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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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El libro que Stephen King decidió callar: por qué «Rabia» dejó de circular y nunca llegará al cine

El escritor de Maine sacó de circulación la novela que había firmado con el seudónimo Richard Bachman después de encontrarla entre las pertenencias de jóvenes que habían cometido tiroteos en escuelas de Estados Unidos. La decisión, que también bloquea cualquier adaptación, lo dejó solo frente a una pregunta incómoda: qué hace un autor cuando su propia obra parece inspirar el peor de los desenlaces.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · · hace 1 h
El libro que Stephen King decidió callar: por qué «Rabia» dejó de circular y nunca llegará al cine

A veces la ficción se parece demasiado a la realidad, y cuando eso pasa el escritor tiene que tomar decisiones que exceden lo literario. Eso fue lo que le terminó pasando a Stephen King con una novela que escribió cuando todavía era un pibe de universidad, «Rabia», publicada en 1977 bajo el seudónimo Richard Bachman. La historia cuenta lo de Charlie Decker, un chico al que expulsan del colegio y reacciona sacando un arma de su propio casillero, mata a varias personas y se termina atrincherando con rehenes. La novela nunca fue un best seller, pero tampoco era una cualquiera: el propio King la fue borrando del mapa cuando entendió que estaba apareciendo donde nadie quería verla.

El hallazgo que lo cambió todo

El quiebre vino en 1997, después del tiroteo en la escuela de Paducah, Kentucky. Ahí fue donde se supo que Michael Carneal, el chico que mató a tres personas en ese colegio, tenía un ejemplar de «Rabia» entre sus cosas. Después apareció el libro en otros escenarios parecidos. «Al menos dos chicos que estuvieron involucrados en tiroteos escolares tenían el libro», llegó a reconocer el propio King. Lo que empezó como una novela escrita casi sin pensarlo se había convertido, a los ojos del autor, en parte de un guion de pesadilla que se cumplía afuera de los libros. Y ahí es donde la cosa se vuelve personal para un escritor, porque ya no se trata de lectores imaginarios sino de víctimas con nombre y apellido.

“No quería que «Rabia» fuera uno de esos aceleradores. Sentí que era parte de eso, se convirtió en parte de un escenario de fantasía con estas personas y no quería que le pasara a nadie más.”Stephen King
  • La novela fue retirada de circulación a pedido del propio autor, lo que en la práctica la convirtió en un objeto casi inhallable en librerías.
  • King bloqueó toda posibilidad de adaptación al cine o la televisión, porque una película habría desmentido el sentido mismo de la retirada.
  • En 2013, el ensayo «Guns», del libro «Charlie Decker: el arte de la ficción», profundizó en el razonamiento moral detrás de la decisión.
  • El escritor reconoció que la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos lo habilitaba legalmente a seguir publicando el libro, pero dijo que su responsabilidad moral le pedía lo contrario.

King no es de los que cargan contra los libros o contra las películas. En sus propias palabras, la enorme mayoría de la gente que consume ficciones violentas no termina haciendo nada parecido a lo que leyó o vio. Pero también dejó planteada una distinción incómoda: existe un grupo chico de personas para las que ese tipo de material funciona como un catalizador, como una especie de permiso o de modelo. «No quería que «Rabia» fuera uno de esos aceleradores», resumió, y con esa frase puso en palabras lo que a muchos autores les cuesta confesar: que a veces escribir un libro puede tener consecuencias que exceden lo que uno imagina mientras está sentado frente a la máquina.

La prohibición de cualquier adaptación no es un capricho, es la otra cara de la misma moneda. Si la razón para sacar el libro de las librerías es evitar que sirva de insumo a un escenario de violencia, autorizar una película o una serie habría sido abrir la puerta grande a ese mismo recorrido por otro lado. Por eso «Rabia» termina ocupando un lugar extraño en la obra de King: la de un título que el propio autor considera demasiado riesgoso para estar disponible, por más que haya quien le siga reconociendo valor literario. Es, en definitiva, la decisión de un escritor que decidió jugarse entero por una responsabilidad que las leyes no le exigían, pero que él se tomó como propia.

IS
Ignacio SayagoCultura y folclore

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