La inflación en Estados Unidos volvió a pegar en el surtidor y amenaza con trasladarse a la mesa de los hogares
El índice de precios al consumidor trepó al 3,7% interanual en septiembre, empujado por una suba cercana al 9% en la nafta y por pasajes aéreos que ya cuestan un 23% más que el año pasado
Bajé la ventanilla de la camioneta en la estación de servicio y la pantalla del surtidor me devolvió una cifra que ya no asombra pero sí golpea: 4,34 dólares el galón promedio en Estados Unidos. Eso fue lo que pasó mientras el índice de precios al consumidor de ese país marcó un 7% interanual en septiembre, tres décimas por encima del 3,4% de agosto, y la nafta volvió a ser el dato de la jornada.
El reporte oficial, difundido esta semana, confirmó que la nafta se encareció cerca de un 9% entre agosto y septiembre, en medio de un escenario internacional caliente por el conflicto armado en Irán, activo desde principios de año, que tensiona el suministro global de petróleo y gas. El barril de Texas se sostuvo cerca de los 95,53 dólares en la jornada del informe, con una suba de alrededor del 1,5%.
Del surtidor a la góndola, sin escalas
Lo que se paga en el surtidor no se queda en el surtidor. Las empresas que mueven alimentos y bebidas absorben el golpe en transporte y logística y lo trasladan a los precios. PepsiCo ya avisó que va a subir parte de su catálogo para compensar el encarecimiento del combustible, del aluminio y de los ingredientes. Es el camino clásico: cuando sube el petróleo, después sube todo lo que se mueve en camión.
- Nafta: cerca del 9% de aumento mensual y un promedio de 4,34 dólares por galón.
- Pasajes aéreos: 23% más caros que hace un año.
- Ropa: otro rubro que aportó a la suba mensual del 0,6%.
- Inflación interanual: 3,7%, por encima del 3,4% de agosto.
- Inflación subyacente interanual: 2,6%, arriba del 2,4% previo.
La inflación subyacente, que deja afuera a alimentos frescos y energía, llegó al 2,6% interanual, también por encima del mes anterior. Es el indicador que miran con más detenimiento porque muestra la dinámica más de fondo del nivel de precios, más allá de los sacudones del petróleo. Que haya subido en septiembre es una señal de que la marea todavía no bajó.
El 3,7% queda lejos del 9,1% que llegó a tocar el índice en 2022, pero la foto de 2024 muestra una tendencia ascendente que se viene sosteniendo. En la comparación mensual, los precios avanzaron un 0,6%, contra el 0,4% de agosto, y la nafta fue el motor principal de ese salto.
“El combustible y los alimentos siguen siendo los rubros que más pesan en el bolsillo de los hogares estadounidenses”Pregunta que plantea el propio reporte a los lectores
Mientras la Reserva Federal observa los datos, el lector de a pie mira el ticket del supermercado y la factura del combustible. Son dos papeles que cuentan la misma película. La promesa oficial de que la inflación volvería a la meta del 2% este año ya tiene fecha vencida, y la nafta, otra vez, es la que marca el pulso.
