Lunes, 14 de septiembre de 2026
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El peso volvió a dar un respiro en las pizarras y el blue se plantó sin mover un centavo

El oficial retrocedió cinco pesos en el Nación, las cotizaciones paralelas quedaron congeladas y el Relevamiento de Expectativas de Mercado ya marca un piso de 1.630 pesos por dólar para diciembre. Una jornada para mirar con lupa antes de que el mes que viene empiece a calentar.

Por Ramón LotoInterior y campo · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo que vi desde la camioneta, esta mañana temprano, antes de que el pueblo se desperece, fue lo de siempre: la pizarra del Banco Nación con un número nuevo, apenas cinco pesos más baja que el viernes, y las cuevas del centro con el mismo cartel de ayer clavado con chinche. El dólar oficial minorista quedó en 1.480 pesos para la compra y 1.530 pesos para la venta, después de esa corrección chica que parece más un suspiro que otra cosa. Para el que maneja efectivo o necesita cambiar unos billetes antes de irse al mercado, esa es la referencia de hoy, la del mostrador, la que cuenta cuando una está haciendo cuentas con lo que le queda en el bolsillo.

El blue, mientras tanto, ni se inmutó. Siguió clavado en 1.530 para la compra y 1.550 para la venta, los mismos valores del cierre anterior. La brecha entre el paralelo y el oficial quedó rondando el 1,3 por ciento, una diferencia tan chica que ya ni parece brecha, parece más un acuerdo tácito entre las dos puntas para no sobresaltar a nadie antes de tiempo. Quien se arrimó a una casa de cambio informal esta mañana se llevó la misma respuesta de siempre, como si el precio fuera un secreto a voces que todos conocen y nadie se anima a mover.

Los dólares financieros, los que no se tocan pero se miran

En el mundo de las operaciones digitales, donde la plata se mueve por pantalla y no por ventanilla, la cosa fue otra. El dólar MEP, el que se conoce como dólar bolsa, operó cerca de los 1.536 pesos, mientras que el contado con liquidación anduvo por los 1.597 en las primeras ruedas. Estos dos tipos de cambio no están disponibles para el común de la gente que quiere comprar efectivo en el banco, pero funcionan como un termómetro fino, de esos que anticipan las fiebres antes de que se declaren. Cuando el MEP y el CCL suben, el resto de las cotizaciones suelen terminar siguiendo el mismo camino, así que conviene prestarles atención aunque uno nunca los vaya a tocar.

El mayorista, ese que usan los importadores y exportadores para sus transacciones grandes, avanzó un 0,3 por ciento y quedó en 1.513 pesos, después de cerrar el viernes en 1.508,50 tras dos bajas seguidas. Son movimientos pequeños, casi imperceptibles para el que mira de lejos, pero para el que está adentro del negocio agropecuario o industrial marcan el pulso del día.

Lo que viene según el Relevamiento de Expectativas de Mercado

  • Septiembre: promedio proyectado en 1.530 pesos.
  • Octubre: 1.565 pesos.
  • Noviembre: 1.600 pesos.
  • Diciembre: cierre de año cerca de 1.630 pesos.

Estas cifras no salieron de la galera de ningún funcionario ni de una promesa de campaña, sino del Relevamiento de Expectativas de Mercado que publica todos los meses el Banco Central, una encuesta que les hacen a los analistas y operadores de la city para saber hacia dónde creen que va el tipo de cambio. La lectura es bastante clara: suba gradual, sostenida, sin saltos bruscos pero tampoco con alivio. Para fin de año, el dólar oficial estaría costando unos cien pesos más que hoy, lo que en el interior profundo se traduce en una nueva vuelta de tuerca sobre los precios de los insumos, las semillas, el gasoil y todo lo que el campo necesita para producir.

A esta altura, uno ya dejó de hacerse ilusiones con las promesas de estabilización que se escuchan cada tanto desde las oficinas del microcentro porteño. El patrón se repite, los manuales se conocen, y lo que llega al mostrador del Banco Nación en el pueblo siempre termina siendo otra cosa. La promesa de mantener el tipo de cambio controlado hasta las elecciones de octubre, que en algún momento se barajó en los pasillos oficiales, ya quedó vieja: el Relevamiento de Expectativas de Mercado publicado el mes pasado la desmiente con números concretos, y la escalada gradual que muestra no se detiene a esperar ningún comicio. Aquí, en el pozo de agua donde el pueblo se llena los tanques, mientras el viento mueve las hojas de los eucaliptos, uno sigue cargando nafta, anotando precios en el cuaderno y haciendo cuentas a mano, porque la plata no alcanza y la inflación, aunque algunos se cansen de repetir que está bajando, sigue mordiendo el sueldo de todos los meses. El monte no vota, repite uno cada vez que puede, y mientras tanto el reloj del dólar sigue su marcha, puntual como siempre, indiferente a las promesas que se incumplen una tras otra desde hace demasiado tiempo.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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