Chaco quiere tejer una red de salud mental que no deje a nadie solo después de una crisis
Un proyecto que se discute en la Legislatura chaqueña propone ordenar y articular todos los dispositivos que ya existen en el sistema público, sumarle equipos interdisciplinarios en cada región y garantizar atención las 24 horas durante todo el año. La iniciativa incluye seguimiento obligatorio tras las internaciones y un capítulo especial para la prevención del suicidio.
Mirta vive en el barrio Villa Prosperidad, en Resistencia, y conoce de cerca lo que significa quedar a la intemperie después de una internación psiquiátrica. Salís del hospital con un sobre de medicamentos y un turno que a veces demora meses, y mientras tanto la familia se las arregla como puede. Esa sensación de vacío que ella me describe mientras tomamos un café bien amargo en su cocina es, justamente, el problema central que un proyecto de ley que está empezando a recorrer la Legislatura chaqueña pretende empezar a resolver de una vez por todas, con una herramienta concreta: crear una Red Provincial de Salud Mental Comunitaria que articule, de una buena vez, todo lo que ya funciona disperso por ahí.
La iniciativa no parte de la nada ni propone inventar la rueda en cada pueblo del Chaco: lo que busca es organizar bajo un mismo paraguas provincial los dispositivos, los programas y los profesionales que hoy atienden en los centros de salud, en los hospitales y en distintos efectores públicos, muchos de los cuales trabajan con buena voluntad pero de manera descoordinada. La idea de fondo es simple y a la vez ambiciosa: que cada chaqueño y chaqueña sepa a dónde tiene que ir cuando necesita ayuda, sin importar el pueblo en el que viva ni el día ni la hora en que se le complica la situación.
Nodos regionales y equipos con varios oficios
El proyecto plantea dividir a la provincia en nodos regionales de salud mental que se van a apoyar en las regiones sanitarias que ya existen, así no se duplica el mapa ni se inventan estructuras paralelas. Cada uno de esos nodos va a tener que relevar cómo está compuesta su población, qué servicios ofrece y qué barreras de acceso tienen las personas, y de manera progresiva va a sumar equipos interdisciplinarios donde van a convivir psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos, entre otros perfiles.
Lo que a mí me gusta destacar, y se lo escuché decir a más de un docente universitario cuando uno repasa propuestas de este tipo, es que la salud mental no se atiende solamente con un profesional sentado detrás de un escritorio esperando al paciente en un consultorio. Por eso la iniciativa pone en papel tareas concretas que ya se hacen en muchos lugares pero que muchas veces dependen de la vocación de cuatro personas y del humor del director del hospital: consultas ambulatorias, visitas domiciliarias, intervenciones en crisis y, sobre todo, un seguimiento real después de las internaciones, ese momento bisagra en el que muchas personas se pierden del sistema y quedan flotando.
Planes individuales y atención de urgencia las 24 horas
Uno de los puntos que a mí más me interesa como periodista, y que también resaltan los especialistas consultados, es el artículo que obliga a armar un Plan Individual de Cuidados para los casos que lo necesiten, con un equipo responsable asignado y un abordaje que contemple a la familia y al barrio del paciente, no solamente al individuo aislado. Es, en definitiva, mirar la salud mental con los mismos criterios que ya se aplican para otras enfermedades crónicas, donde nadie discute que el seguimiento posterior es tan importante como la internación misma.
- División de la provincia en nodos regionales de salud mental, alineados con las regiones sanitarias vigentes.
- Equipos interdisciplinarios con psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos.
- Plan Individual de Cuidados obligatorio para los casos que lo requieran, con equipo responsable y mirada familiar y comunitaria.
- Estrategia provincial de atención de crisis disponible las 24 horas durante todo el año, con protocolos definidos por cada región.
- Integración de los programas de prevención del suicidio vigentes, con prioridad para el seguimiento de personas en riesgo y acciones de posvención para familias en duelo.
El otro eje que me parece clave, y que a Mirta se le dibujó una sonrisa enorme cuando se lo conté, es el capítulo de urgencias: la propuesta crea una estrategia provincial de atención de crisis que va a funcionar las 24 horas los 365 días del año, y cada región sanitaria va a tener que definir sus propios protocolos para recibir consultas, evaluar al paciente, actuar rápido cuando hay riesgo y, fundamentalmente, garantizar que el seguimiento no se corte. La prevención del suicidio, mientras tanto, ocupa un lugar específico dentro del texto, con la integración de los programas provinciales que ya están en marcha, la prioridad para seguir de cerca a las personas en situación de riesgo y el desarrollo de acciones de posvención para los familiares que están atravesando un duelo por estas situaciones, un punto sobre el que se insiste mucho desde las asociaciones civiles porque el acompañamiento después de una muerte por suicidio suele ser tan urgente como la atención previa.
Si la Legislatura chaqueña le da luz verde al proyecto, el Ministerio de Salud provincial va a tener 180 días para presentar un plan de implementación con metas a cinco años, un detalle que no es menor porque suele ser el tramo donde las buenas intenciones se chocan con la realidad presupuestaria y con la escasez de recursos humanos formados en la temática. Los trabajadores de los servicios involucrados, por otra parte, van a recibir capacitación específica en detección temprana y abordaje de las distintas situaciones, algo que desde los gremios vienen reclamando hace rato y que, como me decía la trabajadora social de un centro de salud del interior chaqueño a la que consulté mientras armaba esta nota, muchas veces termina siendo la diferencia entre que un joven en crisis termine contenido por la red o termine cayendo otra vez en la guardia del hospital sin que nadie le pregunte cómo sigue después. Esa trabajadora social, curtida por años de atender familias en situaciones límite, me resumió la propuesta con una frase que me quedó dando vueltas mientras escribía esta nota: si la ley sale y se cumple, vamos a pasar de apagar incendios a construir un sistema de verdad, y eso para nuestra gente lo cambia todo.
