Lunes, 14 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

Cuando el bisturí le abre paso a la fertilidad: lo que dice un nuevo estudio sobre la cirugía bariátrica y la salud reproductiva de las mujeres

Una investigación del Reino Unido siguió durante dos años a 84 mujeres operadas y a 18 que no pasaron por el quirófano. Quienes perdieron más de 30 kilos regularizaron sus ciclos, estabilizaron sus hormonas y, en la mayoría de los casos, dejaron atrás el ovario poliquístico. Además, 17 de ellas lograron embarazos saludables.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Fue María Laura, del barrio de Villa Urquiza, la que me escribió el otro día preguntándome si era cierto que operarse del estómago podía terminar ayudándola a ser madre. Y no es la primera vez que una lectora me hace una consulta de este tipo: cada vez más mujeres obesas que buscan un embarazo escuchan comentarios sueltos sobre la cirugía bariátrica como supuesta llave para la fertilidad, y llegan a la consulta con dudas, con miedos y, sobre todo, con una expectativa enorme que a veces no sabemos dónde termina. Por eso me pareció importante sentarme a leer con detenimiento un trabajo publicado el 7 de septiembre en la revista Obesity Surgery, que pone números concretos a esa conversación y que, en mi humilde opinión, vuelve a poner en el centro una idea que los médicos repiten hace rato: el peso no es un tema estético, es un tema de salud integral, y cuando una mujer baja de peso de manera sostenida, su cuerpo empieza a funcionar de otra manera, incluyendo su aparato reproductivo, algo que muchas veces queda escondido detrás de los habituales consejos sobre dieta y ejercicio.

Lo que hicieron las investigadoras fue bastante sencillo de explicar, aunque tiene su complejidad técnica: armaron dos grupos de mujeres con obesidad y los siguieron durante dos años. El primero, el grupo que se operó, estuvo integrado por 84 pacientes sometidas a cirugía bariátrica, es decir, ese conjunto de procedimientos que reducen el tamaño del estómago o modifican el circuito digestivo para que la persona coma menos y absorba distinto. El segundo, mucho más chico, lo conformaron 18 mujeres que no pasaron por el quirófano y que sirvieron como punto de comparación. La diferencia más llamativa, y acá es donde la historia empieza a tomar color, fue que las mujeres operadas perdieron en promedio más de 30 kilogramos a lo largo del seguimiento, mientras que el otro grupo no mostró cambios de esa magnitud.

Lo que cambió en el cuerpo cuando bajaron más de 30 kilos

Porque bajar de peso no es solo un número en la balanza, y acá viene lo que a mí más me interesa contarles: lo que observaron las investigadoras fue que esa pérdida de peso se tradujo en mejoras concretas y medibles en la salud reproductiva. Los ciclos menstruales, que suelen ser irregulares en mujeres con obesidad, se regularizaron en un porcentaje alto de las pacientes. Los niveles hormonales, en particular los andrógenos, que tienden a estar desregulados, se fueron acomodando con el correr de los meses. Y, como si fuera poco, la inflamación crónica asociada al exceso de grasa corporal fue cediendo, algo que los endocrinólogos vienen señalando hace años como uno de los mecanismos por los cuales la obesidad afecta la fertilidad.

“Los niveles hormonales desregulados, las reglas irregulares y condiciones como los ovarios poliquísticos se ven afectados por la obesidad. Al reducir esto, lo que hemos visto es que puede conducir a mejoras sin necesidad de medicación.”Kathryn Hart, profesora asociada de nutrición y dietética en la Universidad de Surrey (Reino Unido)

El dato más fuerte: el ovario poliquístico

Si me preguntan por el resultado más fuerte del estudio, se los digo sin dudar: es el del síndrome de ovario poliquístico, esa condición que tanto escuchamos nombrar y que tantas mujeres arrastran en silencio, a veces durante años, con reglas que desaparecen, con acné que no se va, con dificultad para quedar embarazadas. Las investigadoras encontraron que nueve de cada diez mujeres que padecían ese síndrome y que se sometieron a la cirugía bariátrica ya no cumplían los criterios diagnósticos dos años después de la intervención. Es un número enorme, y a mí, que sigo estos temas desde hace años, me llamó la atención porque no estamos hablando de un tratamiento farmacológico puntual, estamos hablando de un cambio metabólico profundo que parece empujar al cuerpo hacia un equilibrio que la medicación a veces logra solo a medias.

Los embarazos que llegaron después del quirófano

Y como la vida suele ser terca y a la vez generosa, 17 de las mujeres operadas tuvieron embarazos saludables después de la intervención, sin que las investigadoras tuvieran que forzar la búsqueda. Eso no significa que la cirugía sea una garantía para lograr un embarazo, y aclaro esto porque sería irresponsable venderla como una solución mágica, pero sí indica que el camino que abrieron estas pacientes cambió el panorama reproductivo de varias de ellas. En este punto me parece importante remarcar, como me lo señaló una docente de ginecología con la que consulté mientras preparaba esta nota, que la cirugía bariátrica es una herramienta seria, con indicaciones precisas, con riesgos y con controles de por vida, y que no se decide a la ligera ni se toma como un atajo para quedar embarazada.

Los límites del estudio

  • La muestra es relativamente pequeña: solo 84 mujeres operadas y 18 en el grupo de comparación, lo que obliga a tomar los resultados con cautela.
  • No fue un ensayo clínico randomizado, es decir, las mujeres no fueron asignadas al azar a operarse o no operarse, lo que puede introducir sesgos.
  • El seguimiento fue de dos años, un período razonable pero insuficiente para sacar conclusiones definitivas sobre fertilidad a largo plazo.
  • La mayoría de las pacientes eran de un único centro médico del Reino Unido, por lo que los resultados podrían no ser aplicables a poblaciones con otras características étnicas, socioeconómicas o de acceso al sistema de salud.
  • Los especialistas suelen pedir estudios más amplios y con mayor diversidad de pacientes antes de modificar las guías clínicas internacionales.

Qué dicen las voces especializadas

“Los resultados deberían llevar a los médicos a considerar la intervención quirúrgica para la obesidad como una vía para tratar tanto las irregularidades menstruales como los problemas de fertilidad, no solo para bajar de peso.”Kathryn Hart, profesora asociada de nutrición y dietética en la Universidad de Surrey (Reino Unido)

Lo que a mí me deja esta investigación, más allá de los números fríos, es una reflexión que vengo escuchando en los consultorios desde hace tiempo y que este estudio ayuda a poner en palabras: la obesidad no es un problema estético ni un capricho, es una condición médica que toca muchos frentes a la vez, y entre ellos, muchas veces silenciosamente, la fertilidad. Cuando una mujer pierde peso de manera significativa y sostenida, el cuerpo recompone varios engranajes a la vez: la presión arterial, el azúcar en sangre, los lípidos, el ánimo, el sueño y, como vemos acá, la salud reproductiva. Por eso me parece valioso que la comunidad médica empiece a mirar la cirugía bariátrica también desde este ángulo, sin perder de vista que cada paciente es un mundo y que la decisión de operarse se toma en equipo, con información, con tiempos y con el debido acompañamiento. ¿Habías escuchado hablar de la cirugía bariátrica como tratamiento para la fertilidad? Contanos qué pensás.

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

Te puede interesar