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Martes, 13 de octubre de 2026
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Septiembre en góndola: el tomate se comió la billetera y la lechuga devolvió algo de aire

La canasta de alimentos y bebidas subió 2% en el país, pero el movimiento de precios fue una montaña rusa: mientras el tomate redondo trepó 34,1% y la cebolla 24,6%, la lechuga bajó 11,5% y el pan de molde retrocedió 8,6%. La inflación general del mes cerró en 1,9%, empujada por las tarifas y la medicina prepaga.

Por Ramón LotoInterior y campo · · hace 1 h
Septiembre en góndola: el tomate se comió la billetera y la lechuga devolvió algo de aire

Paré la camioneta en la estación de servicio de siempre, cerca del paraje y a metros del viejo pozo de agua que usan los vecinos para refrescar las garrafas, y antes de cargar nafta ya me había cruzado con doña Carmen, que volvía del almacén con una bolsa liviana y una queja pesada: este mes el tomate le había volteado el presupuesto y la lechuga, paradójicamente, le había dado un respiro que no esperaba. Esa conversación de pueblo chico, repetida en cada pueblo chico del interior, resume mejor que cualquier cuadro estadístico lo que pasó en septiembre con los precios de los alimentos que efectivamente compran las familias argentinas, porque los números del INDEC muestran una inflación general del 1,9% pero también una postal muy desordenada en la mesa, con ganadores y perdedores que se llevan la diferencia al bolsillo en apenas treinta días.

El dato macro es conocido y ya está digerido: la canasta de alimentos y bebidas subió 2% en septiembre a nivel nacional, mientras que la inflación general del mes cerró en 1,9%, impulsada también por las subas en las tarifas de gas, electricidad y medicina prepaga, y acumula en los primeros nueve meses del año un alza de 23,5%. Pero esa foto prolija esconde un álbum de disparates, porque mientras el tomate redondo pasó de 3.011,77 a 4.036,58 pesos por kilo, un salto del 34,1% que nadie vio venir salvo el verdulero, la lechuga recortó 11,5% y quedó en 3.634,20 pesos por kilo, devolviéndole a la ensalada un lugar en la mesa que había perdido en agosto.

Los que se dispararon y los que bajaron

  • Tomate redondo: +34,1%, de 3.011,77 a 4.036,58 pesos por kilo.
  • Cebolla: +24,6%, de 2.163,96 a 2.696,23 pesos por kilo.
  • Papa: +12,5%, hasta 2.527,10 pesos por kilo.
  • Zapallo anco: +12,4%.
  • Carne de cerdo: +5,5%; salame +4,9%; salchichón +4,5%; salchicha viena +1,9%.
  • Limón +5,4%, naranja +3,1% y manzana deliciosa +1,6% en frutas.
  • Lechuga: -11,5%, a 3.634,20 pesos por kilo.
  • Banana: -8,5%; batata -3,3%.
  • Pan de molde de 390 gramos: -8,6%, hasta 3.308,31 pesos.
  • Pan francés tipo flauta: -1,9%; fideos secos -1,2%; yogur firme de 195 gramos -5%.
  • Jabón en polvo -0,8%; detergente y lavandina -1% en limpieza.

La otra cara del mostrador fue la del carnicero: los cortes de carne vacuna fresca bajaron apenas 0,4% y el pollo entero se mantuvo casi sin moverse, con una variación de 0,2%, lo que significa que la proteína animal sigue siendo el lujo estable de siempre, mientras los lácteos mostraron una pulseada interna, porque la leche entera en sachet subió 3,1%, la crema de leche 4,2% y los quesos cremoso y pategrás 1,9% cada uno, en paralelo con subas de 1,9% en los huevos por docena, 2,6% en el arroz blanco simple y 3,7% en la harina de trigo común, es decir, los insumos de la comida de todos los días que nunca dejan de empujar la espiral.

El INDEC, además, abrió el capó de la inflación y explicó que los precios estacionales subieron 2,9% en el mes, por encima de la inflación núcleo, que fue de 1,7%, mientras los productos regulados, que incluyen las tarifas de gas, electricidad y medicina prepaga, aumentaron 2,3%, y la variación contra septiembre de 2025 acumula 33,4% en doce meses, un número que duele cuando uno lo traduce en litros de leche y kilos de pan. Por regiones, el Gran Buenos Aires y la zona pampeana registraron subas del 2% y la Patagonia anotó el incremento más bajo del país, con 1,4%, confirmando que la distancia entre el mostrador de Bariloche y el de cualquier pueblo del norte chaqueño sigue siendo un capítulo aparte en este país que todavía cree que una misma cifra puede explicar cinco realidades distintas.

Y acá aparece, como siempre, el ruido de fondo que el monte no vota: mientras el comunicado técnico desglosa estacionales, núcleo y regulados con precisión de relojería suiza, en la cocina de doña Carmen, en la verdulería de mi pueblo y en la carnicería del cruce de rutas lo único que se mide es si con la misma plata de agosto entra un kilo más o un kilo menos, y en septiembre la respuesta fue brutalmente despareja, porque hubo productos que se dispararon como cohete de fin de semana y otros que devolvieron algo de aire sin que nadie les pidiera permiso. La promesa incumplida, ya con fecha de vencimiento a la vista, sigue siendo la misma desde hace meses: que la inflación baje de manera sostenida y no en cadena de buenas noticias aisladas, porque hasta que eso no ocurra y se confirme mes a mes, cada góndola seguirá contando su propia inflación y cada bolsillo seguirá haciendo su propia matemática de subsistencia, mientras el INDEC y la política se pelean por la foto del 1,9%.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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