Mastantuono se sacó la espina con un hat-trick que deja a la Florencia pensando en otra cosa
El mediocampista de 19 años firmó su primer triplete con la camiseta de Fiorentina ante Venezia y le cambió la cara a un equipo que venía de tres caídas al hilo. Lo hizo en apenas dos minutos, cuando la noche pintaba oscura. Después Pellegrino le puso el moño al 3-1.
Confieso que llegué a este partido con pocas expectativas y con la carpeta de los nombres propios abierta para armar otro tema. Fiorentina venía de tres derrotas seguidas, un gol a favor y nueve en contra en la Serie A, y el arranque era de esos que llenan de paciencia al hincha más curtido. A los 22, Akor Adams abrió el marcador para Venezia y la noche se puso todavía más espesa. Y entonces pasó lo que a veces pasa cuando un pibe de 19 años se decide a mandar al frente.
Franco Mastantuono recibió por la derecha, se sacó de encima al marcador y definió al primer palo para empatar. Casi sin tiempo para respirar, tomó otro balón, enganchó hacia su zurda y la puso entre las piernas de un defensor. Pegó en el palo y entró. Dos goles en dos minutos y un cambio de aire total antes del entretiempo. El primero fue una muestra de su carácter, el segundo fue la carta de presentación que la dirigencia florentina venía esperando desde hace rato.
Un hat-trick con sello propio
Lo del tercer gol hay que verlo para entenderlo. A los 84, quedó mano a mano con el arquero, le taparon el remate, el rebote le pegó en la cara y la pelota entró pegada al primer palo. Así se completa un hat-trick: con la cara, con la insistencia, con esa cosa que tiene el fútbol de premiar a quien nunca se queda quieto. Para un chico de 19 años fue su primer triplete como profesional y terminó como el jugador con más remates del partido, con seis disparos, completó tres gambetas y le cometieron dos faltas. Datos que hablan mejor que cualquier discurso.
No fue el único argentino que gritó en el día. A los 72 minutos, Mateo Pellegrino, otro nacido acá, ingresó desde el banco y definió de zurda cruzada para poner el 3-1 que cerró cualquier tipo de discusión. Dos firmas argentinas, tres de los cuatro goles de la Viola en el partido. A alguien en Florencia se le debería prender la lamparita.
- Venía de tres caídas consecutivas y un cambio de entrenador en la Serie A.
- Mastantuono marcó su primer gol con la camiseta de Fiorentina desde el 28 de julio.
- La llegada del nuevo DT había puesto en duda su continuidad, ya que está cedido por Real Madrid hasta junio de 2027 sin opción de compra.
- Pellegrino selló el 3-1 definitivo apenas seis minutos después de ingresar.
- El equipo salió del último puesto de la tabla con la primera victoria del segundo ciclo de Paolo Vanoli.
El historial pesa, pero también se puede romper
Miremos el contexto: Fiorentina arrancó la temporada con la calculadora rota, el arco propio hecho un colador y un entrenador que se fue y volvió en tres meses. Fabio Grosso pagó los platos rotos y Vanoli regresó para apagar un incendio. La misión parecía imposible después de tres fechas. Pero los pibes suelen ser la excepción cuando los grandes no dan el ancho. Y esta tarde Mastantuono se cargó al equipo al hombro, le respondió a los rumores de rescisión anticipada del préstamo y le devolvió la sonrisa a una tribuna que ya estaba cansada de mirar el reloj.
(Y ya que estamos, alguien en la dirigencia debería explicar por qué se dudó de un chico que había sido titular con el entrenador anterior en lugar de blindarlo de entrada. Pero bueno, son tiempos modernos en la Serie A: se cambia de técnico como se cambian de marca de café).
¿Puede ser el punto de inflexión que necesitaba el equipo para enderezar la temporada? El primer interrogante lo tiene la cancha: con seis remates y dos goles en apenas un rato, Mastantuono demostró que tiene la personalidad para ser el dueño de la mitad de la cancha. Si Vanoli lo sostiene y la dirigencia deja de hacer experimentos con su continuidad, este 3-1 puede empezar a marcar otra cosa. Ahora bien, también es cierto que enfrente había un Venezia que venía golpeado y que un solo partido no borra tres caídas al hilo. Pero las dudas se quitan con goles, y Mastantuono firmó tres en la noche de su debut en las redes con la camiseta violeta.
Don Stefano, le tiro el guante con cariño: póngale la pelota al pibe y déjelo jugar. Ya le hizo el trabajo sucio en dos minutos y le dio media victoria antes del entretiempo. Después no se queje si tiene que ir a buscarlo al banco cuando la cosa se ponga fea. Que esto recién empieza.
