fuera del alcance mientras se trabaja o se conversa.
  • Antes de buscar un dato en el teléfono, intentar reconstruirlo mentalmente.
  • Agrupar trámites y pendientes en bloques definidos para evitar el multitasking permanente.

Dormir bien: el momento en que el cerebro ordena lo aprendido

Mientras dormimos, el cerebro se ocupa de organizar lo que aprendimos durante el día. Por eso la recomendación de dormir entre siete y ocho horas no es un capricho, sino parte central del cuidado de la memoria. Mednick agregó que una siesta de unos 30 minutos puede contribuir a fijar información, siempre como complemento del sueño nocturno y no como reemplazo. Se trata, en definitiva, de darle al cerebro el tiempo necesario para consolidar recuerdos.

Moverse, comer bien y mantener el vínculo con otros

El cuerpo también entra en la conversación. Small explicó que el ejercicio aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes al cerebro y favorece la producción de proteínas involucradas en la comunicación neuronal. Una investigación de la Universidad de Illinois siguió durante un año a 120 personas de entre 55 y 80 años: quienes caminaron rápido durante 40 minutos, tres veces por semana, registraron un hipocampo un 2 por ciento mayor que quienes hicieron estiramientos y tonificación. En las comidas, los especialistas destacan el patrón MIND, que reúne componentes de las dietas mediterránea y DASH e incluye cereales integrales, vegetales de hoja y pescados grasos, como aliados de la atención y la capacidad de almacenar recuerdos. Y hay un tercer pilar, muchas veces subestimado: compartir encuentros con otras personas y animarse a aprender una habilidad nueva, como tocar un instrumento o estudiar un idioma, porque toda esa práctica obliga a escuchar, interpretar y sostener la atención. Como resumió Small, organizar el día, descansar bien y moverse con regularidad es una manera concreta de empezar a cuidar la memoria sin necesidad de grandes recursos, apenas con decisiones cotidianas.

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

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