Italia le hizo sentir la presión a Estados Unidos y se fue masticando bronca: 55-52 y lágrimas de Zandalasini
Las europeas dejaron a las norteamericanas al borde del sofocón en el Mundial de Berlín y terminaron cayendo en la última jugada, cuando una falta no sancionada desató la furia de Zandalasini. La italiana pidió perdón, la FIP ironizó con los árbitros y el conjunto azzurro ya tiene sellado su boleto a octavos.
Digan lo que quieran, Italia le arruinó el guión a Estados Unidos. Las norteamericanas llegaron al Mundial de Berlín como candidatas a comerse el mundo y se encontraron con un equipo que les discutió cada pelota, cada rebote y cada centímetro de cancha durante cuarenta minutos. El resultado, 55-52, no refleja lo que pasó dentro del rectángulo: fue un cuerpo a cuerpo de los que duelen al día siguiente.
La jugada que desató todo
Porque si el cierre del partido ya venía caliente, la última acción lo terminó de poner a punto de ebullición. Cecilia Zandalasini fue golpeada en el rostro en una jugada que los árbitros dejaron pasar, y la italiana, lógica mediante, perdió los estribos. La bronca fue inmediata, sincera y absolutamente entendible: a nadie le gusta que le peguen en la cara y que el silbato se quede mudo.
“No debía reaccionar así, me equivoqué. Ya me da vergüenza.”Cecilia Zandalasini
Después, con la cabeza más fría, la propia Zandalasini se disculpó ante los medios italianos y en la conferencia de prensa. Dijo que las emociones la traicionaron, que debería haber sabido contenerse y que le pide perdón a los jueces. Hay que tener mucho carácter para comerse un garrón así y salir a dar la cara: Zandalasini se equivocó en el momento, pero se hizo cargo al segundo siguiente, y eso vale doble.
- Italia se plantó de igual a igual ante Estados Unidos durante todo el partido y llegó al cierre con chances concretas de quedarse con el triunfo.
- Zandalasini sufrió un golpe en el rostro en la última jugada, reclamó airadamente y luego ofreció disculpas públicas por su reacción.
- El presidente de la Federación Italiana, Gianni Petrucci, lanzó una ironía pesada contra el arbitraje tras el encuentro.
- El entrenador Andrea Capobianco optó por el silencio y evitó polemizar con los jueces.
- La derrota no le impide a Italia seguir adelante: ya está clasificada a octavos de final y ahora va por China para definir el segundo puesto de la zona.
“Árbitros tan buenos que merecen arbitrar la final. ¡Estoy orgulloso de estas chicas!”Gianni Petrucci, presidente de la Federación Italiana de Baloncesto
Y la frutilla del postre la puso Gianni Petrucci, el pope del básquet italiano, que se despachó con una ironía fina pero letal: si los jueces son tan buenos, que les toque la final. Esas declaraciones que en Europa suenan a código deontológico, acá las firmaría cualquier dirigente con un micrófono al lado (la nuestra, ya se sabe, está para otra cosa). Lo concreto es que Italia se fue con la sensación de que le robaron algo que había ganado con el corazón y con las pelotas.
Capobianco, mientras tanto, eligió el silencio: cabeza fría, perfil bajo y a pensar en China. Es lo que tiene que hacer un técnico cuando el resultado ya está firmado y la agenda manda. Porque más allá del dolor, del escupitajo arbitral y de las lágrimas, Italia ya tiene su boleto a octavos y ahora le apunta al segundo puesto de la zona, justamente ante las chinas, en un cruce que se va a jugar con dientes apretados. Don Andrea, ya que está calladito, le tiro un pedido desde el Sur: sueltes a Zandalasini, que se haga cargo de la serie contra China, y deje de pensar en los árbitros, que esa bronca le va a servir para meter triples dobles hasta que le duelan los brazos.
