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Martes, 6 de octubre de 2026
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Cuando el corazón pide pista: las cinco señales que un especialista de Cleveland Clinic no dejaría pasar

El cardiólogo Ben Alencherry repasó los síntomas que merecen consulta inmediata y explicó por qué los antecedentes familiares pesan tanto como las propias molestias.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · · hace 55 min
Cuando el corazón pide pista: las cinco señales que un especialista de Cleveland Clinic no dejaría pasar

Soy Griselda Villavicencio y arranco la nota como me enseñaron los viejos de la profesión: arrancando con nombre y barrio. Esta vez el nombre es Ben Alencherry y el barrio, en el sentido más amplio del término, es Cleveland Clinic, ese templo de la cardiología del otro lado del mundo al que muchos argentinos miran de reojo, con envidia sana y algo de resignación porteña. La diferencia es que esta vez la advertencia no es para los de afuera: es para cualquiera que un día, sin aviso, sienta que el cuerpo le está mandando un mensaje que no sabe descifrar.

Lo primero que aclaró el cardiólogo, en una conversación que circuló entre colegas y pacientes como suele pasar con los temas que tocan el corazón, es que hay dos situaciones en las que no cabe esperar ni una hora: un dolor de pecho que aparece sin causa que lo explique y un desmayo que se produce mientras uno está haciendo ejercicio, o incluso apenas terminado el esfuerzo. Ante cualquiera de las dos, la consulta tiene que ser inmediata, y mientras tanto conviene suspender la actividad física hasta que un profesional determine qué pasó. Parece de manual, pero todavía hay gente que se sacude el episodio, toma un vaso de agua y sigue como si nada, como si el cuerpo fuera un colectivo de la línea 60 que siempre llega.

Una enfermedad silenciosa que puede pasar años inadvertida

El especialista explicó que esos cuadros pueden responder a distintas causas, y mencionó una que suele volar bajo el radar de los propios pacientes: la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad del músculo cardíaco que puede permanecer inadvertida durante años y dar la cara recién cuando algo se descompensa. El problema, advierte Alencherry, es que ningún síntoma aislado alcanza para identificarla, porque el dolor en el pecho, por ejemplo, también puede ser la primera manifestación de un infarto o de otras afecciones del corazón, y mezclar los tantos sin estudios es un camino que conviene no transitar.

Para establecer qué ocurre en cada caso, los profesionales recurren a los estudios de siempre y a una herramienta que a veces se subestima: la historia familiar. Alencherry señaló que esta enfermedad suele aparecer en varios integrantes de una misma familia, y que por eso una evaluación motivada por los antecedentes puede permitir detectarla aun cuando la persona no tenga síntomas, algo que se ve con cierta frecuencia en la forma no obstructiva de la dolencia. Para quienes tienen un padre, una madre, un hermano o un tío con problemas cardíacos diagnosticados, esa información pesa tanto como cualquier análisis de sangre.

Las señales cotidianas que merecen una consulta

  • Falta de aire al caminar, subir una escalera o hacer compras, sobre todo cuando aparece de golpe o se sostiene en el tiempo y representa un cambio respecto de cómo uno se movía antes.
  • Cansancio persistente que se combina con dificultades respiratorias y se diferencia del simple agotamiento de un día pesado, porque no se va con el descanso.
  • Palpitaciones, es decir, la sensación de tener el corazón muy acelerado, con golpes intensos en el pecho o un ritmo desparejo que a veces obliga a parar la tarea.
  • Mareos, sensación de desvanecimiento, debilidad, náuseas, sudoración fría o alteraciones visuales que aparecen con el esfuerzo.
  • Dolor en el pecho sin causa aparente, en reposo o durante la actividad física, que no se explica por una mala postura, una contractura o una situación puntual.

Sobre los mareos y el desvanecimiento, Alencherry fue particularmente claro: cuando esos episodios aparecen asociados al esfuerzo, suele estar involucrada la variante obstructiva de la enfermedad, en la que el músculo engrosado del corazón dificulta que la sangre salga como debería. Esa información, dijo, cambia la urgencia de la consulta y el tipo de estudios que se piden, y por eso conviene relatarla con detalle al médico, sin esos heroísmos de barrio de decir no, si no fue nada.

“El dolor de pecho sin causa conocida y el desmayo asociado con el ejercicio requieren atención médica inmediata. Hay que suspender los esfuerzos físicos hasta conocer la causa.”Ben Alencherry, cardiólogo de Cleveland Clinic

En el cierre, el especialista dejó una frase que conviene llevarse a casa, sobre todo para los que cumplen años y empiezan a mirar con cierto respeto los chequeos pendientes: los antecedentes familiares aportan información incluso cuando no hay molestias, y la consulta a tiempo puede ser la diferencia entre un susto bien llevado y un problema que se descubre demasiado tarde. Para una enfermedad que puede pasar años en silencio, la mejor herramienta sigue siendo la palabra, dicha a quien sabe escucharla.

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

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