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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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La semana en que Neuquén se pone el piloto gris: viento, nubes y un finde para no sacar el paraguas

La capital neuquina transita jornadas con el cielo encapotado y máximas que apenas arañan los veinte grados; la inestabilidad se profundiza el sábado y estalla en tormentas el domingo, con ráfagas que pueden superar los 45 kilómetros por hora.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · · hace 2 h
La semana en que Neuquén se pone el piloto gris: viento, nubes y un finde para no sacar el paraguas

Mirta, que atiende el kiosco de diarios en el barrio Alta Barda, me mira con cara de póker cuando le pregunto por el tiempo de esta semana y suelta, sin demasiado aspaviento, lo que ya intuyo antes de cruzar la puerta: acá, en Neuquén, lo que sobra estos días no es precisamente el sol. Son jornadas de cielo encapotado, temperaturas que no pasan de los veinte grados y un viento que, más temprano que tarde, decide arruinarle el plan a más de uno. Yo había salido de casa con la idea de andar en bici y volver antes del almuerzo; terminé volviendo en colectivo, con las zapatillas empapadas y la convicción de que el pronóstico no exageraba.

De miércoles a viernes: nubes que no se van y viento que sube

El miércoles arrancó con cielo mayormente cubierto, una máxima que se quedó en los veinte grados y un viento del sudeste que soplaba a unos catorce kilómetros por hora; a la noche, el termómetro bajó hasta los ocho grados y el viento ya había rotado al este, con ráfagas que tocaron los veintitrés. El jueves no ofreció grandes sobresaltos: otra vez veinte de máxima, cielo completamente nublado y un viento del este que fue ganando fuerza a lo largo de la jornada, con ráfagas que, de madrugada, treparon hasta los treinta y tres kilómetros por hora. El viernes, en tanto, la térmica aflojó un grado, con dieciocho de máxima, viento del noreste a 25 kilómetros por hora durante el día y un refuerzo considerable hacia la noche, cuando las ráfagas llegaron a los 43 bajo un cielo totalmente cubierto.

  • Miércoles: máxima de 20°C, viento del sudeste a 14 km/h y ráfagas nocturnas de 23 km/h.
  • Jueves: máxima de 20°C, cielo nublado y ráfagas de madrugada de hasta 33 km/h.
  • Viernes: máxima de 18°C, viento del noreste a 25 km/h y ráfagas nocturnas de 43 km/h.

El finde: cuando la inestabilidad se pone densa

El cambio concreto, el que se siente de verdad, llega con el fin de semana. El sábado aparecen lluvias débiles y dispersas, la temperatura sube apenas a veintidós grados y el viento del noreste empuja ráfagas que pueden alcanzar los 40 kilómetros por hora; de noche, el cielo se mantiene inestable y parcialmente nublado, con una mínima de siete grados y ráfagas que suben hasta los 46. Pero el verdadero pico de la semana se concentra el domingo: tormentas eléctricas, lluvias y chaparrones durante el día, con 23 grados de máxima y vientos del noreste a 27 kilómetros por hora. La noche no da respiro: las precipitaciones siguen, localmente fuertes, la mínima baja a ocho grados y las ráfagas pueden llegar a los 48.

Para quien organiza algo al aire libre, el consejo práctico es bien terrenal: las mañanas de miércoles y jueves siguen siendo el rato más amable antes de que el viento se Endurezca; el sábado y, sobre todo, el domingo, conviene tener un plan bajo techo, un buen libro y, si se sale igual, un paraguas que de verdad banque las ráfagas. Como suele decir el meteorólogo de turno cada vez que el Pacífico se pone nervioso: acá no llueve para todos por igual, pero esta semana, definitivamente, no va a llover para nadie.

¿Ya modificaste tus planes para el fin de semana por el pronóstico, o salís igual y te bancás la lluvia?

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

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