Siete de cada diez argentinos reprueba el rumbo económico y anticipa un cuadro más oscuro en los próximos meses
La encuesta Latam Pulse de septiembre, realizada sobre 2.067 personas, refleja un deterioro transversal en la percepción sobre la macroeconomía, el empleo y el bolsillo del hogar, con un índice de inflación sentida que trepó a 30,6 puntos y un 58,5% de los consultados dispuesto a recortar compras de bienes duraderos.
El 71% de los argentinos consultados en la encuesta Latam Pulse de septiembre, elaborada sobre 2.067 personas, calificó como mala la situación económica del país, mientras que el 21% la consideró buena y el 9% la definió como normal, con lo cual el saldo neto entre las percepciones positivas y las negativas alcanzó 50 puntos porcentuales en contra, de acuerdo con el relevamiento difundido por el portal de origen.
La lectura sobre la propia economía del hogar resultó igualmente adversa, aunque algo menos pronunciada: el 60% la evaluó como mala, el 20% como normal y el 20% como buena, con un saldo desfavorable de 40 puntos, en un contexto en el que los precios y el empleo concentran las principales preocupaciones de la población relevada.
El mercado laboral, la variable más golpeada en la percepción ciudadana
Tres de cada cuatro encuestados (75%) describieron al mercado laboral como malo, frente a apenas un 13% que lo calificó como bueno y un 12% que lo consideró normal, lo que configuró una brecha de 62 puntos entre los juicios optimistas y los pesimistas, según los datos consignados en el informe.
En términos de expectativas a seis meses, el cuadro se mantiene desfavorable: el 55% de los participantes prevé que la economía nacional empeorará, el 31% anticipa una mejora y el 14% no espera variaciones significativas. En lo referente al mercado de trabajo, el 57% proyecta un deterioro y el 31% una recuperación. Respecto de la economía familiar, el 48% cree que irá peor, el 32% que mejorará y el 20% que permanecerá sin cambios, de acuerdo con la misma fuente.
Inflación sentida, consumo reprimido y preocupaciones que encabezan el ranking
El índice Atlas-CPI de inflación percibida se ubicó en 30,6 puntos en septiembre, por encima de los 27,9 de agosto y de los 23,7 de julio, en lo que constituye el valor más alto desde abril, según la serie incluida en el relevamiento. Ese indicador, conviene aclarar, no reproduce el índice oficial de precios sino que captura la magnitud con que los encuestados sienten la evolución de los precios en su vida cotidiana, lo que ofrece una lectura complementaria y cualitativa del fenómeno inflacionario.
El malestar se tradujo, además, en decisiones de consumo concretas: el 58,5% de los consultados afirmó que reducirá la compra de bienes duraderos en los próximos meses, lo que representa un incremento de 11,3 puntos respecto de agosto, mientras que solo el 14,2% prevé aumentar ese tipo de adquisiciones, de acuerdo con los porcentajes que aporta la encuesta.
- 71% califica como mala la economía del país; 21% la ve buena y 9% la considera normal.
- 75% define como malo al mercado laboral; 13% lo califica como bueno y 12% como normal.
- 60% evalúa negativamente su propia economía familiar, con un 20% en cada una de las restantes categorías.
- 55% anticipa que la economía nacional empeorará en seis meses; el 48% proyecta lo mismo para su hogar.
- Índice de inflación sentida Atlas-CPI: 30,6 puntos en septiembre, frente a 27,9 en agosto y 23,7 en julio.
- 58,5% prevé reducir compras de bienes duraderos; incremento de 11,3 puntos frente a agosto.
- Corrupción (50,3%) y desempleo (44%) lideran el listado de problemas más mencionados, seguidos por inflación y altos precios (27,8%).
En la lista de problemas más señalados, la corrupción ocupó el primer lugar con el 50,3% de las menciones, seguida por el desempleo con el 44%, en tanto que los altos precios y la inflación fueron mencionados por el 27,8% de los participantes, conforme surge del desagregado por tema que presenta el relevamiento.
En términos reales, el cuadro sintetizado por la encuesta Latam Pulse exhibe una ciudadanía que reprueba el estado general de la economía con holgura, castigó con mayor severidad la dinámica del empleo y proyecta, para el horizonte semestral inmediato, un empeoramiento que también amenaza la economía del hogar. La variable a seguir el mes que viene será la evolución del índice Atlas-CPI de inflación sentida y, en paralelo, el porcentaje de hogares que efectivamente concrete la postergación de compras de bienes duraderos que adelanta el relevamiento, dos indicadores que permitirían calibrar si el malestar consultado se traduce o no en una contracción efectiva del consumo privado durante el último trimestre del año.
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