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Una aerolínea neuquina cruzó la cordillera por aire: dos destinos del interior, en apenas 50 minutos

Desde esta semana, dos rutas áreas de cabotaje conectan la capital neuquina con Chos Malal y con el aeropuerto de Chapelco. Biturbohélice de 19 plazas, frecuencias limitadas y pasajes que ya escasean para septiembre.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · 15 de septiembre de 2026 · hace 2 h

María Ester vive en el barrio San Lorenzo, en la zona alta de Neuquén capital, y desde hace años mira con resignación el colectivo que la lleva hasta Chos Malal, donde todavía tiene familia: seis horas de ruta, un par de paradas, el paisaje que se vuelve más árido a medida que se cruzan los puentes sobre el río Neuquén. Esta semana, mientras acomodaba unas bolsas en el patio, me dijo por teléfono que todavía no terminaba de creer lo que leyó en el diario: que un avión de 19 plazas sale desde el aeropuerto capitalino y la deja en Chos Malal en apenas 50 minutos. Yo, que conozco de memoria el trajín de la terminal de ómnibus, le contesté que tampoco terminaba de creerlo, pero ahí está, en los horarios, en las pantallas, en las primeras reservas que ya casi no quedan para septiembre.

Soy Griselda Villavicencio, escribo sobre sociedad y salud, y esta vez la noticia me toca de cerca: una aerolínea neuquina comenzó a operar dos rutas dentro de la provincia de Neuquén que prometen cambiar la manera en que se viaja al norte y al sur. La primera conexión va desde la capital provincial hasta Chos Malal, en el norte neuquino, y la segunda llega al aeropuerto de Chapelco, que sirve a San Martín de los Andes, en el sur cordillerano. El primer vuelo despegó el lunes a las 10 con destino al norte, y desde entonces la operatoria se acomodó en una grilla semanal que ya muestra, según fuentes de la empresa, muy pocas plazas disponibles para lo que queda de septiembre.

Biturbohélice chico, viaje corto y montañas adentro

Los aviones son biturbohélice de 19 plazas, un modelo habitual para rutas cortas de montaña, y el tiempo de vuelo es de 50 minutos en ambos destinos, frente a las seis horas promedio que insume el colectivo. La diferencia no es un detalle menor: cuando uno mira el mapa, ve que Neuquén capital está casi en el centro geográfico de la provincia, y que tanto Chos Malal como San Martín de los Andes están a horas de ruta por tierra, con curvas, controles policiales y un clima que a veces se pone bravo en invierno. Poder hacer ese mismo recorrido en poco menos de una hora cambia la cabeza del viajero.

  • Chos Malal: dos frecuencias semanales. Lunes, salida 10:00 y regreso 11:20; jueves, salida 13:10 y regreso 14:25. Septiembre: $140.000 por tramo y $280.000 ida y vuelta; el colectivo cuesta $99.600 el tramo y demora seis horas.
  • San Martín de los Andes (Chapelco): tres frecuencias, martes, jueves y sábados, siempre con salida 10:00 desde Neuquén y regreso 11:20. Septiembre: $175.000 por tramo y $350.000 ida y vuelta; el servicio cama por tierra ronda los $137.000 el tramo y lleva seis horas y media.
  • Los pasajes se consiguen en el sitio web de American Jet y en agencias de viajes de Neuquén habilitadas para operar las rutas. Para consultas también está disponible el correo de la compañía.
“Lo que buscamos es que los vuelos perduren en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud.”Sergio Sciacchitano, subsecretario de Turismo de la provincia de Neuquén

El subsecretario Sciacchitano, que responde políticamente por el área de Turismo, me explicó por teléfono que la provincia acompaña la operatoria con un fondo que cubre un piso del 80% de ocupación por vuelo: si las 19 plazas se venden completas, ese aporte se reduce a cero. La idea inicial, agregó, es crecer de forma gradual, empezar con aviones chicos para garantizar ocupación y, si la demanda lo justifica, escalar a aeronaves de mayor capacidad. Es, en criollo, una política de a poco: probar, medir y recién después agrandar.

Mientras tanto, en la página de la empresa ya cuesta encontrar lugar para septiembre, y varios lectores me escribieron para preguntar si valen los pesos que cuesta el pasaje frente a la diferencia de tiempo. Les respondo lo que me respondió Sciacchitano cuando le hice la misma pregunta: "para fomentar el turismo, pero sobre todo para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud". Para María Ester, que ya está pensando en guardar la plata del boleto, esa frase le cierra por donde la mire: volver a ver a los suyos en Chos Malal ya no será un viaje eterno, sino apenas una mañana de vuelo.

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

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