Samuel L. Jackson tiene una debilidad porteña: la peli de 1996 que no se saca de la cabeza
El thriller con Geena Davis y un guion de Shane Black sigue siendo, para el actor, la elegida cada vez que se da el gusto de revisitar su propia filmografía. Una maestra con amnesia, un detective un poco loco y una cifra de recaudación que no le cerró a nadie.
Arranca el redoblante en algún patio del conurbado, porque cuando uno se sienta a escribir sobre cine de los noventa, la memoria hace lo que quiere: trae un bombo, trae una citroneta, trae a un viejo de barba blanca contando que fue a ver tal o cual película al cine de la calle. Y esta vez la memoria trae a Samuel L. Jackson diciendo, con esa voz que ya es un sello del cine estadounidense, cuál es la película de su propia carrera que elige para volver a verla. La respuesta, claro, no es Pulp Fiction ni Los ocho más odiados ni tampoco uno de sus tantos blockbusters de Marvel. Es un thriller de acción de 1996 que acá conocimos como Memoria letal y que en su idioma original se llama The Long Kiss Goodnight.
Lo dijo el propio Jackson, y conviene escucharlo tal cual porque la declaración pinta de cuerpo entero al personaje que más quiere de los que le tocó interpretar. Mi personaje favorito es una especie de detective privado un tanto excéntrico, un tipo un poco loco: Mitch Hennessy de Memoria letal. Me encanta esa película, me lo pasé genial con Geena Davis, soltó el actor al recordar el rodaje. Para quien siga su trayectoria, que ya pasa largamente los cien largometrajes, la frase no es menor: es poner a un personaje muy por encima de Jules Winnfield, de Nick Fury o del cazador de serpientes de Parque Jurásico.
Una maestra que no sabe quién es, un detective que averigua por ella
La historia que Jackson abraza con tanto cariño arranca con una premisa que a cualquier guionista del conurbato le habría encantado firmar. Una maestra con amnesia contrata a un detective privado para investigar su propio pasado. Lo que empieza como una pesquisa íntima se va transformando, capítulo a capítulo, en otra cosa: la docente descubre que se llama Charly y que antes de dar clases en un pueblo cualquiera trabajaba como asesina para la CIA. Ahí el tono pasa de thriller íntimo a thriller de acción con todas las letras, con persecuciones, explosiones y la pareja dispareja que forman la maestra convertida en agente y el detective un poco alocado que la acompaña.
Geena Davis se pone en la piel de Charly y Jackson hace lo propio con Mitch Hennessy, el tipo que dice cosas raras, se mete en líos y termina siendo el partenaire perfecto para una historia de doble identidad. La química entre los dos sostiene la película incluso en los tramos donde el guion aprieta menos, y eso es algo que el propio Jackson reconoce cuando habla del rodaje. No es raro: cuando un actor se lo pasa genial con su coprotagonista, suele ser porque en la pantalla se nota que los dos están disfrutando.
El guion que costó una fortuna y la recaudación que no alcanzó
Para entender por qué la película se ganó ese lugar en el corazón de Jackson hay que mirar también lo que pasó detrás de cámara. El guion lo escribió Shane Black, un autor de culto del cine de acción, y la productora lo compró por 4 millones de dólares, una cifra que en aquel momento estableció un récord para la compra de un libreto en Hollywood. El presupuesto total de la película fue de 65 millones de dólares y la recaudación mundial apenas llegó a los 95 millones. Los números, traducidos al lenguaje de cualquier productor de acá, quieren decir que la película no perdió plata pero tampoco dejó conforme a nadie: le faltó recorrido en las salas para convertirse en un éxito comercial clásico.
Con el paso de los años, ese resultado tibio en las boleterías se convirtió en otra cosa. Memoria letal fue sumando adeptos, se transformó en película de culto y hasta se empezó a hablar de una segunda parte con el director Renny Harlin dispuesto a ponerse al frente, aunque el proyecto nunca terminó de concretarse. Así, la historia de Charly y Hennessy quedó congelada en esa única entrega de 1996, como una foto del patio un domingo a la tarde que no se saca más.
Jackson y su archivo personal de personajes
- Mitch Hennessy, el detective privado de Memoria letal, es para Jackson su personaje favorito por encima de todos los demás que interpretó en su carrera.
- El actor eligió el thriller de 1996 como la película de su propia filmografía que más le gusta volver a ver.
- El guion de Shane Black fue comprado por 4 millones de dólares, récord para la época.
- El presupuesto fue de 65 millones de dólares y la recaudación mundial de 95 millones.
- Una posible secuela fue explorada con Renny Harlin en la dirección, pero no llegó a concretarse.
Yo, la verdad, cada vez que un actor de trayectoria larga confiesa cuál es su película favorita me acuerdo de mi vieja, que tenía un cassette gastado de una comedia argentina de los ochenta y la ponía cada vez que llovía. No era la más premiada ni la más taquillera, era la que le daba ganas de sentarse a mirar. Algo de eso tiene lo que Jackson dice sobre Memoria letal: no la elige por los números ni por los premios, la elige porque se lo pasó genial con Geena Davis y porque Mitch Hennessy le queda cómodo, como un buzo de club barrial. Y eso, para un actor con más de cien films encima, vale más que cualquier recaudación. Quien quiera cerrar la semana a la manera de las peñas de toda la vida, ya sabe: se prende el disco, se convida un vino y se vuelve a ver Memoria letal, que para el bueno de Jackson sigue siendo la elegida.
