Diez vueltas al calendario con los Pearson: el cumple de «This Is Us»
A una década del debut de la serie de Dan Fogelman, la familia de las coincidencias cumple años en la pantalla y sigue convocando a quien busca emocionarse sin de instrucciones.
La cuenta nueva la hizo la pantalla: este 20 de septiembre se cumplen diez años del estreno de «This Is Us», la serie que Dan Fogelman pensó como un abrazo largo y que terminó siendo un clásico de la tele familiar de estos tiempos. Fueron seis temporadas, 106 episodios y un reparto que todavía se recuerda de memoria, con Sterling K. Brown, Milo Ventimiglia, Mandy Moore, Chrissy Metz, Justin Hartley y el inolvidable Ron Cephas Jones, que en el primer capítulo ya se robaba la escena con una guitarra y una voz de abuelo que a mí, personalmente, me hizo acordar a más de un familiar de los domingos.
El arranque que todavía sorprende
Si nunca la viste, te lo cuento como si estuviéramos tomando un café: el primer episodio abre con cuatro personas que cumplen años el mismo día. Un chico flaco que entrena con pesas, una mujer que se prepara para una audición, un tipo que perdió a su padre y una pareja que llega con un bebé en brazos. Durante cuarenta minutos uno ve sus vidas por separado, se acomoda en cada historia y empieza a quererlos. Recién sobre el final se revela que todos forman parte de la misma familia y que la narración salta entre dos marcos temporales: la actualidad y los años en que Jack y Rebecca Pearson todavía no imaginaban el lío hermoso que iban a formar con sus hijos.
- Seis temporadas emitidas entre 2016 y 2022.
- 106 episodios en total.
- Elenco coral encabezado por Sterling K. Brown, Milo Ventimiglia y Mandy Moore.
- Narración a dos tiempos que cruza el pasado y el presente de los Pearson.
- Punto de partida: cuatro personajes que comparten fecha de cumpleaños.
Esa arquitectura narrativa, con sus idas y vueltas en el calendario, es la que sostiene la serie sin que se caiga en el capricho. Cada salto en el tiempo está puesto para revelar un vínculo, no para marear al espectador, y por eso funciona la alternancia entre los Pearson grandes y los chicos, entre los padres criando a sus hijos y los hijos criando a sus propios hijos, con el melodrama como motor pero con el humor colándose en los diálogos para que uno no quede pegado al sillón llorando sin respiro. Fogelman dijo en su momento que buscaba un tono que mezclara la risa con las emociones más intensas, y esa mezcla es la firma de la casa: un capítulo te puede dejar con un nudo en la garganta y al siguiente te hace soltar una carcajada con un comentario de Kevin o una salida de Kate.
A diez años vista, lo que más rescato es la troupe. Brown como Randall mandando al frente con su búsqueda de identidad, Ventimiglia como el padre que todos quisimos tener y que la serie se empecina en recordar con la misma intensidad con la que uno recuerda a un viejo del barrio que siempre tenía un consejo a mano, Moore como Rebecca sosteniendo la familia con la mirada, Metz en un papel que le pesó en el cuerpo y en el alma, Hartley como el hijo varón que buscaba su lugar y Ron Cephas Jones como William, el abuelo biológico de Randall, que se ganó el corazón de la audiencia en pocas escenas y dejó un hueco enorme cuando se fue. Son nombres que, para mí, ya quedaron en el álbum familiar de la televisión, junto a los de cualquier abuelo cantor de peña que nombra la plaza del pueblo en una zamba.
“Una serie familiar que se animó a contar la vida con sus tiempos cruzados y sus verdades incómodas.”Ignacio Sayago
Después de una década, la pregunta queda picando para quien todavía no se sentó a verla: dónde quedan hoy los dramas familiares en la grilla, en medio de tanto thriller y tanta serie de plataforma que se mira de reojo mientras uno cena. Si te pasó como a mí y te criaste viendo a los Buccelli y a los Suárez de la tele con el segundo plato en la mano, «This Is Us» es de esas series que se miran así, en familia, y que dejan algo. Para celebrarla como corresponde, este finde la propuesta es volver a poner el primer episodio, comer algo rico y, si te queda ganas, bajar a la peña del barrio, que siempre hay un abuelo que se acuerda de un primo lejano y te cuenta una historia que también merece ser serie.
