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Créditos UVA de la ANSES: la cuenta que hay que hacer antes de ilusionarse con la casa propia

La primera licitación repartió 200.000 millones de pesos entre 13 bancos y puso un techo de 200.000 dólares por préstamo. Con el ejemplo oficial, la cuota arranca en 865.000 pesos y el ingreso familiar mínimo supera los 3,4 millones. Cuándo vence el plazo y por qué el interior tiene más chances que la ciudad de Buenos Aires.

Por Ramón LotoInterior y campo · 7 de septiembre de 2026 · hace 4 h

Bajé del acoplado con el termo en la mano y la pregunta ya venía dando vueltas desde la ruta: ¿de verdad le sirve a la gente de a pie esta nueva tanda de créditos UVA que largó la ANSES, o es otra promesa con fecha de vencimiento escrita en papel mojado? Los números que oficializó el organismo en las últimas horas obligan a pisar tierra firme, porque la ilusión de comprar la casa propia puede terminar en un calvario si uno se anota sin hacer la cuenta con la calculadora sobre la mesada de la cocina.

Lo concreto: la ANSES adjudicó los primeros 200.000 millones de pesos del esquema a 13 bancos, después de una licitación en la que se presentaron 18 entidades con 42 ofertas. El monto colocado representa el 77% de lo ofertado, un dato que muestra que el dinero no sobró pero tampoco alcanzó para repartir a discreción. Los fondos salen del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, el mismo pozo de agua que sostiene jubilaciones y que ahora se vuelca a préstamos para vivienda, una movida que en estos pagos del interior genera más de una ceja levantada.

Dos tramos, dos plazos y tasas distintas

  • Primer tramo: 35.570 millones de pesos a un año de plazo, con un spread de UVA más 2,67%.
  • Segundo tramo: 164.429 millones de pesos a cinco años, con un spread de UVA más 4,94%.
  • Tope por entidad: cada banco puede tomar hasta el 20% del total licitado para evitar que el negocio quede en manos de dos o tres jugadores.

Desde que se constituyen los depósitos, los bancos tienen 90 días corridos para colocar los créditos en la calle. Para esta primera tanda, el reloj corre hasta el 1 de diciembre. Cada entidad decidirá si arma una línea nueva o si engrosa una ya existente, así que conviene ir preguntando en la sucursal del pueblo antes de ilusionarse con el aviso del diario.

La cuenta que duele: cuánto hay que ganar y cuánto se paga

El préstamo más grande que se puede sacar llega a 150.000 UVA, que al tipo de cambio actual ronda los 200.000 dólares. El ejemplo de referencia que difundió el propio organismo toma un inmueble de 106.000 dólares, con el 75% financiado: unos 80.000 dólares, equivalentes a 114 millones de pesos, a devolver en 25 años con una tasa de UVA más 7%. La cuota inicial de ese caso arranca en 865.000 pesos mensuales.

Para que esa cuota no se coma más del 25% de los ingresos del hogar, la familia tiene que demostrar entradas netas de al menos 3.460.000 pesos. Es un umbral alto, pero no imposible: alcanza con que la pareja cobre cerca de 1.800.000 cada uno, algo que en las ciudades del interior todavía se ve en algunas familias con los dos trabajando en blanco. En los barrios porteños, en cambio, ese mismo ingreso se queda corto antes de empezar.

El programa completo, según lo que se conoce, prevé licitaciones sucesivas hasta llegar a los 2 billones de pesos. Si el crédito promedio termina en los 114 millones que toma el ejemplo oficial, el dinero alcanzaría para unas 17.000 u 18.000 familias en todo el país. No es una lluvia de préstamos, pero tampoco es una gota en el desierto: es un caudal medido, con cauce y con compuertas, que obliga a pensar bien antes de meterse.

Por qué en el interior hay más chances que en la ciudad

El tope de 150.000 UVA, traducido a ladrillos, permite financiar viviendas del interior con mayor holgura. En pueblos y ciudades chicas todavía se consigue un lote con casa por debajo de los 200.000 dólares, sobre todo si uno se aleja del microcentro y se anima a buscar en los parajes donde el monte no vota pero la gente igual construye su vida. En cambio, en barrios como Palermo, Belgrano o Nuñez, ese mismo tope deja afuera a la mayoría de los departamentos bien mantenidos, y obliga a mirar hacia el conurbano, donde los precios son otros pero los servicios también.

Yo lo veo desde la camioneta cada vez que recorro el camino de tierra hacia alguna entrevista: hay familias que llevan años ahorrando en ladrillos, en un pedazo de terreno heredado del abuelo, en un galpón reciclado. Para ellas, esta línea puede significar terminar la obra, levantar la segunda planta, sacar el techo de chapa y poner losa. Para otras, las que viven de un solo sueldo en negro o con changas, la barrera de los 3,4 millones de pesos netos sigue siendo un paredón difícil de saltar, por más papeles que firme el Gobierno.

La gran pregunta que queda flotando en el aire es si los bancos van a cumplir con los plazos y si la cuota no se va a disparar cuando la inflación recaliente, porque los UVA ya dieron varias sorpresas amargas en el pasado reciente. El organismo promete que el sistema tiene controles, pero la memoria de quienes pagaron cuotas que se duplicaban en dos años está fresca y duele. Por ahora, lo que hay es un caño nuevo abierto y un caudal limitado, con la promesa de que el 1 de diciembre habrá respuestas concretas en cada sucursal. Si esa promesa se cumple o vuelve a quedar en el archivo de las buenas intenciones, lo vamos a contar en estas páginas cuando llegue el momento. Mientras tanto, saquen la cuenta en la cocina, porque ilusionarse sin hacer los números es la forma más rápida de terminar llorando frente al banco.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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