Martes, 22 de septiembre de 2026
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Mirtha, otra vez en el Mater Dei: Juana volvió a ponerse al frente de la mesa y le mandó un abrazo desde la pantalla

La conductora, de 99 años, evoluciona favorablemente de un cuadro compatible con neumopatía y seguirá bajo tratamiento hasta nuevo aviso. Mientras tanto, su nieta condujo La noche de Mirtha y le dejó un saludo al inicio del ciclo.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 22 de septiembre de 2026 · hace 36 min

Lo primero que se escucha, antes de que arranque la conversación, es ese runrún de domingo de patio, ese murmullo de fuentes y cubiertos que ya es marca registrada. Esta vez, sin embargo, el sonido viene con un condimento especial: otro sábado con Juana Viale al frente de La noche de Mirtha, otra vez reemplazando a la abuela, otra vez pidiéndole a la audiencia que se quede un rato largo porque la señora de la casa todavía no pudo volver a su sillón. "Otro sábado que estoy acá acompañándolos mientras la abuela se termina de recuperar", arrancó diciendo Juana, con esa mezcla de dulzura y temple que le sale cuando tiene que hablar en público de Mirtha Legrand. Lo dijo en la apertura del ciclo y lo dijo, sobre todo, mirando a la cámara como si la abuela la estuviera mirando del otro lado.

El parte médico y la nueva internación

Mirtha había recibido el alta el domingo anterior, después de varios días en el Sanatorio Mater Dei por un cuadro respiratorio bronquial. Pero el viernes por la tarde, menos de una semana después de haber cruzado la puerta de su casa, volvió a internarse. Esta vez, según el parte firmado por el director médico Enrique Echagüe, el cuadro es compatible con una neumopatía y la decisión fue dejarla en el establecimiento para hacer estudios, recibir tratamiento específico y mantener los controles habituales. El último comunicado, difundido este sábado, indica que la evolución de la conductora, de 99 años, es favorable y se mantiene dentro de lo esperado, y que la familia seguirá recibiendo el próximo parte el miércoles, salvo que haya algún cambio. En el mismo texto, los Legrand agradecieron las muestras de cariño y el respeto con el que se está tratando a la figura más longeva de la televisión argentina.

Durante esta nueva internación, como en la anterior, Mirtha recibió la visita de sus familiares más cercanos. No trascendieron demasiados detalles del día a día dentro de la habitación, y los voceros del sanatorio vienen siendo muy cuidadosos a la hora de dosificar la información, algo que la propia familia suele agradecer cuando se trata de una mujer de 99 años que lleva más de seis décadas sentándose frente a una cámara. La indicación, por ahora, sigue siendo la misma que después del alta anterior: reposo, controles y paciencia, esa palabra que a los 99 se vuelve casi una disciplina.

Juana, de nuevo en la mesa

Para el público que se acomoda los sábados a la noche, lo de Juana Viale ya tiene una liturgia propia. La chica que creció entre bambalinas, que sabe cómo se mueve un set y cómo se dosifica una pregunta, vuelve a ponerse el saco y a ocupar la cabecera de la mesa. Lo hizo en la primera ausencia, cuando Mirtha ingresó el 7 de septiembre para estudios por una bronquitis que llevaba una semana, y lo volvió a hacer este sábado, con un programa que se emitió con normalidad y con un equipo que ya conoce el paño. En la transmisión se la vio distendida, atenta a los invitados y muy consciente del lugar que estaba ocupando: ni más ni menos que el sillón de la abuela.

“Otro sábado que estoy acá acompañándolos mientras la abuela se termina de recuperar.”Juana Viale, al inicio de La noche de Mirtha

Qué mirar de un reemplazo bien hecho

  • Que el reemplazante conozca el ritmo del programa y no lo apure ni lo frene sin necesidad.
  • Que mantenga la identidad del ciclo aunque cambie la voz que lo conduce.
  • Que sepa dosificar la emoción: contar lo que pasa sin convertir el aire en una sala de espera.
  • Que respete los tiempos de los invitados y no use la ausencia como excusa para el show.
  • Que deje abierta la puerta para que la figura principal pueda volver sin sobresaltos.

Cuando uno repasa las últimas dos semanas, lo que aparece es algo bastante sencillo de explicar y bastante difícil de sostener en el tiempo: una mujer de 99 años que sigue eligiendo volver a la tele cuando se siente bien, una nieta que se banca la presión de ocupar ese lugar sin hacer ruido y un equipo médico que, por ahora, prefiere manejar la información con bisturí fino. Mientras el próximo parte llega el miércoles, la invitación sigue siendo la de siempre: sentarse a la mesa el sábado, aceitar la conversación y esperar a la abuela con la misma paciencia con la que se espera el primer acorde del bombo en una peña. Y si la peña es en casa, mejor todavía, que Mirtha ya enseñó que la tele también se mira con el mate en la mano y con la familia alrededor.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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