Estornudos que enamoran: la señal que los perros dan cuando están contentos y las pocas veces que sí enciende las alarmas
El adiestrador canino Tony Silvestre explica que ese sonido, en general, no anuncia enfermedad sino un estado de ánimo; al mismo tiempo, la medicina veterinaria marca cuándo conviene dejar la calma y salir corriendo a la consulta.
Me crucé con Marta, una vecina de Belgrano que tiene un mestizo de cinco años llamado Roque, mientras esperaba en la vereda a que terminara su paseo. Ella me contaba, casi ofuscada, que ya era la tercera vez en el mes que iba al veterinario porque el perro estornudaba cada vez que alguien llegaba a la casa. Yo le pregunté cómo estaba Roque en ese momento: cola moviéndose, ojos vivos, panza expuesta en el piso. Ella me miró y se rio. Esa escena, multiplicada por miles de dueños en la Argentina, es la que empujó a Tony Silvestre, adiestrador canino con años de consulta, a aclarar algo que parece obvio pero no lo es: la enorme mayoría de los estornudos de un perro no hablan de enfermedad, sino de emoción a flor de piel.
La confusión es lógica. Un estornudo, para un humano, suele ser la antesala de un resfrío o de una alergia, así que cuando lo escuchamos salir del hocico de nuestro perro el reflejo inmediato es tomar el teléfono y llamar al veterinario. Sin embargo, como me explicó Silvestre con una calma que contagia, ese gesto pertenece al lenguaje natural del animal y aparece, sobre todo, en momentos de alta excitación, como el juego, las caricias, la vuelta a casa después de varias horas o la simple expectativa de salir a pasear. El cuerpo del perro acumula presión en las vías respiratorias durante esos picos de alegría y el estornudo termina siendo el mecanismo fisiológico que usa para liberarla y volver a una respiración cómoda.
Cómo distinguir un estornudo emocional de uno que sí preocupa
Para no caer en errores de diagnóstico casero, la lectura del conjunto del cuerpo del animal es la brújula más confiable. Si el estornudo aparece en medio del juego o de una escena de cariño y el perro mantiene una mirada tranquila, la cola moviéndose sin rigidez, las orejas en posición natural y una postura relajada, lo que está ocurriendo es pura comunicación emocional. Lo mismo vale si durante el paseo se muestra curioso, interactúa con calma con otros perros o se recuesta boca arriba exponiendo la panza, un gesto que en el mundo canino indica confianza plena en su entorno.
- Mirada tranquila y ojos vivos, sin descarga nasal ni lagañas.
- Cola que se mueve con ritmo suelto, sin rigidez ni posición baja sostenida.
- Orejas en reposo natural según la raza, sin sacudidas constantes.
- Postura corporal relajada, con disposición al juego o al descanso cómodo.
- Curiosidad durante los paseos e interacción calmada con otros perros.
- Apetito normal y ganas de jugar en los horarios habituales.
“Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo. Si no estornuda, significa que no te quiere.”Tony Silvestre, adiestrador canino
Ahora bien, sería un error cerrar los ojos ante cualquier estornudo. La medicina veterinaria coincide en que hay escenarios puntuales en los que ese sonido sí puede ser la punta de un problema mayor. Además de las causas emocionales, los perros pueden estornudar por motivos externos menores y pasajeros, como el ingreso de agua a las fosas nasales después de nadar o de beber agua con demasiada ganas. En esos casos el estornudo aparece en un momento puntual, el animal sigue activo y el episodio se corta solo. La señal de alerta se enciende cuando los estornudos se vuelven reiterados, sin una conexión clara con el juego ni con una emoción, y se combinan con otros síntomas que dibujan un cuadro distinto: falta de apetito, decaimiento general, fatiga fuera de lo habitual o una respiración agitada incluso en reposo. Frente a esa combinación, la consulta profesional deja de ser opcional y pasa a ser urgente.
El criterio simple que aplica Silvestre en su consult
El propio adiestrador lo resume con una regla que cualquier dueño puede aplicar en la cocina de su casa: si el estornudo aparece en un momento de alegría o de actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar que ya repasamos, no hay motivo para encender las líneas de emergencia. Si, en cambio, surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni con la emoción, y se acompaña de cualquier cambio en el comportamiento o en el apetito, lo correcto es consultar al veterinario sin esperar a que el cuadro se agrave. Conocer el lenguaje corporal del perro, en definitiva, no solo nos ahorra viajes innecesarios al consultorio, sino que mejora la convivencia diaria y nos ayuda a quererlos un poco mejor.
“Si el estornudo aparece en un momento de alegría o actividad y el perro muestra todos los indicadores de bienestar, no hay motivo de alarma. Si surge de forma repetida y se acompaña de cualquier cambio en el comportamiento o el apetito, hay que consultar.”Tony Silvestre, adiestrador canino
