Mario Boskis: "Tener un propósito y vínculos es lo que sostiene la vida en la vejez"
El cardiólogo repasó los hábitos que favorecen la longevidad —mantener amistades, conservar actividades y un motivo para levantarse cada día— y advirtió sobre los cuidados frente a los virus respiratorios en esta época del año.
A Mario Boskis, vecino de Belgrano, lo ubiqué un miércoles a la tarde en su consultorio después de varias semanas de intentar coordinar la entrevista. Llegué con la libretita a medio llenar y la sensación de que el tema me tocaba de cerca: en casa convivo con dos adultos mayores y cada invierno se vuelve un pequeño operativo para decidir si vale la pena el asado del domingo en lo de mi suegra o si es mejor reprogramar. El cardiólogo me recibió con una taza de té y, antes de que formulara la primera pregunta, ya estaba explicando por qué no hay que cancelar la vida social cuando bajan las temperaturas, sino aprender a cuidarse mientras uno sigue saliendo.
El planteo de Boskis fue directo: salir, encontrarse con otras personas y sostener las actividades que entusiasman forman parte del bienestar durante la vejez, y esos hábitos pueden favorecer la longevidad siempre que se contemplen el estado general de cada persona y los cuidados necesarios para prevenir enfermedades respiratorias. Para el especialista, lo que está en juego no es sólo la salud del cuerpo, sino la razón para levantarse cada mañana. Citó un concepto que viene de lejos para graficarlo: la idea japonesa de ikigai, ese motivo que justifica seguir adelante.
El invierno, los virus y los espacios cerrados
Sobre la prevención, Boskis explicó que durante el invierno se combinan una mayor circulación de virus y más tiempo compartido en ambientes cerrados, y que estar en esos espacios con personas que atraviesan una infección aumenta las posibilidades de contagio. Agregó que cuidarse también supone proteger a los demás, y por eso mencionó el uso del barbijo ante síntomas respiratorios como una manera de reducir la posibilidad de transmitir una enfermedad. Recomendó además incorporar el lavado de manos al llegar a casa, al trabajo y antes de comer, por la transmisión de microorganismos mediante el contacto con superficies.
Respecto de las bajas temperaturas, el cardiólogo aclaró que una infección requiere la presencia de un virus o una bacteria —el frío por sí solo no enferma—, aunque señaló que puede disminuir el movimiento de las cilias, esos pequeños filamentos que ayudan a retirar secreciones de las vías respiratorias, y de ese modo dificulta uno de los mecanismos naturales de protección del aparato respiratorio.
- Vacuna contra la gripe: indicada en forma anual, con prioridad para mayores de 65 años, personas con factores de riesgo y personal de salud.
- Vacunas contra la neumonía: disponibles para prevenir las formas más graves de infección por neumococo, con esquemas que varían según la edad y los antecedentes.
- Protección frente al virus sincicial respiratorio: una herramienta más dentro del calendario recomendado para adultos mayores.
- Consulta con el médico de cabecera antes de cada campaña de vacunación: es quien conoce los antecedentes y los factores de riesgo del paciente.
El propósito, las amistades y la familia
La vacunación fue otro de los puntos que Boskis destacó sin dudar: mencionó las vacunas contra la gripe y la neumonía, así como la protección frente al virus sincicial respiratorio, y aclaró que la orientación debe partir siempre del médico de cabecera, que conoce los antecedentes y los factores de riesgo del paciente y puede indicar qué vacunas corresponden en cada caso. "La edad por sí sola no debería llevar a abandonar aquello que genera bienestar; la posibilidad de seguir con una actividad depende de lo que permita el cuerpo", resumió, y cerró con una reflexión que dejó flotando en el consultorio: "Mientras haya un motivo para encontrarse con alguien, la vida se cuida sola".
