La Liga Femenina ya tiene el mapa y falta saber quién lo juega de verdad
Veinte clubes, tres zonas y dos torneos en una temporada que arranca con Gorriones afuera y muchas preguntas adentro. Repaso completo del formato 2026/27.
Acá estamos, otra vez, hablando de formatos antes que de jugadoras. Pero bueno, es lo que hay: la Liga Femenina de básquet ya tiene diagramada la temporada 2026/27 y lo mínimo que podemos hacer es contarlo bien. Veinte clubes en cancha, uno menos de lo que se esperaba, porque Gorriones se bajó a último momento y dejó a la Zona A con seis equipos en lugar de siete. Así arranca un campeonato que promete largo, exigente y, si se cumple la tradición, con más promesas que respuestas concretas.
Las tres zonas, según quedaron
- Zona A: Instituto, Rocamora, Española, San José, Hindú y Chañares.
- Zona B: Obras, Unión Florida, Berazategui, El Talar, Náutico, Ferro y Regatas San Nicolás.
- Zona C: Quilmes, Peñarol, 9 de Julio, Independiente de Neuquén, 2 del Sur, Boca y Vélez.
La distribución deja a la Zona A con diez partidos en la fase regular, mientras que las zonas B y C jugarán doce cada una, todos contra todos con ida y vuelta. No es un detalle menor: seis equipos en una zona y siete en las otras cambia la lógica de clasificación y, sobre todo, el ritmo de competencia. Gorriones se bajó y el resto se acomodó como pudo.
Dos torneos en un mismo año
El primero es el Torneo Apertura. Ahí juegan todos en su zona, clasifican los cuatro mejores de cada grupo a los cuadrangulares semifinales, y el primero de cada cuadrangular se queda con la sede. De esos cruces salen cuatro equipos para el Cuadrangular Final, que define al campeón del Apertura. Sencillo, directo, sin demasiadas vueltas.
Después viene la Liga Nacional Femenina, que repite el sistema de todos contra todos dentro de cada zona pero cambia el corte: pasan los cinco mejores de cada zona más el mejor sexto según récord general. Es decir, dieciséis equipos en playoffs. El uno va contra el dieciséis, el dos contra el quince, y así hasta la Gran Final. Octavos, cuartos, semifinales y campeón. Una estructura larga, con espacio para que se acomoden los planteles y para que aparezcan las sorpresas, que en el básquet femenino argentino siempre aparecen.
La geografía del torneo vuelve a mostrar lo de siempre: clubes de Buenos Aires, del interior bonaerense, del litoral y de la Patagonia. Es un mapa federal, sí, pero también es un mapa que repite los mismos nombres de hace rato (entiéndase, los mismos de siempre, los de toda la vida). Mientras la estructura siga creciendo en papel y no en contratos, en presupuesto y en difusión, vamos a seguir hablando de formatos con la misma emoción con la que se habla del fixture de un torneo amateur. Y eso, diri, es un problema. Si de verdad quieren que la Liga Femenina pese, habrá que empezar a tratarla como lo que dice ser. Mientras tanto, a comerlos a todos, entrenador: presente un equipo que juegue de igual a igual, sin excusas y sin nombres rimbombantes que después no aparezcan en la cancha.
