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Bronquiolitis al acecho: las guardias pediátricas se desbordan en la provincia y el VSR vuelve a ser el villano de la temporada

En apenas cinco semanas, las consultas de urgencia por cuadros respiratorios en chicos casi se triplicaron y el Virus Sincicial Respiratorio se quedó con el protagonismo de este segundo pico, que llegó más tarde de lo previsto. Los bebés menores de un año encabezan el grupo de mayor riesgo y desde Salud insisten con la vacuna gratuita para embarazadas, una herramienta que puede cambiar la historia clínica del recién nacido.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · 8 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Lo de Daniela, vecina del barrio San Martín, fue el termómetro que me hizo tocar el timbre de la redacción. La semana pasada llevó a su nena de nueve meses a la guardia del hospital público de la ciudad y se topó con pasillos desbordados, sillas prestadas en los pasillos y familias esperando con el reloj pegado a la oreja. Su caso no fue una excepción: me lo confirmó la estadística que armé después con datos oficiales y que hoy se la cuento en detalle, porque pinta de cuerpo entero lo que está pasando afuera, en la calle, con los chicos de la provincia.

Entre finales de julio y principios de septiembre las atenciones pediátricas de guardia pasaron de 561 a 1.612 consultas semanales, un salto del 187 por ciento en apenas cinco semanas. Si uno mira el conjunto de la población, las consultas respiratorias totales también se duplicaron: de 1.620 a 3.339 en el mismo período. No es un crecimiento lineal, es una escalera que sube de a escalones muy altos y que deja a los equipos de salud corriendo detrás de la demanda.

Un segundo pico que llegó tarde y cambió de protagonista

El actual repunte corresponde a un segundo pico estacional que se demoró más de lo habitual. El primero se había registrado en la semana 21 del año, con 4.431 consultas totales de guardia donde la estrella había sido la influenza. Ahora el cuadro cambió: en este nuevo envión el que manda es el Virus Sincicial Respiratorio, más conocido por su sigla VSR, que vuelve a escena como en las mejores temporadas de teatro de la ciudad, con funciones repetidas y platea llena.

El VSR es un virus muy común, que se transmite por las gotitas que despedimos al toser o esternudar, y también cuando tocamos superficies u objetos contaminados y después nos llevamos la mano a la cara. En adultos y en chicos más grandes suele comportarse como un resfrío común, con congestión nasal, tos y un malestar general que se sobrelleva en casa. El problema aparece cuando el virus se cruza con bebés y niños pequeños, que son los que más sufren y los que más terminan internados.

Bronquiolitis, neumonía y el peso del VSR en los más chicos

  • Bronquiolitis: una inflamación de las vías respiratorias más pequeñas que dificulta la entrada de aire y se vuelve especialmente peligrosa en bebés.
  • Neumonía: una complicación que puede aparecer cuando la infección avanza y compromete los pulmones.
  • Sibilancias y asma a futuro: las infecciones por VSR en la primera infancia se asocian con mayor probabilidad de episodios recurrentes de silbidos en el pecho y asma más adelante.
  • Internaciones prolongadas: en los menores de un año, y sobre todo en los recién nacidos, la enfermedad puede volverse grave y demandar cuidados intensivos.

El ministerio de Salud provincial, a través de su Dirección de Maternidad e Infancia, tiene una herramienta que en estas semanas se vuelve clave: la vacuna contra el VSR que se aplica de manera gratuita a las personas gestantes de entre 32 y 36 semanas y media de embarazo. La dosis, como me explicó una médica pediatra con la que hablé ayer, funciona como un escudo que se transfiere al bebé antes del nacimiento y que lo protege durante sus primeros seis meses de vida, justo el tramo donde la bronquiolitis y la neumonía grave pueden hacerles más daño.

El patrón de este año no es nuevo. En 2024 también se había registrado un comportamiento en dos picos durante la temporada respiratoria, con un primer golpe de influenza y un segundo round de VSR que volvió a pegar fuerte. La diferencia es que esta vez las guardias pediátricas muestran un salto muy marcado en pocas semanas, y eso obliga a las familias a estar atentas a las señales de alerta en los más chiquitos: dificultad para respirar, pecho que se hunde, pausas largas al respirar, color azulado en los labios o en los dedos y rechazo del pecho o de la mamadera.

Yo me quedé pensando en Daniela y en la nena de nueve meses que esa noche terminó volviendo a casa con un diagnóstico de bronquiolitis leve y un turno para control. También me quedé pensando en las que no la pasaron tan bien y pasaron directo a internación. Por eso, antes de cerrar la nota, voy a repetir lo que me dijo la pediatra con la que pude hablar: "Las vacunas a tiempo y la consulta temprana en la guardia son las dos llaves que tenemos para que este segundo pico no nos encuentre desprevenidos". Esa frase, simple y directa, es la que mejor resume lo que está pasando y lo que cada familia puede hacer desde mañana mismo.

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

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