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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Una Niña de proporciones históricas: el Pacífico se recalienta y la Argentina ya prepara los pilotes

La NOAA elevó al 75% la probabilidad de que el ciclo 2026-2027 supere los 2,5 grados del índice oceánico y se convierta en el evento más intenso desde 1950. Especialistas consultados por este portal anticipan lluvias por encima de lo normal en el Litoral y riesgo de crecidas en el norte del país.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · · hace 1 h
Una Niña de proporciones históricas: el Pacífico se recalienta y la Argentina ya prepara los pilotes

Soy Griselda Villavicencio y arranco la nota como me gusta empezar: con un nombre y un barrio. Me encontré el lunes, bien temprano, con María Alejandra Cristanchi en su oficina del barrio costero de Ituzaingó, justo al lado de la represa de Yacyretá, y la hallé con la mirada cansada pero la voz firme, de esas que no esquivan la pregunta. Hacía horas que estaba revisando los partes que llegan desde Washington y los modelos que bajan de los servidores globales, y lo primero que me dijo, antes del mate siquiera, fue que lo que viene "es un Niño muy fuerte" y que "recién está empezando".

La conversación con ella no es casual. El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, más conocido por su sigla NOAA, subió del 69% al 75% la probabilidad de que el fenómeno El Niño que estamos transitando sea el más intenso desde que existen mediciones sistemáticas, es decir desde 1950. Lo hizo en un informe difundido a principios de septiembre y el salto de seis puntos en apenas cuatro semanas refleja, según los propios científicos del organismo, una aceleración del calentamiento en el Pacífico ecuatorial que ya no admite demasiados matices.

El termómetro que se pasó de todos los registros

El indicador que miran los especialistas para definir la magnitud del evento se llama Índice Oceánico Relativo de El Niño, conocido como RONI por sus siglas en inglés. A diferencia de los índices tradicionales, este no se queda con la temperatura de la superficie del mar sino que la corrige según el calentamiento general que vienen sufriendo los océanos tropicales, de modo que permite comparar lo que es señal climática con lo que es tendencia de fondo. La NOAA estima ahora que hay un 75% de chances de que ese índice supere los 2,5 grados entre octubre y diciembre de 2026, un umbral que ninguno de los episodios anteriores logró franquear en más de siete décadas de registros.

Los cuatro eventos clasificados como "muy fuertes" desde 1950 se movieron en una franja de entre 2,0 y 2,4 grados del RONI, y el que se llevó hasta ahora el récord indeseado fue el de 1982-1983, con 2,4 grados. El ciclo en curso ya muestra, en los datos de agosto, anomalías de 1,8 grados en la región central del Pacífico, de 2,5 grados en la región más oriental y de 3,4 grados frente a las costas de América del Sur. La probabilidad de un episodio considerado "muy fuerte" durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, que es la primavera y el verano en estas latitudes, supera el 90% según los modelos revisados por el Centro de Predicción Climática.

Qué espera en el Litoral y en el norte argentino

Cristanchi, que se desempeña como jefa del sector de Hidrología de la Central Hidroeléctrica Yacyretá, me explicó mientras me mostraba los mapas proyectados en una pantalla enorme que en su área de responsabilidad el fenómeno "se intensificará de octubre a febrero", con pulsos de lluvia que ya empezaron a sentirse en las cuencas de los ríos Paraná e Iguazú. La advertencia no es menor: la represa binacional opera al tope de su capacidad y cualquier crecida repentiza obliga a abrir compuertas, con el costo social y productivo que eso significa para las localidades ribereñas.

El meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, completó el cuadro desde su lugar en el centro del país. Me dijo por teléfono que el evento "posiblemente perdure hasta el otoño de 2027", lo que implicaría al menos dos temporadas consecutivas bajo los efectos de un Niño histórico y, por lo tanto, un escenario muy distinto al de los ciclos breves y moderados que la Argentina enfrentó en los últimos años.

Proyecciones para los próximos meses

Las proyecciones estacionales que maneja la NOAA y que reproducen los servicios meteorológicos de la región indican un cuadro que vale la pena repasar punto por punto:

  • En noviembre, el exceso de lluvias se extendería sobre el noreste del país y el este de Entre Ríos, con más de 30 milímetros por encima de lo habitual para esa época del año.
  • En diciembre, las anomalías superiores a 50 milímetros alcanzarían a Santa Fe, a Entre Ríos y al este de Córdoba, mientras que el noroeste argentino registraría entre 20 y 50 milímetros por encima del promedio histórico.
  • El Litoral, la Mesopotamia y la cuenca del Plata en general aparecen como la zona más comprometida, con riesgo cierto de inundaciones urbanas y rurales.
  • El centro de la Patagonia y el oeste argentino, en cambio, podrían mantenerse dentro de parámetros cercanos a lo normal o incluso por debajo, según los mismos modelos.

Antes de irme de Ituzaingó le pedí a Cristanchi que me resumiera en una frase lo que les diría a los vecinos que la escuchan. Me miró, se tomó un segundo y respondió: "Es un fenómeno natural y global que nos está afectando y recién está empezando. Se intensificará de octubre a febrero. Es un Niño muy fuerte". Esa advertencia, dicha por la mujer que literalmente maneja el agua que pasa por las turbinas de Yacyretá, es la mejor síntesis de lo que nos espera como país y como región en los próximos meses.

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

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