Jueves, 10 de septiembre de 2026
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La biografía de Moria Casán en Netflix, envuelta en dos demandas que ya mueven el tablero judicial

A menos de un mes del estreno, dos hijos de Luis Vadalá, exmarido de la vedette, abrieron causas paralelas. Una de ellas apunta también al director de la serie y reclama resarcimiento económico más disculpas públicas.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 10 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Volvió a sonar el bombo en el patio, pero esta vez no para abrir una peña: la serie biográfica de Moria Casán que se puede ver en Netflix ya tiene encima dos frentes judiciales que se acumulan y se pisan, como pasa siempre que las luces de la tele se cruzan con la vida real de una familia. En este caso, la familia es la de Luis Vadalá, exmarido de la vedette, y quienes accionaron son dos de sus hijos, que pusieron la lupa sobre cómo quedó pintado su padre en la ficción.

Yo les cuento cómo viene la cosa, porque hay que ordenarla con paciencia. La primera demanda la presentó Ingrid Vadalá y ya tuvo su primera audiencia. La segunda la presentó su hermano Ramiro, y esta última tiene un condimento extra: además de apuntar contra Netflix, contra la productora y contra la propia Moria, Ramiro incluyó como demandado al director de la serie, Javier Van de Couter. La primera audiencia de esta segunda causa quedó fijada para fines de septiembre, así que el tema tiene recorrido largo por delante.

Qué cuestionan los hijos de Vadalá

  • Daño psicológico y daño moral, como ejes centrales del reclamo.
  • Perjuicio a la imagen del padre, a partir de escenas donde aparece consumiendo sustancias y ejerciendo violencia.
  • Una escena puntual en la que el personaje es mostrado desnudo frente a una hija menor de edad.
  • Un pedido de resarcimiento económico, cuyo monto se definirá más adelante, y un pedido de disculpas públicas.

Un detalle que no es menor y que mete ruido en el debate: la serie no menciona en ningún momento el apellido Vadalá. Al personaje se lo llama siempre por su nombre de pila, lo que abre un interrogante de manual sobre qué se puede narrar y qué no cuando se cuenta una vida pública en clave de ficción. La defensa de Moria, en voz de su abogado César Carozza, salió a cuestionar los argumentos con una pregunta que quedó dando vueltas: "¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?", dijo, en referencia a una escena donde se muestra al personaje con un origen humilde y un trabajo en mecánica.

Hay un dato más, y este me lo acercó un amigo que sigue la tele como si fuera un partido: en 2007, el propio Luis Vadalá participó del reality Gran Hermano Famosos, con cámaras activas las 24 horas, y allí contó en primera persona varios de los episodios que hoy aparecen reflejados en la serie. Ese antecedente es clave, porque pone sobre la mesa el viejo debate de qué se cuenta y qué se reserva cuando uno mismo eligió exponerse, y qué pasa después con los hijos, que no eligieron nada y cargan con el peso del retrato.

Una pregunta que nos atraviesa como sociedad

Me quedé pensando en lo que me decía mi abuela cada vez que salía un tema así: "Mientras el chancho nada, hasta la chancha lo mira". Y la frase viene al caso, porque hoy las hijas y los hijos son los que ponen el cuerpo cuando la ficción decide cómo se muestra a sus padres. La pregunta que dejó el material y que rebota en cualquier peña de barrio es inevitable: hasta dónde puede llegar una producción biográfica a la hora de retratar a personas del entorno del protagonista, y dónde empieza el derecho de esas personas a defenderse. Yo, Ignacio Sayago, los dejo con esa reflexión y con la invitación de siempre: este finde nos encontramos en la peña, y mientras tanto, a charlar de lo nuestro, que falta hace.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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