La primera escena de Scream esconde un truco emocional que todavía enseña a los directores
Wes Craven consiguió que Drew Barrymore llorara de verdad en la apertura del film recurriendo a un recuerdo perturbador; una maniobra que convirtió la muerte inicial en uno de los golpes más recordados del cine de terror
Lo que se escucha antes que nada, cuando uno se sienta a ver Scream por enésima vez, es el tono del teléfono sonando en una casa vacía de un pueblo cualquiera de California. Y eso ya es una declaración de intenciones: Wes Craven, el director, decidió arrancar su película por el lugar donde muchas otras películas de miedo ni se atreven a pisar. La protagonista absoluta, la chica a la que el póster y los trailers presentan como el centro de todo, recibe una llamada, contesta, habla de películas de terror y muere antes de los quince minutos. La escena dura lo que dura un suspiro, pero dejó una huella que treinta años después todavía se discute en clases de guion y en sobremesas de fans.
Un truco detrás de las lágrimas
Lo que casi nadie recuerda es que el llanto de Drew Barrymore en esa secuencia no fue actuado. Fue una reacción genuina, arrancada por un recuerdo que Craven supo activar en el momento exacto. La noche anterior al rodaje, Barrymore había leído una nota periodística sobre un hombre que quemó vivo a un perro. La historia la dejó mal, le dio vueltas, no pudo dormir del todo bien. A la mañana siguiente, mientras se preparaba para la filmación, le contó al director lo que había leído. Craven entendió al vuelo que tenía una herramienta emocional disponible y la usó sin titubear.
El procedimiento fue tan simple como efectivo: durante la toma, el director se acercaba a la actriz y le susurraba al oído Estoy encendiendo el mechero. La frase funcionaba como un detonador. La imagen mental volvía, el cuerpo se quebraba y el llanto salía solo, sin necesidad de fingir nada. Julie Plec, que en aquel rodaje era asistente de dirección de Craven, contó lo que se vivía del otro lado de la puerta del set, en palabras que vale la pena reproducir tal cual porque grafican el clima de trabajo.
“Se oía a Drew gritar y aullar, y yo pensaba: ¿pero qué coño está pasando ahí dentro? Y era Wes, que la estaba animando”Julie Plec, asistente de dirección de Wes Craven
La otra capa del golpe: el marketing
Pero la apuesta de Craven en la apertura no se terminó en la dirección de actores. Hubo una decisión paralela, pensada en frio y ejecutada con la distribuidora, que terminó siendo tan importante como el llanto real. La campaña publicitaria de Scream colocó a Drew Barrymore como la cara única de la película: afiches, avisos de televisión, notas en revistas, todo llevaba su nombre y su foto. El público entró al cine convencido de que estaba viendo una historia donde ella era la protagonista.
Cuando Casey Becker recibe el primer llamado y termina degollada por Ghostface, la platea se queda sin aire. Richard Potter, director de desarrollo de Dimension Films, resumió la lógica con una frase que todavía se cita entre los que estudian marketing cinematográfico.
“Vas a ver el tráiler y los anuncios, y vas a estar seguro de que ella es la protagonista. Es imposible que muera. Cuando muera al final de esa secuencia, pensarás: cualquiera podría morir”Richard Potter, director de desarrollo de Dimension Films
