Castellano ganó la Regular sin ganar ni una Final: la historia no le sonríe
El piloto del Dodge Challenger cerró la Etapa Regular 2026 del Turismo Carretera con 12,5 puntos de ventaja sobre Otto Fritzler, pero sin victorias en Finales. Solo Ardusso 2017 y Agrelo 2025 llegaron así a la Copa de Oro. Ninguno fue campeón.
Arrancamos fuerte porque hay que decirlo: ganar la Etapa Regular del Turismo Carretera sin haber ganado una sola Final en todo el año no es un mérito. Es un papelón disfrazado de estadística. Y eso es justamente lo que le acaba de pasar a Jonatan Castellano, que se va a la Copa de Oro 2026 con cero gritos en diez fechas. Cero. Ni uno solo. Y la historia, que es cruel y tiene memoria larga, ya le mandó dos mensajes con nombre y apellido: Facundo Ardusso en 2017 y Marcelo Agrelo el año pasado. Los dos llegaron al mini torneo como líderes previos. Ninguno de los dos se llevó el título.
El loberense, al mando del Dodge Challenger del Ramiro Galarza Racing, le sacó 12,5 puntos a Otto Fritzler, que corre con un Mercedes-Benz CLE 53. Lo construyó con regularidad y con los 15 puntos bonus por haber terminado entre los diez mejores en seis de las diez Finales. Cero poles, dos victorias en series y un solo podio en una Final. Esos son sus números. Para un piloto que pelea por ser campeón, son flojos. Para un piloto que ya fue campeón de la Copa de Oro, como Castellano en 2022, son directamente preocupantes.
Los dos antecedentes que pesan
- Facundo Ardusso (2017): ganó la Regular con cero victorias a bordo de un Torino. Llegó al Premio Coronación en La Plata como líder, con ocho puntos de ventaja sobre Agustín Canapino. Perdió el título por 0,25 puntos. Una diferencia de pestañas.
- Marcelo Agrelo (2025): ganó la Regular con 14 puntos de margen, también sin victorias. Su mejor resultado en la Copa de Oro fue un decimotercer puesto en Paraná. Terminó decimocuarto en la definición, el peor registro histórico para un ganador de la fase regular.
La regla es clara y no la invento yo: para pelear por el título, Castellano tiene que ganar al menos una Final antes de la última fecha de la Copa de Oro, que es en La Plata. Sino queda automáticamente descalificado del Premio Coronación, por más puntos que acumule. Así lo dice el reglamento desde hace rato. Y ahí empieza el problema real del piloto del Galarza Racing: tiene cinco intentos por delante (San Luis, San Nicolás, Rosario, Río Cuarto y La Plata) y no tiene un solo triunfo en ninguno de esos cinco circuitos.
El historial tampoco lo banca. Tiene dos terceros puestos en San Luis y un tercero en San Nicolás. Eso es todo. Mientras tanto, ya hay cuatro pilotos que lo acechan a siete puntos: Canapino con Chevrolet, Werner con Ford Mustang, Fritzler y Chapur con Torino NG. Y la dirigencia acá (sepan disculpar los hinchas del Dodge, pero hay que decirlo) lleva años apostando a un modelo que no da resultados en finales decisivas. El Challenger tiene motor, tiene boxes, tiene sponsors, pero cuando hay que ganar importa, ganan otros.
Así que Pinchito, va mi pedido, en castellano puro: dejate de historias, dejate de regularidad, dejate de bonus. Andá a San Luis, ganá una Final, y después hablamos. Porque llegar a la Copa de Oro con cero victorias es una rareza estadística. Y esta categoría, querido mío, no perdona las rarezas.
