Cáffaro, entre la rodilla y el reloj: Boca empieza a sudar la Intercontinental
El último MVP de la Liga y de la BCLA volvió de la ventana con un edema óseo, se perdió el primer amistoso en España y nadie se atreve a ponerle fecha a su vuelta. Debut, el 22 de septiembre.
A ver, vamos de una vez al hueso: Francisco Cáffaro llegó a la gira europea con una rodilla que no da garantías y un parte médico que, como buen parte médico de club grande, dice todo y no dice nada. Edema óseo en la rodilla derecha, sí. Plazo de recuperación, no. Baja confirmada para la Copa Intercontinental, tampoco. Y así nos plantamos a menos de tres semanas del debut.
Lo que dejó la ventana
El pivote jugó 25 minutos ante Puerto Rico en Mar del Plata y 15 ante Canadá en Quebec, por la cuarta ventana clasificatoria al Mundial. Suficiente como para que la Selección lo aprovechara, insuficiente como para que Boca no termine pagando el costo. El parte oficial habla de edema óseo y de seguimiento del cuerpo médico. Traducido: están esperando que desinflame, sin apurar, y sin prometer nada.
(Dirigencia, ya que estamos: cuando un parte médico de un club termina con un “se evaluará la evolución”, yo lo leo como “rezá”. Estamos avisados.)
El primer amistoso pasó sin él
La ausencia de Cáffaro ya se notó en la cancha. Ante Fuenlabrada, Boca salió a jugar con el letón Kriss Helmanis como hombre grande: 10 puntos, 4 rebotes y 5 asistencias en 24 minutos. El juvenil Nicholas Petri completó la rotación interior. Para un rival de fuste medio, puede alcanzar. Para una Intercontinental, no.
- Primer cruce en España: ante Fuenlabrada, sin Cáffaro y con Helmanis como referente interior.
- Segundo cruce: miércoles 9 ante Río Breogán.
- Tercer cruce: viernes 11 frente a UCAM Murcia.
- Tras la gira, viaje a Asia para cerrar la puesta a punto.
- Debut oficial: martes 22 de septiembre ante RSSB Tigers de Beijing.
- Segunda fecha de la fase inicial: jueves 24 ante el equipo de la G-League United.
El historial reciente del club en certámenes internacionales pide a gritos que no se improvise en la pintura. Cada vez que Boca perdió su eje interior, el goleo de segunda oportunidad y la protección del aro se cayeron a pedazos. Y Cáffaro no es un eje cualquiera: es el MVP de la Liga Nacional y de la BCLA en la misma temporada, algo que no pasa por casualidad.
¿Qué le pido al técnico?
Le pido, con ironía y todo lo que quieran, que arme un plan B con los pies sobre la tierra: que a Helmanis le defina un de rol claro (un cuatro que rebotee y corra la cancha), que Petri sume minutos sin que la defensa se caiga a pedazos, y que sobre todo no inventemos que Cáffaro “llega justo” cuando puede ser que no llegue. Si llega, bienvenido. Si no, que el equipo no parezca un castillo de naipes sin su columna.
