Domingo, 27 de septiembre de 2026
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Enner Valencia, el fantasma que se disfrazó de salvador y mandó a Boca a semis

Boca perdía 2-0 con Racing en Arroyito, pero el ecuatoriano entró en el segundo tiempo y clavó tres cabezazos en 23 minutos para sellar un 3-2 épico y meterse en semifinales de la Copa Argentina. Ahora viene Banfield.

Por Matías SalvatierraDeportes · 27 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo dije siempre: mientras haya fútbol hay esperanza. Y anoche, en Arroyito, Boca escribió la página más ridícula y gloriosa del año. Porque perdía 2-0 contra Racing, jugaba como un equipo de barrio en domingo, y terminó ganando 3-2 con tres goles de un tipo que arrancó el partido mirando cómo el pasto crecía. Tres cabezazos de Enner Valencia. Tres. En 23 minutos. Casi nada.

El equipo de Rodolfo Arruabarrena se había presentado en Rosario con la misma cara de susto que un alumno el día del examen final. Racing, con un gol olímpico de Gastón Lodico en el primer tiempo y un tanto de Adrián Martínez a los dos minutos del complemento, parecía tenerlo todo controlado. Hasta que el técnico metió mano.

Los cambios que cambiaron todo

Arruabarrena mandó a la cancha a Enner Valencia por Alan Velasco a los 11 del segundo tiempo, y después metió a Sebastián Villa por Santiago Ascacibar. Pasó a jugar con dos nueves de área y le tiró el partido a la voluntad del ecuatoriano. Y la voluntad del ecuatoriano, esta noche, fue tres veces más grande que el arco de Facundo Cambeses.

  • A los 13, Valencia quedó libre de marca en un córner y metió el descuento de cabeza.
  • A los 27, aprovechó un centro de Villa desde la izquierda y estampó el empate.
  • A los 34, cuando todos se preparaban para los penales, ganó otra vez de arriba y firmó el 3-2 definitivo.

Antes de este partido, Valencia llevaba un solo gol en ocho presentaciones con la camiseta xeneize, aquel ante Central Córdoba. Es decir: en 23 minutos convirtió tres veces más que en los meses anteriores. El fútbol, señores, es así de caprichoso.

Racing se quedó sin aire

Juan Pablo Vojvoda había reforzado el mediocampo con Ezequiel Cannavo para tapar las subidas de Villa. Buena idea, pésimo resultado. La Academia fue cediendo metro a metro, como si el reloj jugara en contra. Y cuando Boca encontró los centros, ya no hubo forma de sostener el resultado.

Lo de Leandro Paredes merece un párrafo aparte: quedó enganchado junto al palo en el segundo gol racinguista y habilitó a Martínez con una demora que parece salida de un entrenamiento de infantiles. Errores así en copas se pagan caro. Y se pagaron.

El historial manda (otra vez)

Boca y Racing se habían cruzado en 211 oportunidades, con 88 victorias xeneizes, 67 empates y 56 derrotas. Anoche, la historia siguió escribiendo del mismo lado. Es que hay cosas que no cambian, les guste o no a los de Avellaneda. (A los dirigentes racinguistas, mientras tanto, ya se les debe estar acabando el café: otra eliminación en Copa Argentina, otra vez sin respuestas.)

Con la clasificación, Boca sigue vivo en los tres frentes del año y ya tiene rival en semis: Banfield, un rival siempre incómodo, de esos que no le regalan nada a nadie. Habrá que ver si Arruabarrena sostiene la fórmula de los dos delanteros o vuelve a las andadas.

El pedido irónico al técnico

Donde Arruabarrena: la próxima vez arranque con Valencia de entrada, hágame el favor. No espere a estar 2-0 abajo para acordarse de que tiene un nueve que sabe cabecear. A este ritmo de sustos, vamos a terminar todos needing un doctor.

MS

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