Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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Charlotte Caniggia se metió en la final de Gran Hermano y dejó a Yanina Zilli a un paso de la copa

La exvedette se despidió tras 196 días de encierro y apenas el 2,1% de los votos positivos. Yipio Pintos, Luana Fernández, Solange Abraham y la propia Caniggia son las cuatro jugadoras que irán por el título de la Generación Dorada.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 9 de septiembre de 2026 · hace 5 h

El bombo de la gala del lunes volvió a sonar en el patio de Gran Hermano Generación Dorada, y esta vez trajo una despedida que se venía masticando entre los analistas del juego: Yanina Zilli, la exvedette que había ingresado como una de las grandes apuestas del ciclo, quedó eliminada en el versus decisivo frente a Charlotte Caniggia y cerró su participación en el quinto puesto, después de 196 días seguidos sin pisar la calle.

Les cuento cómo se fue armando la noche porque vale la pena repasarla paso a paso. Primero se salvó Yisel "Yipio" Pintos, la uruguaya que festejó con su baile característico y no se olvidó de agradecer en el momento exacto en que el conductor pronunció su nombre: "Gracias, muchas gracias, yo sé que cada voto es plata", tiró al aire, mientras sus compañeras la abrazaban con esa efusividad que tienen las jugadoras después de tanto tiempo compartiendo la casa.

Tres salvadas y un mano a mano que se definía por la mitad de los votantes

Después de Yipio llegó el turno de Luana Fernández, que ya había hecho historia por estar en la casa desde el primer día del ciclo. El conductor recordó que tanto Luana como Zilli llegaban a los 196 días sin haber salido jamás, un dato que a mí, como buen curioso del folclore televisivo, me hace pensar en aquella abuelita que siempre decía que las cosas importantes se miden por el tiempo que uno les dedica, no por el resultado. La tercera confirmada fue Solange Abraham, y acá la historia tiene un condimento extra: en su paso por Gran Hermano en 2011, Solange también había quedado en quinto puesto tras perder un versus. Esta vez, según sus propias palabras, llegó para pelear por la copa hasta el final.

Con tres finalistas ya adentro, la resolución quedó entre Caniggia y Zilli. Charlotte reconoció el nerviosismo en cámara, con una sinceridad que le honra: "Es mi primer versus, qué miedo, estoy muy nerviosa. Si me voy voy a llorar un par de días, porque me va a dar bronca haber estado tan cerca de la copa y que se lleve otra." Yanina, en cambio, eligió refugiarse en la habitación antes de que se abriera el sobre, como si quisiera tomarse un minuto de intimidad para procesar lo que se venía.

El nombre que apareció en el sobre fue el de Zilli. Ella lo tomó con dignidad, sin dejarse arrastrar por la bronca del resultado: "Me siento ganadora, llegué lejos, di lo mejor de mí. Fue un honor compartir esta casa con todas ustedes. Voy a extrañar este lugar", alcanzó a decir antes de cruzar la puerta. Antes de irse, abrazó a Solange Abraham y le gritó al cruzar el umbral "ganalo, Sol", como despidiéndose y entregando una posta al mismo tiempo. El dato duro: se llevó apenas el 2,1% de los votos positivos en la placa que definía quién seguía.

Lo que viene: semana corta y decisiones al por mayor

  • Martes: se define qué visitante se lleva un viaje a Bariloche, premio que viene funcionando como motor extra de la estrategia adentro de la casa.
  • Miércoles: habrá una nueva eliminación que dejará a tres finalistas en carrera por el título.
  • Jueves: las participantes podrán ver sus propios castings de ingreso, un momento siempre emotivo porque vuelve a poner cara a cara a la persona que entró con la persona en la que se convirtió.
  • Domingo: el conductor entrará a la casa para una cena con las jugadoras que sigan en carrera, una de esas instancias que suelen ordenar el clima y acomodar las piezas de cara al desenlace.

Las cuatro finalistas son Yipio Pintos, Luana Fernández, Solange Abraham y Charlotte Caniggia. Cuatro perfiles bien distintos: la uruguaya que se ganó el cariño del público a fuerza de transparencia, la sobreviviente del primer día que conoce cada rincón de la casa, la revancha personal de una jugadora curtida en dos ciclos, y la joven que debutó en un versus con los nervios a flor de piel y se llevó el pasaje a la final. La copa, como decía mi abuelo cuando veía estas cosas desde el sillón, no se gana entrando mejor: se gana quedándose mejor. El domingo que viene la peña vuelve a juntarse frente al televisor, y el folclore de las apuestas de fondo, con el mate de por medio, ya empezó a rodar en cada barrio.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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