El western que Clint Eastwood no se cansa de reivindicar y por qué sigue pegando fuerte
El actor y director revisó «El fuera de la ley» y dijo que todavía se mantiene muy bien. Una historia de derrota, venganza y caminos abiertos que, según él y Morgan Freeman, se convirtió en la película que la gente no puede dejar pasar.
Hay una imagen que se repite cada vez que alguien me cruza en la calle para hablar de cine: la silueta de un hombre con sombrero, montado en un caballo, saliendo del cuadro hacia un horizonte que parece no tener fin. Esa es, ni más ni menos, la silueta de Clint Eastwood en «El fuera de la ley», la película que el propio director y actor reconoció hace poco como la que más le nombran los desconocidos que lo paran en cualquier esquina. Y la frase que eligió para definirla fue bien sencilla, casi de abuelo recomendando un libro: «La volví a ver hace poco y todavía se mantiene muy bien».
Lo dijo en una charla con la revista Empire, y la confesión abre una puerta interesante para entender por qué un filme de 1976 sigue dando vueltas en la cabeza de la gente. «El fuera de la ley» cuenta la historia de Josey Wales, un granjero del sur de Estados Unidos que pierde a su familia durante la Guerra Civil y termina convertido en un fugitivo incluso después de que la guerra termina. Eastwood la dirigió y la protagonizó, y fue un golpe doble: por un lado, la crítica la recibió con los brazos abiertos; por el otro, la taquilla respondió con cifras que en aquel entonces eran una enormidad.
Los números que explican por qué importa
- Costó alrededor de 3 millones de dólares, una cifra muy contenida para una producción de ese porte.
- Recaudó más de 31 millones de dólares solo en el mercado norteamericano, lo que la convirtió en un éxito comercial de los grandes.
- Se estrenó en 1976, en un momento muy particular de la historia reciente de Estados Unidos.
- Diez años después tuvo una secuela, aunque sin la participación de Eastwood y con una recepción bastante más tibia.
Pero lo que vuelve a «El fuera de la ley» una película especial no son los números, sino el clima que se respira mientras avanza. Eastwood mismo lo describió como un tono particular, de tensión permanente, donde «daba la sensación de que cualquier cosa podía pasar». Y agregó algo que a mí, como espectador de a pie, me parece clave para entender por qué sigue viva: «Los spaghetti westerns tenían un estilo muy particular, llamaron la atención y sin duda me impulsaron, pero «El fuera de la ley» fue el primer guion que realmente me gustó».
“La vi como una alegoría, pero trata tanto sobre la Guerra Civil, una de las más sangrientas e impactantes de la historia estadounidense porque enfrentó a estadounidenses contra estadounidenses. Trataba sobre un hombre decepcionado por eso.”Clint Eastwood, en declaraciones a la revista Empire
El propio Eastwood conectó el estreno con el contexto de la derrota de Vietnam, y contó que esa lectura alegórica fue algo que él buscó de manera consciente al momento de ponerse detrás de la cámara. No es un detalle menor: la película llegó a las salas cuando Estados Unidos todavía tenía fresca la herida de una guerra que dividió al país, y la historia de un hombre roto por un conflicto fratricida pegaba de una manera muy directa. Mi abuela, que siempre tuvo la costumbre de mirar el noticiero mientras planchaba, me decía que esas películas le gustaban precisamente por eso, porque le permitían entender algo de lo que estaba viviendo sin que nadie se lo explicara.
Hay, además, un respaldo que vale la pena mencionar: Morgan Freeman, que trabajó con Eastwood en «Sin perdón», eligió esa misma película como la favorita del director cuando le preguntaron por la filmografía. «Me gustan todas las películas con Clint, pero «El fuera de la ley» es la que no puedo dejar pasar», dijo. Cuando dos actores de la trayectoria de Eastwood y Freeman coinciden en señalar el mismo filme, a uno le queda la sensación de que está frente a una de esas obras que se sostienen solas, sin necesidad de campañas ni de modas pasajeras.
Por qué sigue vigente casi cincuenta años después
El western es un género que muchos dieron por muerto y que otros tantos intentaron revivir sin demasiado éxito. Sin embargo, «El fuera de la ley» se las arregló para sobrevivir al paso del tiempo sin pedir permiso. La razón, me parece, está en algo que Eastwood mencionó sin darse quizás del todo cuenta: la historia no habla solo de la Guerra Civil, habla de cualquier guerra, de cualquier hombre que queda a la intemperie cuando el conflicto termina y la patria no le devuelve nada. Esa es la clase de relato que no envejece, porque la decepción del regreso no tiene fecha de vencimiento.
A mí, que vengo del mundo de la música de barrio y de las peñas, esto me hace pensar en algo que escuché muchas veces de músicos veteranos: las mejores historias son las que pueden cantarse en cualquier tiempo, porque el sentimiento que las sostiene sigue siendo el mismo. Eastwood, sin proponérselo, escribió una de esas historias. Y a casi cincuenta años de su estreno, sigue siendo la película que la gente le recuerda en la calle.
Así que, estimado lector, le tiro la pelota: de toda la historia del western, ¿cuál es la película que usted no puede dejar pasar? Si tiene una respuesta, la espero en los comentarios, porque este tema da para charlar mucho más de lo que cabe en una sola nota. Y ya que estamos, lo invito a sumarse el fin de semana a la peña, que siempre es un buen lugar para discutir de cine y de música hasta que el bombo nos avise que es hora de volver a casa.
