Un documental sobre la caída de Elizabeth Holmes sacude a las salas de Estados Unidos y trepa al podio de las películas mejor puntuadas de la historia
"You Can See Everything", dirigido por Nathan Fielder y Lance Oppenheim, se filmó en secreto durante tres años con el permiso de la fundadora de Theranos, ya en prisión. En pocas horas se convirtió en la película mejor rankeada de Letterboxd y empata en lo más alto de IMDb.
El primer redoble del bombo se escucha cuando la pantalla se queda en negro y, un segundo después, aparece una mujer de anteojos redondos y voz suave caminando por un pasillo carcelario. No hay música, no hay luces, no hay relato que la introduzca. Lo que empieza ahí, delante de los ojos del espectador, es el registro íntimo y clandestino de la vida cotidiana de Elizabeth Holmes dentro de la cárcel donde cumple una condena de once años y tres meses por fraude, y eso, créanme, basta para que a uno se le despierte esa curiosidad de patio viejo, esa de sentarse en la mesa de la cocina y no levantarse hasta entender de qué se trata.
El documental se llama "You Can See Everything" y lo dirigen Nathan Fielder y Lance Oppenheim, que durante tres años trabajaron en las sombras para registrar cada movimiento de Holmes, desde el día treinta y cuatro de su encierro hasta los meses siguientes. El pacto fue simple y a la vez insólito: la fundadora de Theranos, la empresa de análisis de sangre que prometía revolucionar los diagnósticos médicos y terminó desmoronándose como un castillo de naipes, les abrió la puerta de su rutina diaria a cambio de que el mundo pudiera mirar, sin filtros, qué hace una mujer condenada por estafar a inversores y pacientes cuando se levanta, cuando come, cuando reza, cuando mira por la ventana.
Una recepción que parece de película
Lo que pasó en las funciones de estreno en Estados Unidos lo cuenta cualquiera que haya ido: un silencio espeso al final de los créditos, nada de aplausos ni murmullos, como si la sala entera necesitara unos minutos para volver al mundo de afuera. Yo lo leí en varios testimonios y meimaginé esa quietud, esa del cine de barrio cuando se corta la luz y todavía nadie se anima a pararse, y la verdad es que esa imagen vale más que cualquier crítica académica.
Los números, mientras tanto, hablan por sí solos. La película trepó al primer puesto del ranking histórico de Letterboxd, esa plataforma donde los cinéfilos dejan sus puntajes con fervor de coleccionistas, con una nota promedio de 4,76 sobre 5 y más de 87.000 votos computados en apenas unas horas. Hasta ayer, ese trono lo ocupaba "Harakiri", de Masaki Kobayashi, con 4,68 sobre 5 y más de 271.000 valoraciones acumuladas a lo largo de décadas. Es decir: el documental no solo igualó, sino que superó a una obra maestra del cine clásico japonés en tiempo récord.
- En Rotten Tomatoes acumula un 99 por ciento de valoraciones positivas de la crítica especializada, un número que muy pocas producciones, de cualquier género, consiguen en su primera semana.
- En IMDb, el sitio de calificaciones por excelencia de internet, la nota media es de 9,3 sobre 10, lo que la ubica en un empate absoluto con "Cadena perpetua" en lo más alto del podio histórico.
- La duración de la película supera las dos horas y cuarenta minutos, un metraje largo que, lejos de cansar, parece haber capturado la atención del público como pocas veces se vio.
¿Y por casa cómo andamos?
Aquí viene la parte que a mí, como cronista de estas páginas, me deja con un sabor agridulce. El estreno en América Latina todavía no tiene fecha confirmada, así que los que tenemos la costumbre de juntarnos el finde en la peña a charlar de películas vamos a tener que esperar un poco más. Lo que se sabe hasta ahora es que la distribuidora Avalon anunció un lanzamiento en España para el 12 de febrero de 2027, sin confirmación de que la región reciba adelantos o funciones previas. Veremos si en las próximas semanas se destraba el calendario y podemos verla en alguna sala de Buenos Aires antes de que termine el verano, algo que, por estas horas, parece más una esperanza que una certeza.
Mientras tanto, la pregunta del millón queda flotando en la mesa, como el olor a torta frita que sale de la cocina de mi abuela cuando uno está por irse: ¿se animan a dedicarle casi tres horas de su vida a un documental sobre alguien que cayó en desgracia por engañar al mundo, o prefieren que el recorte fuera más corto y al hueso? Yo, por las dudas, ya tengo la mochila pronta para cuando se confirme la fecha y pienso ir directo a la peña del sábado a discutirla con los muchachos, porque esta historia, créanme, da para largo y para rato.
