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Lunes, 2 de noviembre de 2026
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Lluvias y precios bajos complican la campaña de ajo en Mendoza

Tres semanas de precipitaciones en el Valle de Uco redujeron el calibre y el rendimiento de los cultivos, mientras los compradores casi no operan y los ingresos no cubren los costos.

Por Federico JozamiEconomía y comercio · · hace 1 h
Lluvias y precios bajos complican la campaña de ajo en Mendoza

Según el Relevamiento Hortícola Invernal 2025 de la provincia de Mendoza, el Valle de Uco concentra unas 9.019 de las 17.057 hectáreas cultivadas con ajo en la provincia. Sobre esa base productiva, la temporada arrancó con resultados negativos tras tres semanas de lluvia intensa durante la etapa final del cultivo.

El impacto climático sobre los bulbos

La región acumuló 170 milímetros de precipitaciones en ese lapso, justo cuando las plantas forman los bulbos. La nubosidad persistente, poco habitual para la zona en esa época, afectó el desarrollo de las cabezas y redujo su calibre.

Las estimaciones iniciales hablan de una pérdida de entre 5.000 y 6.000 kilos por hectárea. Un campo que normalmente rinde 35.000 kilos podría cosechar alrededor de 30.000, lo que equivale a una caída de entre el 14% y el 17%.

Cuentas que no cierran

A la merma productiva se suma el precio que pagan los compradores. El ajo en verde, el que se levanta directamente de la cosecha, se cotiza entre $250 y $300 el kilo, mientras que producir una hectárea cuesta entre 8.000 y 11.000 dólares.

  • Ingreso por hectárea con 30.000 kilos a $300: alrededor de $9 millones.
  • Costo de producción por hectárea: más de $16 millones.
  • Diferencia negativa por hectárea: $7 millones.

Demanda frenada y decisiones de los productores

Los intermediarios que compran ajo en el campo para acondicionarlo y exportarlo prácticamente no están operando, por temor a que nuevas lluvias dañen la mercadería ya cosechada. Según el material relevado, si el ajo se moja y se mancha durante el secado, su valor puede caer a un tercio del precio normal.

Ante la falta de compradores, varios productores decidieron dejar el ajo en el campo para secarlo por su cuenta y venderlo más adelante, en febrero o marzo. Esa estrategia demanda mano de obra y dinero en efectivo, recursos escasos en un sector que llega a esta campaña con deudas de la temporada anterior.

FJ
Federico JozamiEconomía y comercio

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