Tini Stoessel se plantó en el escenario de El Salvador y contó, con su propia voz, lo que le costó salir de la depresión
En medio de su gira FUTTURA, la cantante argentina sorprendió al público con un monólogo íntimo: habló de su diagnóstico, de su tratamiento y de cómo ese proceso se filtró en su último disco. Un mensaje directo, sin filtros, que vuelve a poner la salud mental en el centro de la conversación.
Lo que arrancó como una noche más de la gira FUTTURA terminó convertiéndose en una de esas pausas que se recuerdan. En El Salvador, con el bombo de la música todavía latiendo en el pecho de la tribuna, Tini Stoessel tomó el micrófono, se corrió un poco del centro del escenario y se animó a hablar de lo que hasta ahora había mantenido entre cuatro paredes: la depresión diagnosticada que atravesó y el tratamiento que sigue haciendo hasta el día de hoy. La escena no fue un escándalo ni un secreto a voces: fue una conversación, llana y serena, entre una artista de treinta y un años y un público que la viene acompañando desde que era adolescente.
Yo estuve ahí, en el patio de casa, escuchando el relato como quien escucha a una vecina del barrio que se anima a contar lo que le pasa. Y lo que dijo Tini es de esas cosas que vale la pena repetir, porque nombrar lo que nos cuesta es, muchas veces, el primer paso para empezar a desarmarlo. La cantante arrancó suelta, casi como al pasar, y de a poco fue soltando las palabras que llevaba dentro.
Lo que dijo desde el escenario
“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga.”Tini Stoessel, durante el show en El Salvador
La frase cayó en silencio y de inmediato arrancó otra vez la música. Pero lo que vino después fue incluso más importante: Tini describió a las personas que la sostienen en ese recorrido y, una por una, las fue nombrando. Mencionó a sus amigas de toda la vida, al equipo de prensa que la acompaña hace muchos años y, claro, al público que esa noche la aplaudía de pie en tierras salvadoreñas. A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes, dijo, y la tribuna le respondió con un canto largo, de esos que se escuchan en las canchas cuando algo realmente conmueve.
Un disco que salió del dolor
Tini también vinculó lo que le pasaba con la aparición de Un mechón de pelo, el álbum que editó en 2024 y que para ella fue una apuesta arriesgada. En su momento, confesó, el material le generó incertidumbre porque la obligaba a exponer cosas íntimas a las que no estaba acostumbrada. No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir, explicó. Y agregó, ya con el público en silencio: Dejar estas versiones de uno mismo para convertirse en una diferente, pero de alguna manera poder convertir esos dolores en entendimiento, en aprendizaje, en algo que no querés que se vuelva a repetir en su vida, es muy valiente.
“Hay que adentrarse en ese mundo, aunque cueste, e intentar estar mejor.”Tini Stoessel
La parte que más me golpeó
Lo que más me quedó dando vueltas, y creo que a mucha gente le pasa lo mismo, fue una frase que Tini dijo casi de costado, mientras acomodaba el pelo y miraba al frente. Al final siempre es uno el que, más allá de todas las personas que estén alrededor, se termina salvando. Es una de esas sentencias que mi abuela repetía con otra letra pero con el mismo fondo: nadie te va a sacar de arriba si vos no te decidís a levantarte. Tini lo dice con la crudeza de los treinta y pocos y con la experiencia de haber estado ahí, del otro lado.
También hubo lugar para el mensaje directo a quien esté atravesando un momento oscuro. Si hay alguien acá que está pasando por algo, dense una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar, cerró, antes de volver a la música y dejar que la noche siguiera su curso. La frase quedó flotando en el aire como se quedan flotando las cosas importantes, de esas que uno se lleva a la casa y comparte en la mesa, con el mate de por medio.
Una invitación a conversar
Creo que hablar de salud mental para muchas personas quizás sigue siendo un tabú, pero es una realidad e importante para todos nosotros, sostuvo la cantante, y es difícil no coincidir. Lo que hizo Tini en El Salvador no fue un show de confesiones ni una operación de prensa: fue una mujer plantada en un escenario enorme, diciendo en voz alta lo que muchos callamos. Y eso, en los tiempos que corren, vale oro. Me quedo pensando en lo que decía mi abuelo, que las cosas grandes se arreglan con conversación, no con silencio. Tini lo entendió así y lo puso en práctica delante de miles de personas. Si este finde hay peña, reunión o simple sobremesa, el tema está servido: salud mental, ayuda profesional y la valentía de pedir una oportunidad más. Lo conversamos, como se conversa en el barrio, con respeto y con tiempo.
