La Plata se prende fuego con el TC Pick Up: Fritzler manda y Palazzo acecha
La Copa de Oro llega al Mouras con menos camioneta, un Palazzo con sed de revancha y un Fritzler que quiere hacer leña del árbol caído.
A confesión de partes, relevo de pruebas: el TC Pick Up pisa La Plata este fin de semana con un Fritzler que arriba como único líder del playoff y un Palazzo que, después de ganar en Balcarce, quiere repetir la dosis en el Mouras. Si esto no es un guión de suspenso, que baje Dios y lo vea.
Menos camioneta, misma picante
Porque mirá el dato, che: si en la fecha inaugural fueron 18 los anotados, ahora son apenas 13. Cinco menos. Cinco camionetas que se borraron justo cuando empieza lo bueno (dirigencia: ¿no había que cuidar los costos hasta la definición?). Menos fierros, sí, pero más hambre: cada punto vale doble cuando se reparten entre menos y se pelea por una corona.
Fritzler llega con el número uno bien plantado en el techo del campeonato. Palazzo, ganador en la apertura, quiere pisarlo con la misma receta. Y atrás de ellos, un puñado de pilotos que sueñan con dar el batacazo antes de que sea tarde.
- TC Pick Up: 13 anotados en la principal. Fritzler lidera la Copa de Oro tras la victoria de Palazzo en Balcarce.
- Pista Pick Up: también con 13 unidades. Tomás Pellandino arriba y con la soga al cuello de sus perseguidores.
- TC Mouras, Fórmula 3 Metropolitana y Turismo 4000 Argentino: las tres categorías que completan la jornada en el Mouras.
Para los que no la tienen tan clara: la Copa de Oro es el playoff que define al campeón en la segunda mitad del año. Los mejores del regular entran, suman en cada fecha y el que más juntó al final se lleva la corona. Acá no hay serie de ni de consolación: cada carrera es final.
El Mouras platense vuelve a recibir a las camionetas con tribunas que prometen poblarse de fierreros viejos y nuevos, esos que se criaron viendo al TC y que ahora se bancan una categoría con chasis de utilitario y corazón de carrera. La Plata, además, es plaza histórica: el autódromo Roberto Mouras lleva en el nombre la memoria de un piloto que murió en plena pista, y cada vez que se prenden los motores ahí, el ruido parece un homenaje.
Historial mediante, el circuito platense siempre fue bueno para el espectáculo: rectas largas para trompear y curvas ciegas para jugarse el pellejo. Y con Fritzler arriba y Palazzo hambriento, la combinación tiene todos los condimentos de una final anticipada. Que el que avisa no traiciona.
“Don Otto, le hago un pedido respetuoso pero irónico: no se guarde nada. Haga leña del árbol caído, sume puntos, y díganle a la dirigencia que con 13 camioneta no alcanza para una categoría que quiere ser grande. Ni el Mouras se merece esa poda.”Matías Salvatierra, Deportes
