Ace Combat 8: la guerra también se vive entre misiones en la cubierta del Endurance
La nueva entrega de Project Aces reparte la acción entre el cielo y la vida a bordo de un portaaviones que hace las veces de base operativa y refugio de civiles, con la posibilidad de equipar hasta los aviones de los compañeros de escuadrón.
Hay algo que me gusta cuando un juego de aviones se anima a bajar del cielo y mostrar lo que pasa en tierra. Ace Combat 8: Wings of Theve, la nueva entrega de Project Aces, apuesta por esa mezcla: por un lado están los combates aéreos, con sus persecuciones, sus misiles y sus maniobras al filo del colapso; por el otro, los ratos de calma a bordo del portaaviones Endurance, donde la tropa come, charla y se cruza con civiles que también huyen de la guerra.
El portaaviones como pueblo chico
El Endurance no es un simple hangar con pista de despegue. Funciona como una suerte de pueblo chico a flote: tiene comedor, hangares, espacios de reunión y una cubierta donde el viento pega de otra manera. Entre misión y misión, el jugador puede recorrer esos pasillos y prestarle atención a la gente que acompaña al protagonista. Las acciones son limitadas, apenas mirar y participar de interacciones sencillas, pero alcanzan para entender quién es quién y qué está en juego fuera de los combates. Es un recurso conocido, casi de abuelo contando historias alrededor de la mesa, que le da espesor humano a una historia que podría quedarse solo en el ruido de los turbocompresores.
- Comedor y espacios comunes para el descanso de la tripulación.
- Hangares donde se revisan los aviones antes de cada salida.
- Cubierta del portaaviones, escenario de charlas y cruces entre personajes.
- Zonas con civiles refugiados, que recuerdan el costo humano del conflicto.
En el aire, la propuesta mantiene la organización clásica de la saga: una misión tras otra, con objetivos claros y la necesidad de volver a la base para preparar la siguiente. Antes de cada despegue hay que elegir la aeronave, el armamento y las piezas, y los puntos que se ganan al completar cada sortie se canjean por mejoras o por aviones nuevos. Esa preparación hace que cambien variables como la capacidad de carga, el daño que mete cada arma o el comportamiento general del avión, así que no es lo mismo salir con un caza ligero que con un bombardero cargado de cohetes.
El escuadrón también se equipa
Una de las novedades más interesantes es que la preparación alcanza a los compañeros. El jugador puede configurar los aviones de los integrantes del escuadrón o, si prefiere, dejar que el juego les asigne un equipo razonable. Entre las misiones aparecen tareas variadas: defender el propio portaaviones, atacar aeródromos enemigos, escoltar a una aeronave aliada o destruir transportes. El manejo mantiene los controles estándar y suma un esquema Experto para los que quieran hilar fino, con manejo de los tres ejes de rotación del avión y más margen para maniobras complejas. En los combates aparecen la evasión de misiles, las armas especiales contra múltiples blancos y el clásico recurso de la ametralladora para los tramos finales.
La historia se ubica aproximadamente una década después de Ace Combat 7, aunque se puede seguir sin haber jugado esa entrega. Tras la invasión de Sotoa a la Federación de Usea Central y la caída de su capital, Theve, las fuerzas que quedan resisten desde el Endurance. El protagonista es un piloto rescatado del mar que termina heredando la identidad de un supuesto as de combate, y a su alrededor los integrantes del Vuelo Joker aportan distintas experiencias y formas de pararse frente a la guerra. La construcción de esa figura heroica y el lugar de la propaganda atraviesan la trama, como suele pasar cuando un pueblo necesita símbolos para seguir peleando.
“Los momentos de convivencia en la cubierta no sobran: son el contrapunto necesario para que el ruido de los combates no tape lo que está en juego del otro lado.”Ignacio Sayago
