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Martes, 29 de septiembre de 2026
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Un almuerzo en El Cuartito que duele: $120.800 por pizzas y gaseosas en pleno centro porteño

Un ticket fechado el 13 de septiembre de 2026 reaviva el debate sobre los precios en la pizzería de Talcahuano al 900: dos mitades grandes, una pizza entera con jamón y cuatro bebidas que se fueron por las nubes. La cuenta no aclara cuántos comensales eran ni discrimina propina.

Por Ramón LotoInterior y campo · · hace 1 h
Un almuerzo en El Cuartito que duele: $120.800 por pizzas y gaseosas en pleno centro porteño

Bajé del remise en Talcahuano al 900, frente a la persiana verde y blanca de El Cuartito, con la copia del ticket todavía tibia en el bolsillo. Eran cerca del mediodía del 13 de septiembre de 2026, la hora en que el local empieza a llenarse de oficinistas, turistas y habitués que se acomodan en las mesas largas, cuando un consumidor me acercó el comprobante y me dijo, casi en voz baja: "Mirá lo que acabo de pagar". La cifra que figuraba en el papel era de 120.800 pesos por tres renglones de pizza y cuatro bebidas sin alcohol. El monto, de entrada, obliga a hacer la cuenta en voz alta para asegurarse de que no se leyó mal.

El detalle que reproduce la factura es tan específico como el lugar donde se originó: dos mitades grandes, una de fugazzeta y otra de mozzarella, cobradas a 26.250 pesos cada una, y una pizza entera de mozzarella con jamón que figura a 48.500 pesos. Las pizzas concentran 101.000 pesos del total. Los 19.800 pesos restantes corresponden a bebidas: dos sifones de soda a 4.900 por unidad, una gaseosa de 350 mililitros a 5.000 y un agua saborizada al mismo precio. El ticket no aclara cuántos comensales compartieron la mesa, así que el número describe el costo del pedido, no el gasto por persona.

Lo que el comprobante dice y lo que no dice

  • Tres renglones de pizza, pero solo una pizza entera: las otras dos son mitades grandes, una de fugazzeta y otra de mozzarella.
  • El producto más caro del pedido es la mozzarella con jamón, a 48.500 pesos.
  • Las bebidas pesan menos en el total: cuatro unidades por 19.800 pesos en conjunto.
  • El ticket no discrimina servicio de mesa ni propina, por lo que esos cargos no están desglosados.
  • Tampoco figura cuántas personas comieron, lo que impide calcular un per cápita.
  • El comprobante detalla 20.965,29 pesos de IVA contenido, un importe que ya está dentro del total y no se suma aparte.

El dato del IVA merece una aclaración que muchos lectores van a agradecer: los 20.965,29 pesos que figuran en la factura no son un adicional que se cobre sobre los productos, sino el tributo que ya está incluido en los precios de la carta. Es la diferencia entre lo que el comercio declara como impuesto y lo que efectivamente terminó pagando el consumidor. La factura, además, lleva el número de comprobante, la identificación fiscal del local y un código QR, lo que la convierte en un documento válido para cualquier reclamo ante la AFIP o Defensa del Consumidor.

Ahora bien, más allá del papel, lo que vuelve a quedar expuesto es la sensación que arrastran los porteños cada vez que se sientan a comer pizza en el centro. El Cuartito, fundado en 1934, es una de las pizzerías más emblemáticas de Buenos Aires: sus paredes con fotos de deportistas y figuras del espectáculo, sus mostradores de mármol y su fama de haber sido elegida por figuras como Carlos Gardel y, según la leyenda, por Diego Maradona, la convirtieron durante décadas en una parada obligada. Pero la mística no alcanza para explicar cómo dos mitades y una pizza entera con jamón pueden costar lo que hoy cuesta, ni por qué cuatro bebidas sin alcohol se llevan otros 19.800 pesos al bolsillo del consumidor.

El contexto ayuda a dimensionar el número. De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la inflación acumulada en lo que va del año y la variación interanual del rubro restaurantes y comedores han superado, en distintos meses de 2025 y 2026, los registros generales de precios al consumidor. Comer afuera dejó de ser un capricho ocasional para transformarse en un lujo que hay que planificar. Y cuando una cuenta como la de El Cuartito supera los cien mil pesos sin incluir postre ni café, la pregunta deja de ser cuánto cuesta una pizza y pasa a ser cuántas veces por mes una familia puede darse ese gusto.

“El monte no vota, pero la pizza sí: cada ticket que sale de un local porteño es un termómetro del bolsillo de la clase media. Cuando el almuerzo de un domingo se paga como un alquiler de hace dos años, algo está funcionando mal.”Ramón Loto

Lo que sigue es la parte que más me duele como cronista de a pie. Esta nota no ataca a El Cuartito ni a su tradición: los mozos atienden con la misma camiseta que hace veinte años, la masa al molde sigue saliendo con el queso justo y el olor a cebolla de la fugazzeta llena la cuadra. El problema no son las pizzas, son los precios. Y los precios, en una economía donde el salario real no termina de recuperarse, terminan expulsando a los clientes de siempre: el obrero que cobraba el sábado, la familia que elegía el local para festejar un cumple, el jubilado que se daba el gusto una vez al mes. Comer pizza en el centro de Buenos Aires dejó de ser una tradición popular para convertirse en una experiencia turística.

Una promesa que sigue sin cumplirse

En 2023, cuando arrancaba la campaña electoral, varios candidatos de distinto signo prometieron que la inflación sería el primer problema a resolver y que el poder adquisitivo de los argentinos iba a recuperarse antes de finalizar el período siguiente. Casi tres años después, la promesa sigue pendiente: el ticket de El Cuartito del 13 de septiembre de 2026 es la prueba de que, al menos en la mesa de un porteño, la plata no alcanza. La cuenta por pizzas y bebidas llegó a 120.800 pesos, y la pregunta que queda dando vueltas es cuánto tiempo más vamos a tolerar que un almuerzo compartido se pague como un mes de servicios.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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