La mitad de los argentinos acepta que la inteligencia artificial le sugiera qué comprar, pero pocos le soltarían la billetera
Un relevamiento de Bain & Company muestra que el 41% confía en la IA para investigar precios y servicios, mientras apenas el 30% delegaría por completo la operación. El informe describe un esquema de "comercio agéntico" en el que el sistema elige, compara y ejecuta la compra en nombre del usuario, con diferencias marcadas según la categoría de producto.
Comparar precios de productos de limpieza o investigar opciones de cuidado de la piel son algunas de las tareas que la inteligencia artificial puede asumir durante una compra en la Argentina. El informe Consumer Pulse de Bain & Company ubica a esa asistencia en el 27% de los consumidores locales, un porcentaje que crece cuando se amplía la pregunta hacia la investigación previa y la selección de productos.
Tres niveles de confianza frente al mismo botón
El relevamiento distingue tres escalones de aceptación. El primero, el más alto, alcanza al 41%: el de los consumidores que admiten apoyarse en la IA para investigar servicios y precios. El segundo se ubica en 36% y corresponde a quienes confían en la herramienta para recibir asistencia y seleccionar productos. El tercero baja a 30% e involucra a quienes estarían dispuestos a entregar toda la compra a un sistema automatizado. El informe aclara que ese último guarismo expresa una intención, no la proporción de personas que efectivamente ya compra de esa manera.
La diferencia entre recibir ayuda y delegar la operación reside en quién toma la decisión final. Bain & Company denomina "comercio agéntico" al esquema en el que un programa elige y concreta la compra por cuenta del usuario. En ese modelo, la persona pasa a supervisar un proceso que antes le exigía recorrer catálogos, comparar alternativas y revisar reseñas.
- Cosmética: la investigación previa favorece la intervención de agentes, por la cantidad de atributos técnicos a comparar.
- Artículos básicos del hogar: la aplicación avanza orientada al precio y a la eficiencia.
- Alimentos envasados: la incorporación será más gradual y estará acompañada por herramientas de planificación, dado el peso de las preferencias personales.
- Bienes duraderos: la búsqueda de información ya capta el 55% del uso de IA en la vida cotidiana.
El método detrás del relevamiento
El Consumer Pulse de Bain & Company se estructura sobre tres pasos. Primero, mide la adopción general de inteligencia artificial entre los consumidores argentinos: el 72% declara incorporarla en su vida cotidiana. Segundo, desglosa los usos principales, con la búsqueda de información en 55% y las actividades educativas y de formación en 47%. Tercero, cruza esos datos con la disposición a delegar distintas etapas de la compra, lo que permite separar la investigación, la selección y la ejecución como decisiones independientes.
Para el corto plazo, el informe proyecta una combinación de funciones: los agentes participarían en el descubrimiento y la selección, mientras los comercios conservarían el cobro y la entrega. También advierte que los sistemas priorizan características técnicas, información objetiva y reseñas verificables al evaluar productos, un punto sensible para categorías donde pesa la marca o la experiencia previa.
“El "comercio agéntico" no reemplaza al consumidor: lo transforma en supervisor de un proceso que antes exigía recorrer catálogos, comparar alternativas y revisar reseñas.”Consumer Pulse, Bain & Company
La nota la firma Milagros Trejo, Tecnología y ciencia.
