A partir de octubre, las empleadas domésticas cobran más y se les termina de absorber un plus que venía pagado aparte
Ramón Loto, Interior y campo. Vuelvo a la ruta con el termo cargado y la notebook en el asiento del acompañante, mientras el sol pega de lleno sobre el parabrisas y el monte chaqueño se abre en franjas de quebracho y algarrobo. Antes de meterme en el tema que me trajo hasta acá, paro en un paraje conocido, cerca del viejo pozo de agua que ya casi no tiene agua, y me acomodo a charlar con una vecina que me pregunta, con esa mezcla de preocupación y pragmatismo que conozco bien, cuánto le tienen que pagar a la chica que le cuida la casa. La respuesta corta: desde el primero de octubre, las trabajadoras de casas particulares empezaron a cobrar los nuevos salarios mínimos que fijó la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, y hay cambios que conviene revisar con la liquidación en la mano, porque no todo es un porcentaje y nada más.
La novedad está en la Resolución 6/2026, que armó una grilla de aumentos mes a mes para lo que resta del año. El primer tramo se aplicó en agosto, con una suba del 1,9 por ciento, después siguió septiembre con 1,8 por ciento, y ahora llega el turno de octubre, con un 1,7 por ciento. Los dos últimos escalones, en noviembre y diciembre, serán del 1,6 por ciento cada uno. El ajuste alcanza a todas las categorías y a las dos modalidades: quienes cobran por hora y quienes perciben una remuneración mensual.
Qué cambia con la suma no remunerativa
A partir de octubre, además del porcentaje, se incorpora al salario básico la mitad de una suma no remunerativa que se venía pagando por separado. Ese monto, que se abonó en agosto, varía entre 8.000 y 20.000 pesos, según la cantidad de horas semanales trabajadas. En concreto, significa que el básico de bolsillo sube un poco más de lo que dice el porcentaje, porque se empieza a absorber ese plus que antes iba por fuera del recibo.
- Los mínimos por hora se actualizan para todas las categorías, con valores distintos según se trabaje con retiro o sin retiro del domicilio.
- Las horas extra en días comunes se pagan con un recargo del 50 por ciento sobre el valor normal.
- Cuando se trabaja los sábados después de las 13, los domingos o los feriados, el recargo sube al 100 por ciento.
- Hay un adicional del 31 por ciento para cuyo domicilio esté en La Pampa, Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, o en el Partido de Patagones.
- Por antigüedad, corresponde un 1 por ciento del salario por cada año trabajado con el mismo empleador, calculado solo sobre los años de esa relación laboral en particular.
Ahora bien, lo que más me importa remarcar, porque lo escucho una y otra vez cuando paro a charlar en cualquier pueblo del interior, es que de nada sirve el aumento en el papel si después la empleada cobra lo mismo de siempre. Si sos empleadora o empleador, te pido por favor que te sientes a revisar la liquidación de este mes antes de fin de año, y si sos trabajadora, mirá el recibo con la calculadora en la mano. No es un capricho: es el fruto de un acuerdo que lleva meses discutiéndose y que, como tantas otras promesas que se firman en Buenos Aires y no bajan nunca al territorio, corre el riesgo de quedar a mitad de camino si nadie lo controla pueblo por pueblo. La cita pendiente queda abierta: me comprometí a volver a este paraje, junto a este pozo de agua que se está secando, antes de que termine diciembre, para verificar si el último tramo del 1,6 por ciento llegó completo y si la suma no remunerativa se terminó de absorber como corresponde. Cumplido o no, vuelvo con los números bajo el brazo.
