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Cerúndolo volvió a chocar contra la misma pared: el techo de los octavos

El argentino cayó ante el belga Alexander Blockx por 6-3, 4-6, 7-5 y 7-5 en dos horas y diecinueve minutos. Otra eliminación en la misma instancia de un Grand Slam, con la frustración lógica de quien ya sabe llegar pero no sabe pasar.

Por Matías SalvatierraDeportes · 8 de septiembre de 2026 · hace 34 min

A mí no me vengan con la sorpresa. Cerúndolo otra vez se quedó en la puerta de los cuartos de final de un Grand Slam, que es la misma puerta donde viene golpeando desde hace rato sin que nadie le abra. Esta vez fue en el US Open, contra un belga de 21 años llamado Alexander Blockx, que le ganó 6-3, 4-6, 7-5 y 7-5 en dos horas y diecinueve minutos de partido. Y lo más irritante no es el resultado: lo irritante es la sensación de déjà vu.

Porque el argentino ya conoce el camino hasta los octavos, lo ha hecho en el Australian Open y en Roland Garros este mismo año. Lo que no conoce es el siguiente paso. Es como subirse al colectivo equivocado tres veces seguidas y todavía maravillarse porque esta vez el bondi era rojo.

Blockx, un muro con piernas

El belga jugó desde varios metros detrás de la línea de fondo, devolviendo una pelota detrás de la otra como si tuviera un resorte en la raqueta. Esa táctica simple y efectiva obligó a Cerúndolo a buscar siempre un golpe más, y ese golpe de más terminó afuera demasiadas veces. Los números son elocuentes.

  • 34 golpes ganadores y 50 errores no forzados de Cerúndolo; Blockx hizo 36 y 44.
  • Aprovechamiento de quiebres: el argentino convirtió 3 de 17; el belga, 6 de 12.
  • Puntos totales: Blockx 137, Cerúndolo 133. Una diferencia mínima disfrazada de goleada.
  • El primer set se definió por la efectividad: Cerúndolo tuvo 8 chances de quiebre y metió apenas 1; Blockx metió las 2 que tuvo.

El primer set fue el que marcó el destino. Cerúndolo generó ocho oportunidades de quiebre y concretó una sola; Blockx, en cambio, no perdonó las dos que tuvo y se llevó el parcial por 6-3 en apenas cincuenta minutos. Ahí se jugó gran parte del partido.

En el segundo set apareció otra versión del argentino. Quebró en el primer game, sostuvo su servicio y encontró una variante que en otros partidos ni se le había ocurrido: subir a la red. Ganó 13 de los 15 puntos que jugó ahí y se lo llevó por 6-4 para empatar. Por un rato, hasta daba esperanza.

Pero el tercer y el cuarto set fueron otra vez de Blockx. El belga aguantó en los momentos críticos, quebró cuando le importaba y cerró ambos parciales por 7-5. Cerúndolo volvió a quedarse en el umbral, con la misma cara de frustración que ya se le ha hecho costumbre.

(Mientras tanto, en la dirigencia del tenis argentino, siguen mirando para otro lado. Pero esa es otra historia.)

Don Guillermo Coria, si me lee: la diferencia entre ganar y perder en estos partidos no es talento, es cabeza. Cerúndolo tiene las piernas para correr hasta el 40-40 y para devolver hasta la última pelota. Lo que necesita es aprender a golpear primero, no a esperar que el rival le regale el punto. Si no, vamos a seguir escribiendo la misma nota cada tres meses. Y se nos van a acabar los adjetivos.

MS

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