Sábado, 12 de septiembre de 2026
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La generación que creció sin padre y aprendió a contar el 11-S desde abajo del escritorio

Netflix estrena un documental que recorre los testimonios de los hijos de las víctimas de los atentados, de jóvenes afganos y de marines que pelearon la guerra que vino después. Brian Knappenberger vuelve a la serie con una película de casi cien minutos pensada para entender cómo se transformó un país entero a partir de una mañana.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 11 de septiembre de 2026 · hace 11 h

Quiero arrancar por donde empieza el documental, que es también donde empieza la herida: en el sonido de un bombo, no, mejor dicho, en el silencio de una mesa servida para cuatro y ocupada por tres, en un departamento de Nueva York donde alguien todavía deja el plato del padre que no volvió del World Trade Center. Turning Point: Generation 9/11 se apoya en esa imagen para contar lo que ningún parte oficial puede medir: el hueco que dejó la mañana del 11 de septiembre de 2001 en la rutina de familias que ese día enviaron a sus hijos al colegio con un beso y los recibieron de vuelta convertidos en otra cosa. La película dura 1 hora y 39 minutos y acaba de subirla Netflix a su catálogo.

Qué pasó aquella mañana

Hay que recordarlo despacio para no banalizarlo: dos aviones secuestrados reventaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center, un tercero se incrustó contra el Pentágono en Virginia y un cuarto cayó en un campo de Pensilvania cuando los pasajeros, después de forcejear con los secuestradores, lo llevaron contra el suelo antes de que alcanzara el objetivo que los atacantes tenían en la cabeza. La coordinación fue de Al-Qaeda y el saldo, miles de muertos y miles de familias partidas en el instante exacto en que se desplomaron las torres.

La generación que la cuenta desde abajo

La cámara de Knappenberger se inclina sobre los que en ese momento eran bebés o niños que todavía no entendían por qué mamá lloraba en el teléfono. Hoy son adultos que trabajan, estudian y, sobre todo, hablan: algunos perdieron a su padre o madre que trabajaba en las torres, otros a alguien del Pentágono, otros a un familiar del Vuelo 93. La película les da la palabra sin condescendencia, los deja explicarse en su propio tono y los filma mientras recorren la casa donde se criaron, hojean agendas y, en más de un caso, van a visitar la tumba del padre que nunca conocieron como un adulto.

La otra vereda del dolor

El documental no se queda en Manhattan. También entra a Kabul y a bases de marines, y le da voz a jóvenes afganos que crecieron bajo la guerra que se desató después de los atentados, y a soldados norteamericanos que pelearon en ese conflicto y hoy cuentan lo que aprendieron cuando Estados Unidos se retiró. Esa otra mirada le permite a la película mostrar que el 11-S no fue solo una mañana en Nueva York, sino el punto de partida de veinte años de decisiones que cambiaron a un país y a varios más.

“La idea no es solo mostrar lo aterrador que resultó el terrorismo, sino también cómo las decisiones tomadas en los días, semanas y años posteriores nos transformaron como país. Es increíblemente profundo comprender lo que vivieron los hijos de quienes perdieron a sus padres y seres queridos el 11 de septiembre, pero es aún más profundo pensar en cómo cambiaron sus vidas y cómo esos acontecimientos los marcaron a lo largo de la evolución que también experimentó nuestro país.”Brian Knappenberger, director

Knappenberger ya conocía el tema, y eso se nota. Vuelve a la serie que él mismo bautizó Turning Point, donde había dirigido Turning Point: 9/11 and the War on Terror, Turning Point: The Bomb and the Cold War (2024) y Turning Point: The Vietnam War (2025), esta última nominada al Emmy. Todo está en el mismo catálogo, lo que nos deja la posibilidad de armar una maratón bastante exigente sobre las décadas que definieron al siglo XXI.

  • Duración: 1 hora y 39 minutos.
  • Disponible en Netflix.
  • Forma parte de la serie documental Turning Point, dirigida por Brian Knappenberger.
  • Incluye testimonios de hijos de víctimas de las Torres Gemelas, del Pentágono y del Vuelo 93.
  • También recoge voces de jóvenes afganos y de marines que vivieron la guerra posterior y la retirada de Afganistán.

Le pregunto, querido lector, lo mismo que le pregunto a mi viejo cada vez que se sienta en la peña del sábado: ¿conocés a alguien que haya vivido de cerca el impacto del 11-S? Porque a veinticinco años de aquella mañana, lo más valioso de este documental es que nos obliga a preguntarnos cómo procesa una generación entera lo que le tocó heredar sin haberlo elegido, y la respuesta, me parece, todavía la estamos escribiendo entre todos. Si este finde andás por alguna peña con folklore, levantá la copa por los que se fueron y por los que aprendieron a crecer sin ellos: es la mejor manera de honrar la memoria sin encerrarse en el dolor.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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